En muchas ocasiones he escuchado quejas y desahogos por culpa de las dichosas juntas de los azulejos, que a las primeras de cambio pierden el blanco y hay que ir repasando de forma periódica para mantener en buen estado.
En el mercado, hay infinidad de productos comercializados para blanquearlas, que no deben dar demasiado buen resultado, porque la gente va pasando de uno a otro, al punto de que yo no conozco a nadie que sea eternamente fiel a ninguna marca en concreto…. A nadie, excepto a mi madre, que cuando me casé y estábamos preparando el piso, me dio uno de sus maravillosas recomendaciones mientras limpiábamos los azulejos de la pared de mi primera cocina: ahora cuando acabemos, bajas a la droguería y compras una latita de bruguer acrilic blanca, una botella de aguarrás, y un par de pinceles, pero que sea bruguer acrilic, que no te de otra, que las otras amarillean… pincha aquí para ver la pintura . Ahora ya la han sacado que se limpia con agua y b hace falta el aguarrás. Antes hacía falta disolvente y era más engorroso 😉





Dicho y hecho, en cuanto subí, nos pusimos manos a la obra y le dimos a las juntas con la pintura, que una vez seca es muy sencilla de quitar de los azulejos con un estropajo verde seco. La técnica es muy simple: con el pincel, directamente de la lata (se remueve antes) hay que ir pintando las rayas sin importar que se manchen un poco los azulejos.  Cuando se seca, se le da con el estropajo verde para sacar la pintura, se pasa un paño para sacar brillo, y ya nos podemos olvidar de repasar juntas casi el resto de nuestra vida.

En aquel piso estuvimos 3 años, y nunca tuve que volver a repasar ninguna junta. Luego nos mudamos a una casa nueva, y una de las primeras cosas que hice fue comprar mi latita de pintura y mi pincel. Llevamos viviendo aquí ya casi 11 años, y mis juntas siguen blancas como el día que las pinté. Cuando las veo un poco feas, las friego, y vuelven a quedar como recién pintadas.

Así qué mi consejo, si estrenáis casa, es que después de fregar bien las paredes de azulejos, en lugar de aplicar uno de esos productos blanqueadores que siempre se acaban cayendo y obligando a repasar cada poco tiempo, compréis una latita de esta pintura y un pincel.

Si ya lleváis tiempo aplicando blanqueadores, también se puede probar a pintar, pero antes habría que rascar bien las juntas para sacar el máximo posible de producto. No se sí habría que volver a repintar las juntas en el futuro, imagino que si, porque la gracia es que el esmalte se adhiera a la lechada limpia, pero lo que es seguro, es que con el bruguer acrilic las juntas durarán blancas más tiempo que con un blanqueador corriente.

 

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