Hacer jabón líquido, gel de baño con una pastilla de jabón

Hoy te voy a enseñar a hacer jabón líquido y gel de baño con una pastilla de jabón comprado. Es una forma estupenda de gastar todas esas pastillas que tenemos dando olor en los armarios y cajones de la ropa. Que no usamos porque nos resulta más práctico el formato líquido.

Cómo hacer jabón líquido y gel de baño con una pastilla de jabón de tocador

Lo primero que hay que hacer es lavar la pastilla del polvillo que le pueda haber salido al estar guardada. Seca bien con un paño. Después, con un rallador del tipo de los de queso, ralla en función de la cantidad de jabón líquido que necesites preparar.




Seguramente si lleva muchos años guardada, esté reseca y huela muy poco. a veces incluso se partirá por la mitad al rallarla. No pasa nada, sólo procura no respirar el polvo que salga, porque podría irritarte un poco. Si tienes, usa una mascarilla. Si no, ponte un paño de algodón tapando la boda y la nariz, o al menos aleja la cara del rallador.

Para que quede con una buena textura de gel, Las proporciones son de 1 litro de agua y 40 gramos de jabón rallado.

Si quieres menos cantidad, por ejemplo para ponerlo en un bote de gel de baño mediano, pon 20 gramos de jabón y 500 de agua. Para un dosificador pequeño de 250ml para el lavabo necesitarás sólo 10g de jabón rallado y 250 de agua.

Haz el cálculo partiendo del tamaño del envase en el que lo vayas a utilizar.

Pon el agua a calentar en un cazo. Cuando comience a hervir añade el polvo de jabón rallado. Baja un poco el fuego para que hierva suave y remueve con una paleta de madera hasta que se disuelva. No agites con fuerza para que no haga mucha espuma. Simplemente necesita disolverse en el agua.

Unos minutos son suficientes. Se hace muy rápido.

Cuando veas que está totalmente disuelto y sin grumos, aparta y deja enfriar. Estará muy líquido, parece agua, pero al enfriarse se espesa.



Notarás que el agua se ha vuelto transparente. Sólo tiene un poco el color de la pastilla de jabón.

Déjalo enfriar en el mismo cazo o pásalo a otro recipiente. Según se enfría, se va espesando y volviendo opaco y adquiriendo una textura gelatinosa.

Parece blandiblu (slime): es normal

Cuando esté completamente frío la textura debe tener un espesor muy parecido al blandiblu (slime) . Cuando eso ocurra estará listo.

Antes de pasarlo al envase definitivo hay que romper esa textura de gelatina. Yo uso unos palillos chinos para batir el jabón. Una vez vuelto a su estado líquido ya podemos envasar y comenzar a utilizar nuestro nuevo jabón de manos o gel de baño.

Te dejo el vídeo con el proceso completo:

¿Quieres aprender a hacer pastillas de un jabón de pueblo totalmente casero con solo tres ingredientes?, visita esta  entrada.

Para hacer el jabón líquido a partir de una pastilla de jabón casero natural, aquí te explico el procedimiento.

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Abrazos.

Pepa Tabero.
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Qué hacer con las cremas abiertas

Conservar las cremas abiertas

¿A quién no le ha pasado alguna vez? Aprovechamos una oferta imbatible, nos regalan una muestra, vemos una publicidad de un nuevo producto y no podemos resistirnos a probarlo aún teniendo un tarro abierto…
Muchas veces ocurre que tenemos dos o tres tarros de crema abiertas de forma simultánea, pero resulta que usamos siempre el mismo, de modo que los otros dos quedan arrinconados en el armario. Cuando al fin se acaba (sobre todo si no somos muy constantes en ponernos crema) nos encontramos con otro tarro, que no recordamos desde cuando está abierto.




La tendencia general en cosmética es utilizar productos cada vez más naturales, por lo que hay que tener en cuenta que los cosméticos se estropean porque cada vez se le ponen conservantes más suaves y con menos químicos. Una crema en mal estado puede llegar a provocar un sarpullido, así que mejor tener cuidado con lo que se usa.

Lo primero que tenemos que mirar antes de usar cualquier bote que hayamos encontrado en el último rincón del mueble del  lavabo, es la fecha de caducidad. Después, comprobaremos si está o no precintado. Si está bien de fecha y está precintado, no hay problema. La duda nos puede entrar cuando nos encontramos que está caducado o ya está abierto, y en algunas ocasiones, incluso con señales claras de haber sido utilizado (típica crema facial que cogemos con los dedos)

En este caso, lo primero que hacemos es observar la textura y olerlo:

  • Si la textura es la normal, y huele bien, podemos usarla tranquilamente.
  • Si la textura es buena, pero el olor ha cambiado y se inclina al rancio suave, ya podemos saltar una alarma.
  • Si la textura tiene aspecto de “cortada” pero el olor no ha cambiado, ahí tenemos otra alarma.
  • Si han cambiado tanto la textura (que aparece como “cortada” y el olor que desprende es claramente a rancio, ha llegado el momento de despedirnos: vaciar la crema en la basura y poner el tarro en el contenedor de reciclaje que corresponda.

Si nos encontramos en la tesitura de no saber qué hacer porque nos han saltado alguna de las dos alarmas anteriores, ya hay que entrar a valorar hasta qué punto nos merece la pena utilizarla.

Lo primero que siempre hay que recordar, es que una crema que huele a rancio, no debemos utilizarla para ninguna zona del cuerpo susceptible de ser olida por quien nos rodea, pero puede resultar estupenda para usar en las piernas, por ejemplo. Seguro que nos hidratará estupendamente aunque el olor no sea tan puro.

Si el olor es bueno pero lo que cambió fue la textura, excepto para las zonas delicadas de cara, cuello y escote, la podríamos  usar sin problema en los brazos o el tronco por ejemplo y si es muy cremosa, nos irá genial seguro en los codos, las rodillas o los pies (y encima unos calcetines de algodón) justo antes de acostarnos.




Sea como sea, hay que encontrar un término medio. No hace falta tirarlo todo, pero tampoco conviene arriesgarse a una reacción dermatológica.
Y bueno, hasta aquí llegamos hoy ¿tú también sueles acumular cremas abiertas a medio gastar?

¿Cómo las aprovechas? Explícamelo en un comentario

Y ¡¡Recuerda suscribirte!!

Un beso de Pepa Tabero.

 

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Cómo quitar manchas de tinta de bolígrafo

Quitar manchas de tinta es una tarea relativamente sencilla. A los niños y a los mayores, ¿a quién no se le ha reventado nunca un bolígrafo y le ha manchado la ropa?

O no hace falta ser tan dramáticos, simplemente que nos interrumpan cuando estamos escribiendo algo, y al levantar la vista levantamos también las manos y hacemos un rayón de boli en la ropa. Aunque pueden ser manchas muy escandalosas, os voy a contar cómo quitar manchas de tinta de bolígrafo de forma sencilla.

Cómo quitar manchas de tinta de bolígrafo

 

 

Si lo que quieres es quitar tinta de rotulador, puedes consultar esta otra entrada donde lo explico.
 

Lo que no debes hacer

Lo primero que hay que hacer, es “nada” no tratar de quitarla en el lavabo, ni darle con alcohol sobre la marcha “mientras llegamos a casa” porque eso lo único que va a hacer, es extender la tinta y que la mancha sea mucho más grande.



Primera medida para reducir la tinta

Si la mancha es fresca y la tinta aún está líquida, ponemos un pañuelo de papel encima y otro justo debajo y presionamos, para que el papel absorba la mayor cantidad de tinta posible, pero sin frotar. Simplemente presionamos teniendo cuidado de hacerlo cada vez en una zona limpia del papel, y cuidando de que la que ya está manchada no roce el tejido, para no crear nuevas manchas.

Terminando de quitar manchas de tinta de bolígrafo

Una vez que ya no sale más tinta o si ya está seca, al llegar a casa ponemos el trozo de tejido manchado a remojo en un poco de leche (yo uso entera de vaca, que es la que tomamos en casa)  se deja por la noche ablandando bien y se lava por la mañana. Esto debería ser suficiente para quitar manchas de tinta de bolígrafo y funciona en la mayoría de los casos.

Si las manchas se resisten

Hay veces, sobre todo con algunos bolígrafos de tinta líquida, con los que antes de poner a remojo en la leche hace falta un pre-tratamiento, pues estas tintas son muy fluidas y pueden ser difíciles de eliminar.

En estos casos, lo que haremos una vez eliminado todo el sobrante de tinta de la prenda con los pañuelos de papel, es pulverizar con laca del pelo (de la barata) hasta cubrir bien la mancha, por delante y por detrás.

La laca tiene unos disolventes que ayudarán a eliminar la mancha. Se deja secar, y luego se frota un poco con agua y detergente en el lavabo. Una vez hecho esto si aún quedase marca, se remoja en leche y se hace el proceso anterior.

Al ir a lavar se aclara con agua la leche, y lo que quede de la mancha se frota un poco con detergente, se unta bien de Jabón de platos, de quitagrasa de cocina o del flis quitamanchas que usemos normalmente y a la lavadora con el resto de la colada.




Si quedan restos, se repite la operación, y si aún así no sale, pues venden unos quitamanchas específicos pasa la tinta que acabarán de limpiar cualquier resto que haya quedado, aunque lo cierto es que yo nunca los he tenido que comprar.

Y esta es mi forma de quitar manchas de tinta de bolígrafo.

Espero que te resulte útil, y tus comentarios al respecto cuando lo pruebes.

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Un abrazo de Pepa Tabero.
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¡Estrenando blog!

¿Cómo estáis? Yo reconozco que la mar de emocionada porque ¡tenemos nuevo blog!.
El otro blog estaba el pobre medio abandonado, y se me ha ocurrido que ya que estamos aprendiendo cosas nuevas, pues oye, migramos de plataforma, arreglamos un poco la imagen y así avanzamos un paso más. ¿Qué os parece? ¿Os gusta?

                                                       
De modo que aquí estoy, después del trabajo de migrar contenidos desde el blog antiguo y preparar el diseño del nuevo, presentándoos la que a partir de ahora será la página definitiva en la que iré volcando todos los trucos, consejos, recetas… que respondan a las consultas que nos vayan surgiendo, para no perder el tiempo rebuscando y preguntando por temas recurrentes. De este modo, las respuestas serán muy sencillas de localizar. 

He procurado no dejarme nada atrás, y además de las entradas que ya había, los comentarios, los documentos de los archivos con las planillas imprimibles descargables por supuesto están también incluidas.

Me he encontrado un escollo, y es que las suscripciones del blog antiguo no he sido capaz de migrarlas al nuevo, así que como esto es empezar otra vez de cero, me disculpo con las que estabais ya suscritas, porque lo vais a tener que hacer de nuevo, y

os pido a todas que os apuntéis para estar al tanto de las novedades y las entradillas que vaya redactando.

Os prometo que haré todo lo posible para dar respuesta a todas las cuestiones que surjan, de modo que acabemos siendo un punto de referencia en el mundo del hogar y las tareas domésticas.

Espero que os apuntéis y vuestros comentarios.

Por supuesto, esto está empezando y tal vez tengáis ideas de mejora. Espero que si detectáis algún fallo aquí, o se os ocurre el modo de mejorar algo, me lo digáis sin dudarlo un momento, para poder solucionar todo lo que haga falta, lo antes posible.

Un abrazo de Pepa Tabero.

DIY: Cómo hacer la pedicura en casa rápida

Hacer la pedicura en casa de forma rápida es posible, y os voy a explicar cómo hacerlo. Estamos ya prácticamente en verano, hace cada vez más calor, y vamos ya guardando el calzado de invierno y los calcetines y sacando las sandalias fresquitas.

 
Después de pasar varios meses encerrados, nuestros pies se resienten. Si en tu rutina habitual de aseo no entra el arreglo de los pinreles (total, si en invierno no los ve nadie, ahí tan abajo y escondidos bajo tantas capas) la primera vez que te calzas las sandalias pueden tener un aspecto muy poco primaveral.




Y para solucionar esto, aquí traigo un arreglo rápido de emergencia, prácticamente milagroso en cuanto a facilidad y resultados que nos ayudará a salir airosas de nuestra primera prueba de sandalias de la temporada:
                           



¿Cómo hacer la pedicura en casa rápida?

Necesitamos: 
 
– VINAGRE, sí, vinagre, del de vino de aliñar las ensaladas de toda la vida. Mejor del corriente barato, porque como no nos lo vamos a beber, nos da igual el sabor que tenga y no está la cosa para andar tirando el dinero 😉
– 2 bolsas de esas de meter los congelados de las grandes.
– Cepillo de uñas.
– Lima o cortaúñas.
– Un barreño grande.
– Una toalla.
 
El método es muy sencillo: metemos un pie en cada bolsa de las de congelados, y ambos dentro del barreño vacío, por si acaso salpicase algo no se manche alrededor.
 
Echamos vinagre dentro de las bolsas, tal cual sin diluir, hasta que tengamos los dedos de los pies cubiertos de modo que queden sumergidas todas las zonas con pieles secas y los dejamos ahí dentro un rato. Unos 15/20 minutos.
 
Una vez bien remojados, frotamos con el cepillo de uñas todas las partes resecas reblandecidas para que se desprendan. Secamos un poco con la toalla para no mojar el suelo y nos vamos a enjuagar los pies con agua clara.
 




Limamos o cortamos las uñas bien rectas para que no se claven al crecer. Un poco de crema hidratante y si queremos, una capa de un esmalte bonito y listo. Ya tenemos los pies arregladitos para poderlos lucir sin complejos 😀
 
Si lo hacemos por la noche, podemos poner, antes de acostarnos, una capa gruesa de crema y unos calcetines de algodón. Por la mañana los encontraremos muy suaves e hidratados.
 
 
Y hasta aquí llegó por hoy. Espero que te sirva el truco para hacer la pedicura en casa de forma rápida.
Recuerda que espero tus comentarios contándome qué tal te fue y que te puedes suscribir al blog para mantenerte al día de las novedades.
 
Un abrazo de Pepa Tabero.

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