Recicla tus pantalones rotos transformándolos en pantalones cortos

Pocas cosas hay mejores que estrenar pantalones cortos para darle la bienvenida al verano. Los pantalones rotos y de largo tobillero llevan todo el invierno causando furor. Pero con el calor ya toca pasar a las bermudas, los shorts y los pantalones cortos.

pantalones rotos

Los rotos tienen muchos enamorados y algunos detractores, pero también hay un grupo importante de presupuestos ajustados que agradecen esta moda.

No me gustas, pero te quiero

A muchas familias con niños y adolescentes (entre las que me incluyo) la moda de llevar los pantalones rotos y desgastados lleva varios años haciéndonos un gran favor. Ya no hay que correr a comprar pantalones nuevos cada vez que llega el niño del colegio con un roto en la rodilla.



En los pantalones de vestir más formales que sólo se ponen en ocasiones especiales, la moda del largo tobillero también nos ha ayudado a comprar menos pantalones. A no ser que el estirón haya sido “EL ESTIRÓN”, seguro que han podido apañarse con los del año pasado.

Las familias numerosas sabemos que cuando hay hermanos esperando heredar ropa, no importa que los pantalones de vestir se queden cortos. Sólo hay que comprarle al mayor y los demás los seguirás utilizando.

La pena llega cuando se acaba la lista de espera y tienes que desechar pantalones nuevos, con apenas un par de puestas, sólo porque se han quedado cortos.

Como todas las modas, esta también tiene sus límites. De todos modos, a las familias nos ayuda mucho cuando la moda juega a nuestro favor. Aunque no nos gusten demasiado los pantalones cortos a la altura del tobillo. No podemos dejar de reconocer el ahorro que supone no necesitar comprar nuevos y que puedan usarse un año más.

Reutiliza los pantalones rotos

Mi estilo no es usar pantalones rotos, pero reconozco que como madre es una moda que me encanta. Toda idea que implique un ahorro cuando se trata de comprar ropa a niños que crecen y dan estirones de un día para otro, es bienvenida.

Donde antes tenía un pantalón vaquero con la rodillas reventadas, ahora, con muy poca maña y una inversión 0 (cero), mis hijos (y los de la mayoría de familias que conozco), llevan modernísimos pantalones rotos.

Vestir a la moda es caro, y comprar pantalones rotos se nos sale del presupuesto.

Pensar que esos ansiados pantalones rotos, con esos desgastados y esos remiendos, hace unos años hubiesen sido las primeras prendas en el contenedor de reciclaje de ropa… Hace que parezcan aun más caros.

La moda ochentera de las rodilleras de pegar con la plancha

Yo no puedo con las rodilleras. De niña no recuerdo haberlas llevado nunca y ahora como madre, son un remiendo que me supera… Prefiero mil veces un pantalón zurcido chapucero, que “tapar el agujero” parcheando con rodilleras de esas que se pegan con la plancha. Hay a quien le resultan muy prácticas, y es cierto que lo son. Eso es innegable, y además está ese refrán, que dice que es mejor un feo remiendo, que un bonito agujero… pero hablando de esas rodilleras… Yo prefiero mil veces el agujero.



Eso sí, como en todo, tengo mi excepción. En las equipaciones deportivas oficiales, sí las he puesto mas de una vez… Pero lo he hecho del siguiente modo:

Atención:

Truco para poner las rodilleras que se pegan con la plancha:

Pégalas siempre por la parte interna de la tela. De este modo arreglas el roto, sin que se vea la rodillera. Además, no hace falta que pongas todo el parche. Corta únicamente el trozo que necesites.

Estrena pantalones cortos reciclando los pantalones rotos.

Si eres como yo, que no te gusta la moda de los pantalones rotos y desgastados pero dejas a tus hijos apuntarse a ella con la excusa de que “todo les queda bien”, puedes aprovechar el verano para seguir reciclando.

Después de toda la temporada otoño/invierno/primavera, los pantalones además de rotos, seguro que se les han quedado cortos tobilleros. Esa es otra parte “buena” de esta moda. Los chicos habrán pasado la temporada cada vez más felices: pantalones rotos, cortos tobilleros… y si además les han sumado los calcetines invisibles, habrán podido ir con un look totalmente a la moda.

Como compensación, ahora que entra el verano y empieza el calor, empieza a sobrarles largo de pantalón. Seguro que están deseando pasar a los pantalones cortos…

Pocas cosas hay tan fáciles como transformar un pantalón largo en un pantalón corto o unas bermudas. Basta simplemente con cortar.

Como para el curso que viene, todavía no está claro si se seguirán llevando los pantalones rotos, cortos y con los tobillos al aire, volverán a estrenar pantalones nuevos y de su talla. Si sigue la moda, como ellos seguirán también creciendo, con el uso diario los pantalones volverán a romperse y quedarse cortos.



La ventaja principal del verano y de estrenar pantalones cortos, es que si la moda cambia no tendrán que hacer limpieza en el armario de la ropa que se les quedó pequeña o que ya no se lleva. Como habrán seguido utilizando los mismos pantalones durante todo el verano, es seguro que necesitarán algo nuevo para comenzar el curso.

Como ves, volvemos al ahorro de no tener que comprar pantalones en verano.

Cómo hacer tus pantalones cortos.

En verano se agradecen las bermudas y los pantalones cortos y tenemos el armario lleno de pantalones que se han quedado cortos. Muchos estarán rotos y el resto, seguro que bastante desgastados.

Todos estos pantalones largos los vamos a tranformar en pantalones cortos.

No hace falta saber coser para hacerte unos pantalones cortos

Sólo necesitas un alfiler y unas tijeras.

  • Coloca el alfiler a la altura de la media rodilla del pantalón, para marcar el largo por el que nos vamos a guiar a la hora de cortar. Esto debe hacerse con el pantalón puesto. Basta hacerlo en una sola pierna.
  • Si son varios los pantalones que vamos a reciclar, no hace falta que se los pruebe todos. Cogerermos la medida para todos los demás pantalones a partir del que se haya probado.
  • Dobla el pantalón por la mitad. Une las dos patas, y a partir de las costuras, marca una línea recta a la altura del alfiler.
  • Si cortas las dos patas a la vez con el pantalón doblado, quedarán las dos iguales.

Aun no hemos terminado… pero casi

  • Quita todos los hilos horizontales del corte. Deja únicamente los que forman la trama vertical del tejido.
  • Si te das maña cosiendo, haz un sobrehilado para que no se deshilache, o un dobladillo.
  • Si no sabes sobrehilar ni hacer dobladillos no te preocupes. Sólo recuerda quitar los hilos horizontales. Dobla el pantalón dos veces para ocultar el corte. Así no quedará tan largo (este año las bermudas y pantalones cortos se llevan ajustados y por encima de la rodilla)
  • Cose para fijar los dobleces. Un par de puntadas en las costuras laterales del pantalón es suficiente.
  • Termina planchando los dobleces del bajo del pantalón para darle un aspecto profesional.

¡Felicidades! ya puedes estrenar tus pantalones cortos

¿Has visto qué fácil? Lo pueden hacer incluso los mayores interesados en estrenar pantalones cortos… Sí, ellos mismos. Si tienen edad de declarar sus gustos para ir a la moda, también tiene edad para adaptar sus prendas y contribuir a la economía familiar. Un poco de supervisión es suficiente.

Escríbeme un comentario un poco más abajo:

Dame tu opinión sobre estas modas ¿te gustan los pantalones rotos? ¿los compras ya así o prefieres customizarlos tú en casa?

Y si quieres cambiarles el color para darles un toque aún más exclusivo, puedes hacerlo como te explico en el artículo Cómo teñir ropa en la lavadora

¿y qué te parece la idea de aprovecharlos durante el verano y transformarlos en pantalones cortos? Así la temporada que viene, podrás volver a ir a la moda… sea cual sea… ¿Estás de acuerdo conmigo en eso, o tienes otras ideas? ¡Cuéntamelas!

Estoy deseando leerte.

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Saludos.

Pepa Tabero.

5 trucos para cuidar tus plantas de interior

Aprende con estos 5 trucos infalibles a cuidar tus plantas de interior. Mantener preciosas tus plantas de interior es mucho más sencillo de lo que crees.

cuidar-plantas-interior planta verde frondosa en el alfeizar de la venana, con adorno de buho, de guepardo y de monje de cerámica

Te encantan las plantas de interior. Lucen ideales en tu casa. Pero has probado una y otra vez, y siempre se te acaban muriendo. Pues no te preocupes, porque estás justo en el sitio indicado.

Te voy a explicar los 5 trucos infalibles que emplean para cuidar las plantas de interior esas personas que nacen con el don de “la buena mano con las plantas”. Ellos lo hacen de modo inconsciente, y aunque nunca seremos capaces de igualar el instinto natural, podemos aprender trucos que nos ayuden a cuidar nuestras plantas de interior de forma que estén siempre preciosas.

¿Sabes por qué se te mueren las plantas?

Son dos los motivos principales por los que, a pesar de cuidar tus plantas de interior, estas se acaban muriendo:

  1. Falta de cuidados
  2. Exceso de cuidados

La falta de cuidados es bastante simple:

Colocas la planta en cualquier parte que luzca bonita, en ocasiones sin tener presente sus necesidades especiales de luz o de sol. Y ahí se quedan. Se te olvida regarlas y sencillamente, la planta se muere por falta de agua y falta o exceso de luz.

El exceso de cuidados también es fácil de identificar:

Vas de un extremo al otro: de no mirarla durante semanas, a de repente ver que se está poniendo mustia y tiene la tierra totalmente reseca.



Lo primero que se te ocurre es anegarla de agua para contrarrestar la sequedad de la tierra. Y una vez la tierra encharcada, comienzas a cambiarla de sitio: “¿necesitará más luz?, ¿menos luz?, ¿un ratito de sol directo?, ¿estará mejor a la sombra? ¿será falta de abono?…” y ahí comienza una lista interminable de cuidados, que acaban con la pobre planta a pesar de todos tus esfuerzos.

cuidar plantas de interior. Ficus benjamina en esquina junto a un gran ventanal, con hojas secas por el suelo por falta de agua y exceso de luz

Tal vez se te han secado ya muchas plantas, y como “quieres hacerlo bien”, por miedo a que se seque, la riegas en abundancia. A pesar de regarla, la planta se pone mustia, de modo que comienzas el periplo anterior de cambios de lugar: más sol, meno sol, más luz, menos luz, la sacas a la ventana “para que le de el aire”, la vuelves a meter en casa “para que no se enfríe”…


1- Comienza con plantas resistentes

Dentro del amplísimo sector de plantas de interior resistentes, voy a separarlas en dos tipos, según la cantidad de agua que necesitan.

  1. Tenemos las que no necesitan agua, como los cactus, las plantas crasas y las suculentas.
  2. Y las que no pueden vivir sin agua, como las calas blancas, los potos o los lirios.

Si tienes poco tiempo y se te olvida regar, escoge para cuidar, plantas de interior suculentas, crasas o tipo cactus. Las plantas del desierto aguantan larguísimos periodos de sequía, y no sufrirán demasiado si se te olvida regarlas durante semanas, incluso meses.

cuidar plantas de interior cactus

Si por el contrario, la falta de agua es uno de tus grandes temores y siempre te pasas con los riegos, decántate por cuidar plantas de interior semi acuáticas, de las que sobreviven con las raíces siempre dentro del agua. Son ideales las calas blancas, los potos, los papiros o los lirios. Cualquiera de estas son ideales para regar todos los días, ya que necesitan tierra encharcada para prosperar y aguantan también temporadas cortas de sequía si se te olvida regarlas.

Cuidar plantas de interior lirio de la paz  flores sobre una mesa

2- Las plantas de interior son seres vivos, pero no son animales

¿Por qué digo esto? porque aunque parezca obvio, para cuidar plantas de interior, no necesitas hacerles tanto caso como a un cachorro.

Las plantas de interior, cuando más felices son, es cuando menos caso se les hace.

Ya sabes que en la naturaleza no existen las “plantas de interior”. Las plantas, están en el campo, con sus raíces bien agarradas, y no cambian de sitio en toda su vida. Allá donde cae la semilla, es donde arraigan y ya no se mueven. Lo que llamamos plantas de interior, suelen ser plantas tropicales, adaptadas a climas más templados y uniformes que el nuestro. Por eso, para cuidar tus plantas de interior, lo mejor que puedes hacer es copiar el modo en que viven en la naturaleza.

Replicar su hábitat natural es muy fácil:

  1. No las cambies constantemente de sitio.
  2. Si la ves prosperar, déjala ahí y no la muevas más. Has encontrado el lugar perfecto. Si pasado un par de meses no remonta, prueba a cambiarla a otro lugar. Tal vez tenía exceso de luz, o al contrario, menos luz de la necesaria. A lo mejor la humedad ambiental no era la adecuada (por ejemplo, el cuarto de baño no es el mejor lugar para colocar una planta crasa).
    Si empieza a ponerse mustia, busca en Google el nombre de tu planta y escoge un lugar más adecuado para ella. Entre un cambio y otro de lugar, deja como mínimo un mes. Las plantas necesitan tiempo para aclimatarse a su nuevo hogar.
  3. Para que no crezca torcida hacia la fuente de luz (generalmente la ventana) debes girar la maceta. Haz cuatro marcas en el tiesto indicando los puntos cardinales. Gira una vez al mes, siempre en el mismo sentido.

3- Agéndate un día fijo para regar, y procura que sea siempre a la misma hora

Cuidar plantas interior jarra verde claro junto a macetas con flores

La agenda del teléfono móvil resulta ideal para evitar olvidos, porque directamente te avisará de que ha llegado el momento de regar y podrás programarlo a una hora que sepas que estás en casa. Si estás en casa, deja de inmediato lo que sea que estés haciendo, y riega. Es prioridad absoluta. Si no estás en casa o no puedes hacerlo cuando suene el aviso, pulsa la opción “posponer” para que el aviso se te repita pasados unos minutos o a la hora en que estés en casa.



Hay plantas de interior que hay que regar una vez a la semana mientras que otras basta con hacerlo una o dos veces al mes.

Las crasas, por ejemplo, pueden pasar todo el invierno sin una gota de agua, y sólo regarse una o dos veces al mes en los periodos más calurosos… En cualquier caso, anota el riego de tus plantas en la agenda del teléfono móvil y riega sólo cuando te avise la alarma. Es la forma más práctica de despreocuparte y que tengan siempre el agua necesaria.

Si tu planta tiene hojas peludas (como las violetas), procura que no se mojen. Infórmate de si tu planta debe regarse por arriba o por debajo, colocando agua en un plato para que las raíces la absorban. También existe el riego por inmersión, metiendo la maceta en un cubo de agua hasta que empape por completo la tierra y luego dejando escurrir toda el agua que le sobra. En cualquier caso, una vez regadas, procura que no quede agua en el plato.

cuidar plantas de interior violeta africana flores rosadas

Es importante conocer el modo adecuado de regar tus plantas, porque no todas las plantas de interior se riegan del mismo modo.

4- Quítale el polvo a las hojas

Las plantas respiran por las hojas, de modo que necesitan que estén lo más limpias posible. Eso no significa que tengas que limpiarles el polvo todos los días, pero son una pieza más a incluir en tu rutina diaria de quitar el polvo.



No necesitas grandes inventos. Utiliza el mismo plumero desechable que pasas rápidamente por los muebles, y pásalo rápidamente por las hojas de tu planta. El día de la semana que tengas establecido para la limpieza a fondo del polvo utiliza un paño de algodón mojado y escurrido en agua limpia y pásalo a todas las hojas, por delante y por detrás. Si sigues mi método de limpieza por sectores, ese día será el sábado, que es cuando trabajamos en el Sector 5. Este es el sector dedicado a los trabajos especiales, como la jardinería (entre otras tareas)

cuidar plantas de interior hojas grandes

No emplees abrillantadores de hojas para cuidar las hojas verdes de las plantas de interior. No las limpies tampoco con un paño con aceite, ni con leche “para dar brillo”. Todo lo que no sea limpiar las hojas con agua limpia, para lo único que sirve es para ensuciar los poros de la hoja y que la planta respire peor.

5- Ten siempre un pulverizador con agua fresca a mano

Así, cada vez que pases cerca, podrás darle un toque extra de humedad ambiental. Con un par de toques rápidos del pulverizador lograrás un ambiente fresco que seguro que te agradece. Busca un modelo de envase pulverizador que a la vez de práctico resulte decorativo. Así podrás tenerlo al lado de la maceta y será práctico y precioso. Estos que te dejo en el enlace de justo aquí abajo, son particularmente ideales. A mí al menos me encantan.

Para terminar:

Estos 5 trucos te ayudarán mucho a cuidar tus plantas de interior. Al vivir en una casa, tienen unas condiciones de temperatura y humedad estables prácticamente durante todo el año.

5 Trucos: Los principios básicos para cuidar tus plantas de interior:

  1. Nunca coloques tu planta de interior en un lugar con corrientes de aire.
  2. Los cristales de las ventanas sin cortinas que protejan la planta, tienen “efecto lupa” al reflejarse directamente el sol. Se pueden quemar las hojas y las flores. Pon siempre cortinas o una pantalla de celosía que proteja tu maceta.
  3. Es mucho más frecuente que una planta de interior muera por exceso de cuidados, que por falta de atención. No te excedas y limítate a regarla y abonarla sólo cuando le toque (cuando te avise la alarma del teléfono móvil que te explicaba un poco más arriba). Y hazlo con las cantidades de agua/abono indicadas.
  4. Siempre que sea necesario, corta con unas tijeras desinfectadas con alcohol las ramas y las hojas muertas.
  5. Despunta o “pinza” las ramas que destaquen por crecer de una forma desproporcionada al resto de la planta. El pinzamiento de las puntas hará que salgan ramas nuevas en las puntas. Así se pondrá mucho más frondosa.

Y no hay que hacer nada más.

Escríbeme un comentario un poco más abajo:

Cuéntame cuales son tus plantas favoritas, y si eres de las que fallas por exceso de agua… o porque se te olvida regarlas…(yo reconozco que soy de las del segundo grupo… lo que mejor se me da, son los cactus. Si tienes buena mano con las plantas, estaré deseando que me cuentes tus trucos… y cómo lo haces tú para tenerlas tan bonitas.

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Saludos.

Pepa Tabero.



Cómo lavar las corbatas en casa. Muy fácil.

Lavar las corbatas en casa es algo que puede parecer complicado porque tienen un diseño que no se parece a ninguna otra prenda. Además, están confeccionadas a mano en tejidos delicados como la seda.

Seguramente las llevas a la tintorería, porque confías que allí las limpiarán mejor y como temes estropearlas si las lavas en casa, dejas el servicio en manos de profesionales. Es normal, pero con el procedimiento que se voy a enseñar, podrás hacerlo en casa de un modo muy sencillo.

Los resultados son los mismos que cuando las llevas al tinte y al ahorrarte el desplazamiento y el servicio de limpieza, resulta más mas cómodo y económico.



El valor de la experiencia

Yo llevo muchos años sin lavar las corbatas a la tintorería. Antes las llevaba siempre que lo necesitaban, y me iba bien hasta que me estropearon una. Al reclamar no se hicieron cargo y el resultado fue que terminó en la basura. Bueno, en la basura no, en el contenedor de ropa usada. Se trataba de una corbata buena, con una pequeña mancha de grasa. No me atreví a limpiarla en casa por temor a estropearla… Cuando la llevé mostré la manchita, especifiqué que era de grasa, y recalqué los cuidados especiales que marcaba la etiqueta. Por su parte, me aseguraron que eran expertos y la mancha desaparecería. Y cumplieron. La manchita inicial desapareció… a cambio de dejar en su lugar un enorme cerco descolorido. Cuando reclamé al recogerla, su respuesta fue: “le hemos quitado la mancha”… Sin comentarios….

Estoy segura de que tuve muy mala suerte, porque me consta que en el gremio hay grandísimos profesionales, pero desde entonces comencé a lavar las corbatas en casa. Si se me estropean, al menos me ahorro tener que pagar la tintorería.

Lo cierto es que desde que lo hago de esta forma, nunca he tenido ningún disgusto. Las corbatas se me quedan siempre impecables. Da igual que sean de seda, de lana o de poliéster.

El principio de no-responsabilidad

Te estoy explicando el modo como lo hago yo en mi casa, y aunque a mí, como ya digo, siempre me ha ido bien, no me puedo hacer responsable de que nunca se vaya a estropear una corbata por lavarla de este modo. No me puedo hacer responsable si se estropea.

Si en tu casa siempre las habéis llevado a la tintorería y os va bien, seguid llevándolas. Siempre puedes hacer una prueba de mi método de limpieza con una corbata vieja que no importe jubilar, o que esté tan manchada que la des por perdida.

Dos normas básicas para cuidar las corbatas.

  • Nunca guardes una corbata con el nudo hecho porque es lo que más las deforma y estropea. Las corbatas son prendas fabricadas a mano y que hay que cuidar con delicadeza. Deben colgarse en una percha especial. Si las vas a guardar en un cajón, dóblalas por la mitad y enróllalas sin apretar. Así no quedarán marcas del doblez. Guardarlas con el nudo estropea el tejido y al ponerla y ajustarlo, siempre se nota que es un “nudo viejo”. Esto produce muy mala impresión sobre quien la lleva.
  • Si no sabes hacerte el nudo y no tienes quien te lo haga, lo mejor es que utilices unas especiales, que se llaman “corbatas de seguridad”. Son las que suelen utilizar quienes trabajan en la seguridad privada. Como el nudo de la corbata puede ser peligroso para estos profesionales, ellos utilizan unas que tienen el nudo cosido. Se sujetan al cuello de la camisa con unos clips o un elástico y no se nota diferencia al llevarla puesta.

Qué necesitamos para lavar las corbatas en casa

  1. Lo primero, obviamente, la corbata o corbatas que vayamos a lavar. No es necesario que estén especialmente sucias o con manchas. La mayoría de las veces hay que lavarlas porque la zona del nudo, que es la que más se toca, queda oscurecida por el simple roce de las manos al anudarla.
  2. Jabón de platos especial con ph neutro (la marca da igual, pero es importante que en el envase ponga que sea “delicado para las manos”)
  3. Detergente para prendas delicadas
  4. Un calcetín blanco (Ideal para reutilizar los desparejados)
  5. La lavadora …. porque ya que la tenemos… nos vamos a ahorrar el trabajo de lavar las corbatas a mano ¡usa la tecnología!


¿Cómo preparamos las corbatas para que se laven y queden impecables?

Primero, revisar el revés.

  • Lo primero, es colocar la corbata en una superficie plana. Repasa la parte trasera para comprobar que la costura está perfecta. Si se ha descosido o se ha partido el hilo, tendremos que coser a mano con cuidado. Utiliza hilo del mismo color que el original. Si tiene una presilla para introducir el extremo más fino de la corbata, comprueba que esta presilla también esté bien cosida. De este modo la apariencia al vestir será impecable.
  • No te preocupes si no sabes coser, porque es algo realmente sencillo. Une los pliegues del tejido igual que ves que está el resto. Haz un nudo en el extremo del hilo para que no vuelva a descoserse. Si realmente se te hace un mundo pero necesitas lavarla, usa la grapadora. No es muy ortodoxo, pero una grapa de aluminio te sacará del apuro. Eso sí, recuerda llevarla a que te la cosan.

Ahora, revisar el derecho.

  • Una vez comprobada la costura trasera, toca comprueba el estado de la parte delantera. Repasa bien toda la superficie. Busca manchitas o sombras en el tejido. En cada una de ellas, pon “una” gota del jabón de platos Pasa con suavidad el dedo, para que el tejido lo absorba. Hazlo suavemente, sin frotar y siguiendo la dirección del hilo.
  • La zona del nudo es fácil de localizar porque suele estar un poco arrugada. Aunque aparente que está limpia, conviene poner también unas gotas de jabón de platos sobre esa parte. Se suele manchar simplemente con la grasa de las manos al hacer el nudo. De esta forma quedará perfecta.
  • Si tiene alguna mancha importante, rasca la suciedad que puedas eliminar con un cuchillo sin filo. Siempre en la dirección del hilo, quita todo lo que puedas. Frota un poco con el jabón, de modo que cubra toda la mancha y se impregnen bien las fibras. Recuerda no añadir agua.
  • Una vez repasadas todas las manchas, dobla la corbata por la mitad. Una vez doblada, forma un rulo, que no debe quedar apretado.
Lavar corbatas en casa – Imagen de Wokandapix en Pixabay
  • Este rulo se introduce dentro del calcetín.

Me gusta que el calcetín sea de color blanco para comprobar si la corbata destiñe. En ese caso, el algodón blanco del calcetín absorberá ese tinte y lo sabremos enseguida.

A veces el calcetín toma un poco de color, pero la corbata no se estropea. Como está enrollada sobre sí misma, el mismo tinte que suelta la vuelte a teñir. Es probable que lo peor que le ocurra es que el tono quede un poco más suave.

  • Si no quieres usar un calcetín, puedes comprar este accesorio especial para lavar las corbatas. hace la misma función:

Lo puedes encontrar en Amazon

Y ahora, a la lavadora

En efecto, vamos a lavar la corbata en la lavadora, aprovechando que tenemos que lavar otras prendas delicadas.

Coloca las corbatas (pretratadas y cada una dentro de su calcetín o en el accesorio especial para lavarlas), junto a los jerséis de lana y otras prendas delicadas. Utiliza el programa “lavado a mano” de tu lavadora.

Programa siempre el lavado en gua fría (a 30º), sin centrifugar y con la mitad de detergente que indica el envase. Como para lavar las corbatas hemos añadido jabon neutro a las manchas, no será necesario poner apenas detergente.



Ya terminó el programa y se paró la lavadora

Es el momento de sacar las prendas. Estrujaremos un poco los calcetines que tienen el rollo de corbata para evitar que goteen. Las sacamos del calcetín, y las extendemos sobre una superficie lisa para que se sequen. Nunca pongas a secar una corbata colgada porque el peso del agua puede hacer que las fibras se estiren y la corbata se deforme.

Una vez seca, se estira la corbata sobre la tabla de planchar. Para plancharla, necesitamos utilizar el vapor al máximo, pero la plancha no debe tocar la prenda. A la corbata debe llegarle únicamente el vapor. De este modo, las fibras se reajustarán y el tejido recobrará el brillo.

Y esto es todo, ya están las corbatas listas para ser colgadas en una percha o dobladas en su cajón, a la espera de volver a utilizarse de nuevo.



También puedes lavarlas a mano

Si no te fías de meterlas en la lavadora, puedes lavarlas a mano siguiendo este otro tutorial. Así es como lavo yo las prendas de seda en casa, ahorrando en tintorería. Puedes lavar las corbatas también de este modo: Lavar en casa seda y prendas delicadas de lavado en seco.

Si está toda tu ropa perfecta y el único que te queda ya por limpiar son los zapatos, mira cómo limpiar los zapatos y las botas de ante o de piel vuelta. Quedan impecables.


Escríbeme un comentario más abajo con cualquier cuestión que te surja o duda que tengas. Estaré encantada de responderte.

¿Tienes tendencia al caos?

Si necesitas ayuda para lograr tu objetivo de un hogar sano, relajado y feliz, contacta conmigo escribiéndome un email a pepa@pepatabero.com y cuéntame tu situación. Estoy segura de que puedo ayudarte y guiarte en el proceso de cambio.

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Saludos.

Pepa Tabero.

Peligros al mezclar productos de limpieza

mezclar productos de limpieza: evitar peligros – pixabay

Resulta imprescindible aprender a mezclar los productos de limpieza para evitar peligros. “Natural” no es lo mismo que “inocuo” del mismo modo que que “artificial” no significa “tóxico”. Simplemente, algunos se pueden mezclar, y otros, es mejor utilizarlos solos.

El riesgo que entrañan los productos de limpieza no hay que buscarla en el producto. Si está a la venta en un supermercado, es porque es apto para el uso doméstico. El peligro hay que buscarlo en la forma de uso, en las concentraciones, en las proporciones, en las condiciones de uso (más o menos ventilación, uso de guantes, ropa adecuada…) . En muchas ocasiones, la culpa la tienen las mezclas inadecuadas con otros productos.

El mayor limpiador y el disolvente más potente que existe, es el agua.

Pepa Tabero

Mezclar productos de limpieza. Evitar riesgos usando agua y jabón neutro..
el agua es el mejor producto de limpieza – pixabay

Los productos de limpieza concentrados los rebajamos con agua para facilitar su uso.

En este ártículo te explico lo que puedes y lo que no puedes hacer. En caso de duda o accidente es importante llamar al Instituto Nacional de Toxicología (en España el teléfono es el 91 562 04 20, con atención las 24h durante los 365 días del año)

Lejía y amoníaco

Aunque luego te voy a explicar de forma detallada qué se puede mezclar con la lejía y con el amoniaco quiero empezar con las advertencias de estos 2 productos de forma conjunta, ya que son las mezclas que más accidentes generan.

Son dos productos altamente utilizados en limpieza doméstica porque son excelentes productos limpiadores y desinfectantes. Hay normas básicas e imprescindibles que debemos tener en cuenta:

  • Nunca se debe mezclar la lejía con el amoniaco. Es muy peligroso y puede resultar mortal.
  • Hay que tener mucha precaución al mezclarlos con otros productos.
  • Son productos que siempre debes mantener en su envase original.
  • Debes tener cuidado al respirar sus vapores.
  • Conviene utilizarlos diluidos en agua. Si vas a utilizarlos sin diluir, debes extremar las precauciones.

La mezcla de ambos productos es peligrosísima. A pesar de ello muchas personas la realizan desoyendo los avisos que se hacen en los medios de comunicación (sobre todo cuando ocurre algún fallecimiento por esta causa). También lo avisan en las etiquetas de los envases. Aún así, todos los años se producen muertes y hospitalizaciones por la mezcla de estos dos productos.


La lejía (o lavandina o cloro o hipoclorito de sodio)

La lejía es nombre común que se le da en España al hipoclorito de sodio. En otros países se le conoce como lavandina, cloro, agua de Javel o agua Jane.

Debe utilizarse siempre con agua fría. Evitar el contacto con la piel, usando guantes y manteniendo la estancia ventilada. 

En ocasiones he escuchado recomendar de forma imprudente el utilizarla en caliente, con la excusa de que aumenta su poder de limpieza. Pero eso es un grave error. La lejía NUNCA debe calentarse, ya que desprende vapores altamente tóxicos con gravísimas consecuencias para las vías respiratorias. Además del riesgo de respirar esos vapores tóxicos, al evaporarse pierde su función desinfectante.

La lejía puede mezclarse con:

  • Agua
  • Jabón líquido neutro (de platos, de manos…)
  • Detergente líquido neutro de lavadora.

Nunca mezclar lejía con:

  • Amoníaco
  • Vinagre (de ningún tipo)
  • Ácido Cítrico (ni líquido, ni polvo. Tampoco con zumo de limón natural)
  • Alcohol
  • Agua Oxigenada – Peróxido
  • Carbonato
  • Bicarbonato
  • Percarbonato
  • Limpiadores multiusos
  • Ácidos de ningún tipo
  • Desinfectantes de ningún tipo, incluyendo bactericidas como el Sanitol.



Te dejo un ejemplo de mi producto de limpieza favorito para limpiar el cuarto de baño: Pongo dos vasos de jabón líquido casero y un vaso de lejía en una botella de dos litros de capacidad, y la termino de rellenar con agua. Así preparo el jabón líquido casero

El amoníaco

El amoniaco es un excelente quita-grasa que además de ayudarnos en la limpieza del hogar, se encuentra habitualmente en la naturaleza.

El amoniaco es un gas (irritante) producido por las bacterias que descomponen la orina.

Se utiliza siempre diluido en agua. Normalmente se vende ya diluido.

Desprende gases muy irritantes y que son tóxicos, por lo que hay que evitar respirarlos. Ese es el motivo por el cual hay que mantener la estancia siempre muy bien ventilada al utilizarlo.

El amoníaco se puede mezclar con:

Utilizando amoníaco podemos preparar excelentes productos de limpieza
  • Agua
  • Alcohol (etílico o etanol, isopropílico, “de farmacia”…)
  • Colonia fresca de baño (en sustitución del alcohol para dar mejor olor)
  • Jabón neutro (de platos, de manos…)
  • Detergente neutro de lavadora (que no sea específico para ropa blanca -podría tener cloro-)

Nunca mezclar amoníaco con:

  • Lejía/lavandina/cloro
  • Vinagre
  • Ácido Cítrico (ni líquido, ni polvo. Tampoco zumo de limón natural)
  • Agua oxigenada – Peróxido
  • Ácidos de cualquier tipo

Te dejo un ejemplo de un limpiador fantástico y multiusos, que no necesita aclarado. Yo le llamo TRIPLE A, porque sólo lleva 3 ingredientes y con ellos lo limpia y lo desinfecta todo: Limpiador multiusos Triple A



El vinagre y el ácido cítrico (líquido o en polvo)

El vinagre es un producto que nunca falta en nuestras cocinas para cocinar. Pero también tiene otros muchos usos como producto de limpieza. Los hay de varios tipos y en este artículo te hablo ampliamente de sus diferentes características y múltiples usos en la limpieza del hogar.

El ácido cítrico es un producto que se puede encontrar en formato líquido o en polvo. Es un producto que proviene del limón u otros cítricos y cuyo uso en limpieza es muy similar al del vinagre.

Ambos productos puedes comprarlos para uso exclusivo de limpieza o para uso alimentario. Si los compras para uso alimentario (vinagre de ensalada y ácido cítrico alimentario), podrás usarlos para cocinar y limpiar, con la ventaja de no estar usando productos tóxicos.

El vinagre y el ácido cítrico se pueden mezclar con:

  • Agua
  • Alcohol (etílico o isopropílico)
  • Bicarbonato (siempre en un recipiente abierto porque se genera una gran efervescencia) Si usas ácido cítrico en polvo, necesitarás añadir agua. La reacción de efervescencia lo que limpia, al introducirse el oxígeno en la superficie sucia. Cuando se pasa ese efecto ya no sirve.

Nunca mezclar vinagre ni ácido cítrico con:

  • Lejía
  • Amoníaco
  • Agua Oxigenada – Peróxido
  • Cualquier desinfectante o limpiador basado en el oxígeno.



Te dejo un ejemplo de uso del vinagre mezclado con otros productos: Un limpiador maravilloso y que no necesita aclarado: Limpiador ecológico anti cal AVA

Agua oxigenada (Peróxido de hidrógeno) y Percarbonato

El agua oxigenada, también conocida como peróxido de hidrógeno, y el Percarbonato de sodio, son dos productos limpiadores y desinfectantes, basados en el poder desinfectante del oxígeno.

El uso de agua oxigenada está en muy extendido para la desinfección de heridas. También se utiliza mucho en peluquería aunque en concentración distinta. En peluquería se conoce más como peróxido.

El percarbonato es un aditivo que se añade a los detergentes para limpiar y desinfectar cualquier superficie.

Cada vez tienen mayor aceptación y se utilizan de forma más generalizada como aditivos. Su gran eficacia desinfectante y limpiadora, sin los inconvenientes de la lejía está conquistando el mercado de los limpiadores y desinfectantes.

El agua oxigenada se puede encontrar en formato líquido.

El percarbonato de sodio lo encontraremos en formato de polvo granulado.

El agua oxigenada y el percarbonato se pueden mezclar con:

  • Agua
  • Ácido cítrico o Zumo de limón
  • Detergente neutro para ropa
  • Jabón neutro (para platos, manos…)

Nunca mezclar el agua oxigenada ni el percarbonato con:

  • Lejía
  • Amoníaco
  • Vinagre




Te dejo la receta de uno de mis limpiadores favoritos. Desinfecta, elimina olores y limpia sin necesidad de aclarado: limpiador con oxigeno activo casero.

Sosa cáustica (o hidróxido de sodio o soda cáustica)

El hidróxido de sodio también se conoce como sosa caústica o soda caústica.

Se trata de un producto fuerte y corrosivo, que se utiliza generalmente como decapante de pinturas, destatascador, hacer jabón o cocer aceitunas.

Nunca debe estar en contacto con la piel ya que produce graves quemaduras, y hay que enjuagar de inmediato con vinagre en caso de salpicadura.

Al contacto con el agua, algunos metales y otros productos desprende gases altamente tóxicos que al inhalarse pueden producir quemaduras importantes en las vías respiratorias.

En definitiva, hay que extremar las precauciones cuando se utiliza la sosa caústica y hacerlo siempre en lugares muy ventilados, preferiblemente al aire libre.

En el mercado se puede encontrar en estado sólido como perlas o escamas, o en formato líquido, con diversas proporciones de pureza.

La sosa cáustica se puede mezclar con:

  • Agua (siempre poner primero el agua y después la sosa. Crea una reacción exotérmica – es decir, la mezcla se calienta mucho por sí sola, y poco a poco se enfría-) Es muy irritante: sitio muy ventilado y usar guantes y mascarilla
  • Grasas o aceites (para hacer jabón)
  • Vinagre – El vinagre (cualquier tipo) neutraliza la acción de la sosa caústica por lo que si nos salpica la piel, rápidamente debemos lavarnos con vinagre para evitar quemaduras.

Nunca mezclar la sosa cáustica con:

  • Detergentes de ningún tipo.
  • Limpiadores de ningún tipo.
  • Desinfectantes de ningún tipo.
  • Metales de ningún tipo, salvo Acero Inoxidable.
  • Nunca poner en contacto con el Aluminio, porque lo corroe hasta hacerlo desaparecer soltando unos vapores altamente tóxicos.

Si nos salpica el agua mezclada con la sosa, se neutraliza con:

  • Vinagre – El vinagre (de cualquier tipo) neutraliza la acción de la sosa caústica por lo que si nos salpica, rápidamente debemos lavarnos con vinagre abundante, para evitar quemaduras.

Te dejo un ejemplo de uso de la sosa cáustica, para hacer jabón casero: Hacer jabón casero

Agua fuerte (o ácido clorhídrico o salfumant o ácido muriático)

El conocido como Agua Fuerte es en realidad el ácido clorhídrico o muriático, y tambien se le conoce como salfumant.

Es un producto con el que hay que extremar las precauciones, ya que es muy peligroso al contacto con la piel, y en la inhalación de sus vapores. Podemos decir que aplican las mismas advertencias que daba más arriba para la sosa cáustica.

En el caso de salpicadura de agua fuerte hay que aclarar de inmediato con mucha agua.

Es uno de los ácidos más potentes que hay. Se utiliza de forma habitual en las casas, para eliminar el sarro que produce el exceso de cal en los sanitarios, limpiar suelos de barro cocido, restos de cemento tras hacer una obra o desatascar tuberías. Es muy útil para eliminar el óxido de los metales y también sirve para regular el Ph del agua de la piscina y acabar con las algas.

Siempre hay que utilizarlo añadiendo agua.

El agua fuerte se puede mezclar con:

  • Agua.
  • Nada más.

Nunca se puede mezclar el agua fuerte con:

  • NADA. Únicamente con agua, para diluirlo.
  • NUNCA puede entrar en contacto con aluminio, pues los gases resultantes de disolver el aluminio resultan son altamente tóxicos.

A continuación te pongo una tabla resumen de las posibles mezclas.

  • En verde aparecen las mezclas que no son peligrosas.
  • En amarillo, las que se pueden realizar con precaución (revisar en el artículo los riesgos)
  • En rojo, las que no se deben hacer por ser muy peligrosas.

Te dejo un artículo que escribí que te da un ejemplo de uso del aguafuerte. Lo utilizo para limpiar los suelos de barro cocido: Limpiar suelos porosos de barro cocido.



Espero que te haya servido para saber qué productos de limpieza podemos mezclar y sobre todo, conocer las mezclas peligrosas que debemos evitar si no queremos tener un disgusto.


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Limpiar un abrigo de lana o paño en casa. Muy fácil.

Limpiar un abrigo en casa es mucho más sencillo de lo que parece. Aunque sea de lana y la etiqueta recomiende lavado en seco, la mayoría de las veces podremos limpiarlo en casa.

Vaya por delante que con este truco no es para eliminar manchas profundas, como por ejemplo manchas de café o de vino. Sí que te ayudará a renovar la prenda tras su uso, eliminando olores, manchas superficiales y devolverle el apresto y la sensación de limpieza. Si lo sigues sólo necesitarás llevarlo a la tintorería una vez al año, cuando termine la temporada.

abrigos limpios en el armario. limpiar un abrigo
limpiar un abrigo – pixabay

Aunque en esta entrada me centro en la limpieza de abrigos, este consejo se puede aplicar también a otras prendas: un chaquetón, un traje de vestir… en definitiva, a cualquier prenda exterior que tras su uso necesite “refrescarse” antes de ser guardada.

Limpiar un abrigo de esta forma es muy sencillo y la mayoría de las veces nos evitará el gasto de la tintorería.



Para limpiar un abrigo en casa necesitamos:

  • Una palangana con agua tibia
  • Amoniaco perfumado sin detergente
  • Un cepillo suave, especial para ropa
  • Un paño, o esponja, blanco o del color de la prenda.
  • Una percha gruesa (olvida las de alambre o plástico fino)

Procedimiento:

Para limpiar un abrigo o refrescarlo si ha cogido olores que queremos eliminar (tabaco, perfume, corporales…) . Lo hacemos del siguiente modo:

  1. En la palangana con agua, ponemos un vaso de amoniaco sin detergente.
  2. Colocamos la prenda sobre una superficie plana y estable (una mesa, la tabla de la plancha…)
  3. Introducimos el cepillo en el agua con amoniaco. Quitamos el exceso de agua, y vamos cepillando la prenda desde los hombros hacia abajo.
  4. Una vez bien cepillado por fuera, damos la vuelta a la prenda.
  5. Con el paño o la esponja húmeda y escurrida del agua de la palangana. Frotamos de hombros hacia abajo por todo el forro
  6. Hay que insistir un poco más en la parte del cuello, axilas, puños y centro de la espalda. Son las zonas por donde más se transpira y suelen ser las partes más rozadas.

Terminamos:



Para terminar de limpiar el abrigo y asegurarnos de eliminarle todos los olores, hay que colgarlo en una percha. Primero se cuelga del revés, con el forro hacia fuera, para que se seque bien. Si es posible, lo mejor es colgarlo a pleno sol.

Una vez seco el forro, terminamos de limpiar el abrigo dándole la vuelta. Así se secará por la parte exterior. En esta ocasión es mejor ponerlo a secar a la sombra. De este modo el sol no perjudicará el color de la prenda

Cuando está ya seco, se vuelve a cepillar, esta vez con un cepillo seco, y ya está listo para guardar.

A veces, una vez limpiado de este modo (y completamente seco y bien cepillado), le vemos alguna mancha puntual. Si ocurre frota la mancha con la esponja impregnada de un poco de agua jabonosa. Aclara con agua limpia y deja secar siempre colgado en la percha. Después se cepilla de nuevo la prenda a fondo.

Limpiar un abrigo en casa
Limpiar un abrigo en casa – Pepa Tabero




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Cómo limpiar el moho del baño. Blanquear las juntas

como limpiar el moho del baño y blanquear las juntas. Se ve una bañera con las juntas de silicona y de los azulejos perfectamente blancas y limpias
pixabay

Cómo limpiar el moho del baño y blanquear las juntas que unen los azulejos a la bañera, la ducha o la mampara puede ser complicado. Si las juntas son las que sellan la bañera a la pared, o la mampara o el plato de la ducha a la pared o al suelo, suelen ser de silicona. Normalmente son de una silicona especial antimoho, pero a veces nos instalan silicona normal. En otras ocasiones, el moho se acumula simplemente porque tienen ya muchos años.



Mantener estas juntas de silicona en perfecto estado, es imprescindible. Son las que evitan que el agua chorree, se salga y nos moje todo el cuarto de baño. Puede parecer complicado limpiarlas, pero es mucho más sencillo de lo que te puedas imaginar.

Las otras juntas que suelen acumular gran cantidad de moho y se ponen negras, son las de los azulejos. Tanto de la pared, como las de las losas del suelo.

También podemos ver el moho inconfundible en cualquier rincón de difícil acceso. Los rieles de la mampara de la ducha, tan complicados de limpiar cuando no sabes cómo hacerlo.

Con el tiempo y la humedad, a las juntas se les va acumulando una capa negra de moho. Este moho negro, se acumula en todos los rincones de difícil acceso.

El moho y los productos específicos antimoho

En el mercado, venden muchos productos específicos para eliminar el moho. La mayoría en formato pulverizador, prometen (y suelen cumplirlo) que en pocos minutos nuestras juntas de la bañera estarán de nuevo blancas y relucientes como recién colocadas. En lo que ya “fallan”, es cuando también prometen que el moho no volverá a salir, o lo hará “dentro de un año”.

Si la zona de la que tenemos que eliminar el moho, es un rincón puntual, en el que no suele haber grandes cantidades de humedad, es probable que, tal como dicen, retrasen la salida de la nueva colonia de moho.

Pero estamos hablando del cuarto de baño, de la bañera, de la ducha, de la mampara… Sitios en los que el agua se acumula a diario, y la humedad es casi constante. En pocas semanas volverá a estar casi como al principio.



La forma más sencilla y económica de limpiar el moho del baño blanquear las juntas

Para limpiar el moho del baño, de las juntas de silicona, lo mejor es poner en práctica el siguiente sistema:

Se necesita:

  • Papel higiénico
  • Algodón
  • Pinzas o un palillo
  • Guantes
  • Lejia (mejor que sea densa)

Procedimiento. Cómo limpiar moho del baño blanquear las juntas:

Coloca una tira de papel higienico, que cubra por completo la línea que hace falta limpiar. Seguramente necesites varias tiras. En las zonas particularmente complicadas (esquinas de difícil acceso, guías estrechas de la mampara… en lugar de papel, utiliza algodón.

Empapa con la lejía la tira de papel y las bolas de algodón que has colocado. Procura que todas las zonas sucias queden bien cubiertas con el papel o algodón bien mojado en la lejía.

Deja reposar toda la noche. Por la mañana, recoge el papel con los guantes puestos, para no tocar con las manos la lejía. Tíralo a la basura o al inodoro. El algodón retíralo con la ayuda del palillo y échalo a la basura. No tires el algodón al inodoro, porque podría atascarse y provocar una avería.

Repasa con un cepillo la tira que se acaba de blanquear. Eliminarás los restos y reforzarás el efecto de la lejía, que ha matado al moho. Aclara bien con agua limpia, y seca con una bayeta, como haces cuando limpias normalmente.

Repite este proceso, cada vez que sea necesario. Como ves, es muy sencillo limpiar moho del baño blanquear las juntas. Cuando lo pruebes, comprobarás lo fácil que resulta hacerlo y nunca más tendrás esas feas marcas negras. Tu cuarto de baño lucirá siempre perfectamente limpio y blanqueado.

Para limpiar las juntas del suelo, te dejo enlace a este artículo donde explico cómo limpiarlas de un modo muy sencillo.

Para las juntas de los azulejos de la pared, tienes este otro artículo, con un truco fantástico que hará que luzcan perfectas durante años.

Uniendo a los dos anteriores, este nuevo artículo en el que te explico el modo para limpiar moho del baño blanquear las juntas de silicona de la bañera o de la ducha, y los rieles de las mamparas, ya nunca más tendrás problemas de moho en tu cuarto de baño.



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