El acero inoxidable es un material fantástico, resistente y muy sencillo de limpiar. No se estropea, no se oxida y con unos cuidados mínimos se mantiene siempre nuevo. ¡A mí me encanta!


El único inconveniente que le veo, es que por mucho tratamiento anti huellas que digan los fabricantes que tiene la superficie del electrodoméstico, al final siempre se acaban marcándose las huellas de los dedos de modo que antes o después, nos tocará lidiar con esas marcas indeseadas. De cualquier modo, esto no es inconveniente para ponerlo en la cocina, porque es muy fácil de limpiar. Aquí te explico cómo:

Lo primero, es limpiar la superficie. Si está muy sucio, por ejemplo tiene salpicones resecos de grasa, como es lógico habrá que limpiar esos pegotes con un estropajo corriente que no raye o una bayeta. Como detergente usaremos un poco de jabón de platos o de la crema de limpiar la vitrocerámica (a mí me encanta el froggi de la vitro. Me parece un limpiador barato y buenísimo que deja estupenda casi cualquier superficie. Si tienes un tarro, con piedra verde el acero también queda ideal)




No hace falta nada más especial, pero sí es importante que la limpieza la hagamos frotando siempre EN LA DIRECCIÓN DE LA VETA. Es lo único que hay que tener en cuenta. Si la limpieza la hacemos con movimientos aleatorios frotando en cualquier dirección (a contra, en círculos…) será realmente complicado que quede bien y no se vean las marcas de las pasadas del paño.

Una vez limpio lo secamos con un paño, siguiendo también la dirección de la veta, tal y como hicimos al limpiarlo y ya está. No hay que hacer nada más.

Si simplemente tiene marcas de dedos y polvo, lo limpiaremos con el limpiador triple A (puedes verlo aquí) y una bayeta. Y secamos bien la superficie con un paño. El tripleA da un resultado excelente en el acero inoxidable.

Un apaño que puedes probar y que te sorprenderá seguro, es abrillantar con un poco de Ginebra. Resulta un limpiador bastante caro, pero si tienes alguna botella arrinconada con la que no sabes qué hacer porque no te gusta, no tiene salida porque no hay a quien regalársela y te da pena tirarla, puedes despejar el bar utilizándola para dejar las superficies de acero impecables.

Una vez limpio, conviene de vez en cuando dar una mano de alguna crema específica para limpieza de acero inoxidable, siempre siguiendo la dirección de la veta y las indicaciones del fabricante del producto. Estas cremas contienen ceras que crean una película sobre la superficie del acero y repelen las manchas. Generalmente son una pasta blanca que hay que extender con un paño o un papel de cocina hasta que desaparezca. Lo bueno que tienen, es que no hace falta aplicarlas cada vez que se limpie.

Hay quien sustituye la crema específica por una capa fina de parafina o simplemente aplica aceite de cocina y luego seca bien con un paño.  Eso ya es cuestión de gustos y costumbres, pero si se aplica un abrillantador casero de este tipo, conviene hacerlo cada vez que se limpie porque esto no repele las marcas de los dedos.

Y esto esto es todo por hoy.

Espero que te hayan gustado mis truquillos ¿Tú tienes superficies de acero inoxidable en casa?

Recuerda suscribirte para estar al tanto de las novedades y cuéntame cómo limpias tú el acero inox.
Abrazos de Pepa Tabero.

Consigue tu regalo suscribiéndote al blog

Al suscribirte te enviaré las plantillas que te ayudarán a mantener tu casa limpia y ordenada.

¡ Tu suscripción se ha completado !