Pocas cosas hay que den más rabia que tener que limpiar una olla quemada. Es que se juntan dos cosas: la comida echada a perder, y el trabajazo de tener que limpiar lo que se ha pegado.

Olla pegada

Que no cunda el pánico, que todo tiene solución. Os voy a explicar cómo limpiarlo todo mientras preparamos un almuerzo alternativo.



Lo primero que vamos a hacer, es tirar la comida a la basura. Aquí no vale eso de “se puede aprovechar” porque si desde la otra punta de la cocina te llegó el pestazo a quemado, la comida de dentro de la cacerola no tiene mucho mejor olor. A no ser que sea “la única” opción (pero única de verdad, de “o te comes eso o te quedas sin comer”), lo mejor que puedes hacer es tirarla, aunque sea a costa de almorzar un bocadillo.

Sobre todo a las recetas de arroz o legumbres, se les nota muchísimo el sabor a pegado.

Vale. Tiramos todo lo que podemos, y nos quedará ya la olla con lo que tiene en la base quemado, que estará además bastante pegado. Eso también lo raspamos todo lo que podemos con un cucharón que no arañe.

Pues ahora ya sólo hay que cubrir todo lo pegado con agua. Que lo cubra y supere lo quemado un par de dedos. Un chorreón de Fairi de fregar a mano o un par de pulverizaciones con quitagrasa de cocina y de momento no vamos a hacer nada más. Ponle la tapadera para que se vea más recogido, apártala a un rincón de la encimera en el que no estorbe y sigue terminando de hacer la comida.

¿Es necesario utilizar algún producto especial para limpiar una olla quemada?

La respuesta es no. Cuando nos toca limpiar una olla quemada, el quitar la comida carbonizada de la base en realidad es simple cuestión de tiempo y remojo. No hace falta nada más. Es mucho más sencillo de lo que parece. Deja en este reposo un par de horas. Frota un poco con un cepillo de naylon de los de fregar y tira el agua y lo que se haya ido despegando. Enjuaga y pon agua limpia y otro poco de jabón o de quitagrasa. Ve haciendo esto cada dos o tres horas. Si hace falta, deja en remojo por la noche. Por la mañana, cuando ya sólo quede una capa fina negra o marrón pasa el estropajo normal con que la friegues habitualmente. Si la superficie de la olla quemada es de acero inoxidable o de aluminio, puedes darle con uno tipo nanas.




Y es que para limpiar una olla quemada, pueden haber muchos trucos (otro día hablaremos de ellos) pero hay que tener cuidado porque a veces resultan ser altamente tóxicos o malolientes (como esos que recomiendan hervir productos químicos) cuando simplemente con un remojo adecuado podemos devolver a las ollas el brillo de cuando eran nuevas, sin riesgo de tener un accidente o acabar estropeándola.

 

Y hasta aquí el consejo de hoy. Déjame un comentario cuando lo pruebes y me dices qué te parece.

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Besos de Pepa Tabero.

 

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