Aquí traigo la tarta que hice reciclando una tableta de turrón que encontré olvidada en un rincón de la despensa… Allí llevaba la pobre solita desde Navidad, y como mi madre me insistió siempre mucho en que la comida no se tira, y además el domingo fue el cumpleaños de uno de mis hijos y le debía la tarta, pues ahí me lancé esta mañana a cumplir con el pobre mío, que tiene más paciencia que un santo y asumido que su madre es un desastre con patas que algunas veces abarca más de lo que puede apretar 😀

                                






La receta, pues la más básica del mundo mundial. Las cantidades, para un molde como el de la foto, desmontable de 18cm 😀


INGREDIENTES:


– Una tableta de turrón olvidada en un rincón, triturada en 5-7-9 hasta convertirla en harina y reservar. Si no tienes thermomix, en la picadora, con la batidora o con lo que sea que tritures las cosas duras… A unas malas, incluso el molinillo de café sirve (aunque no quepa la tableta entera, pero es cuestión de ir troceando y poco a poco 🙂  )


– Media tira de galletas (tostarrica, que eran las que tenía en casa) triturada con una nuez de mantequilla salada.


– Medio litro de leche


– Dos sobres de cuajada


PARA EMPLATAR:


– Un mini brik de 200 de nata para montar


– Cucharada y media sopera de azúcar


– Miel 

PREPARACIÓN:

Se cubre la base de un molde desmontable apretando bien la mezcla de galleta y mantequilla para hacer la base y se mete al horno a 200º sin precalentar ni nada, el tiempo que tardemos en preparar la crema del relleno (programas 20 minutos y sacas cuando termines de hacer la crema)


Sin limpiar ni nada el vaso de la tmx, yo puse el medio litro de leche, los dos sobres de cuajada y el turrón molido, 8 minutos, 100º vel. 5.






Si no tienes thermomix, pues pones todo en un cazo, y según se calienta en la candela, lo vas batiendo con unas varillas según las instrucciones del paquete de cuajada.


Cuando termine la tmx o se vea ya la crema cuajada en el cazo, sacas la base del horno (y lo apagas), vuelcas la crema y a la nevera. Y ya está.


Ha salido buenísima, muy fácil de desmoldar y pasar a un plato bonito para lucir en la mesa.


Del emplatado no tengo foto. Lo cierto es que no me ha dado tiempo a hacerla, porque en cuanto la puse en la mesa, literalmente voló en las manos de mis hijos, pero la acompañé de nata dulce semimontada, semicongelada, porque la metí un ratito al congelador mientras almorzábamos, para que estuviese cremosa y muy fría, y para adornar un poco y dar un toque uniformador de color, decoré con unos hilos de miel sobre la nata y el trozo de pastel… 


Qué decir… A pesar de que dudaba de que con tanta sencillez en la decoración a los niños les gustase, ha sido todo un éxito 😀

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Un abrazo de Pepa Tabero.
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