Ladrones de tiempo. 6 principales y cómo evitarlos

Los ladrones de tiempo son todas aquellas distracciones que, como su nombre indica, nos hacen perder el tiempo. Eliminándolos o al menos, mitigando su actividad, recuperaremos mucho tiempo que de otra forma se hubiese perdido.

Se acabó necesitar días de 30 horas para lograr tus objetivos

Un ejemplo muy común de ladrones de tiempo

Típica llamada de teléfono que te interrumpe cuando estás haciendo cualquier trabajo.

Está demostrado que las personas necesitamos alrededor de 10 minutos en llegar a la concentración plena en cualquier actividad que realizamos.

Esto significa que con cada interrupción, se añade un mínimo de 10 minutos al tiempo que tendrás que dedicar a la tarea en que estabas concentrada.

Es decir: atender esa llamada de teléfono tan inoportuna, te hace perder mucho más de lo que parece a primera vista.

En el momento en que suena el teléfono y echas un ojo para ver quién llama, es cuando decides si puedes atenderla en ese preciso instante.

Tal vez prefieras no interrumpir tu trabajo. Ya sabes que puedes devolver la llamada en otro momento. El timbre del teléfono es muy insistente, pero debes recordar que tú eres dueña de tu tiempo. Tú eres quien decide como disponer de él en cada momento. Tal vez, no es buen momento para hablar porque estás ocupado o simplemente, no te viene bien coger el teléfono.

No importa cual sea tu decisión.

El teléfono ha sonado, has parado a mirarlo y te ha distraído. Eso significa que necesitarás unos minutos para concentrarte al mismo ritmo que tenías.

Puedes escribir una nota rápida para no olvidarte de devolver la llamada más tarde. Con esa opción, en dos minutos habrás retomado tu actividad.

Si te paras a atender el teléfono, más vale que sea importante, porque durante los 2, 3 o… 20 minutos que dure la conversación ocurrirán varias cosas:

  • Tal vez cuando cuelgues, hayas desconectado tanto que decidas dejar lo que estabas haciendo para otro momento.
  • Podría pasar también que decidas retomar la tarea, pero la conversación te ha distraído y necesitarás un rato para volverte a concentrar.



Cada tarea exige distintos niveles de concentración

Los ladrones de tiempo, pueden ser más o menos dañinos en función de la tarea que interrumpan.

Si estabas emparejando y doblando calcetines, probablemente ni siquiera tengas que dejar de hacerlo mientras hablas por teléfono en una charla distendida (aunque que lo harás más lento) En cambio, cuando necesitas redactar un informe, necesitas toda tu fuerza de concentración.

Tenemos claro que la tarea “doblar calcetines”, no necesita el mismo nivel de concentración que la tarea “redactar un informe”. Aún así, en ambos casos, el timbre del teléfono te distrae. Aunque no descuelgues, necesitarás recuperar ese tiempo que has perdido al desconcentrarte de lo que estabas haciendo.

Dentro de los muchos ladrones de tiempo que existen, el ejemplo de la llamada telefónica es muy habitual y aparentemente causa un daño mínimo.

Una llamada puntual, por sí sola no afecta al resultado. El problema es que no es sólo “una” llamada, sino una pequeña parte de multitud de pequeñas distracciones que sufrimos a lo largo del día. Si las pones todas juntas comprobarás que a diario, pierdes horas completas sin darte cuenta .

Por eso las 24 horas se te quedan cortas. Al ritmo que llevas, necesitarías días de 30, 35… o incluso 40 horas. Sobre todo, si tienes tendencia natural al despiste. Rodeada de distracciones continuas es muy difícil terminar a tiempo lo que tenías previsto hacer.

Por otro lado, piensa que tal vez has programado el día con unas expectativas de trabajo un poco exageradas. Hay quien lo hace a propósito pensando de antemano con conformarte con terminar la mitad.

Tal vez sea buena idea cuando sabes que la tentación de las distracciones es más fuerte que tu capacidad para enfrentarse a ellas. Programando más trabajo del que sabes que es posible, nunca estarás de brazos cruzados porque siempre tendrás algo que hacer.

El problema surge cuando los ladrones de tiempo hacen su trabajo mejor que tú, y consiguen que te vayas a la cama tarde, agotada y con el remordimiento de dejarlo todo a medias.

Escoge un día cualquiera para anotar todas esas distracciones “sin importancia”. Así verás el tiempo real que pierdes en un solo día. Ahora, amplía ese estudio de un sólo día a una semana y luego a un año completo. Más vale que haya merecido la pena, porque todas esas horas perdidas, nunca las podrás recuperar.

Los ladrones de tiempo adoptan muchas formas distintas

El ejemplo del teléfono es tal vez la forma más más simple y repetitiva que toman los ladrones de tiempo. Estoy segura de que puedes nombrar decenas de ocasiones. Situaciones que inicialmente pensaste que eran “un momentito”. Momentos “rápidos” en los que desatendiste por completo lo que estabas haciendo… Muchas de esas ocasiones se alargaron al punto de dejar abandonada la tarea inicial.

En este artículo quiero hablarte de los 6 ladrones de tiempo más habituales. También te daré algunos ejemplos para que aprendas cómo de cómo puedes evitarlos. Muchos ladrones de tiempo realmente no se pueden evitar, pero sí podrás disminuir su frecuencia, su influencia y su poder de distracción.



Aprende a detectarlos

Aprender a detectarlos es lo primero que hay que aprender. Con un poco de práctica, podrás detectar tus ladrones de tiempo antes de que aparezcan.

Detectando tus ladrones de tiempo antes de que aparezcan, podrás evitar muchos, pero no todos. Mantén la calma y relájate cuando aparezcan los inevitables. Hay multitud de estrategias fantásticas para ayudarte a mantener el control sobre tu tiempo. Con ellas, podrás mantener a los ladrones de tiempo dentro de niveles bastante aceptables.

Incluye tus ladrones de tiempo en la planificación del trabajo diario

Debes incluir tus ladrones de tiempo más habituales en tu planificación del trabajo diario. Un poco más abajo te explico como hacerlo.

Las tareas de orden y el mantenimiento de tu hogar son trabajo, por lo que deben estar bien organizadas. Sin embargo, es en estas tareas donde los ladrones de tiempo campan más a sus anchas. El trabajo doméstico no se valora, a no ser que trabajes de empleado de hogar o tengas ayuda doméstica.

En general, mantener una casa limpia y ordenada, es un trabajo a estas alturas en que vivimos, sorprende que siga sin tomarse en serio. La opinión de algunas personas sigue siendo que como lo que limpias es tu casa, no cuenta como un trabajo. Lógicamente, al no ser “un trabajo de verdad”, piensan que no necesita de ninguna planificación.

Por supuesto, quien piensa de ese modo demuestra que nunca ha sido responsable de mantener un hogar organizado. Muchas veces se trata de jóvenes recién independizados que dan sus primeros pasos y lo viven como una aventura.

Existen esa creencia también en muchos adultos y en personas mayores. Han compartido toda su vida con alguien que se encargaba de esas tareas. De repente, su modo de vida cambia. Ahora viven solos y no saben por donde empezar.

Poco a poco se dan cuenta de que un hogar no se organiza chasqueando los dedos. Es necesaria una buena planificación del trabajo.

Si no tienes claras qué tipo de rutinas necesita tu casa o no sabes como implementarlas para emplear en ellas el mínimo tiempo posible, contacta aquí conmigo.

Clasificar los ladrones de tiempo

En esta lista de 6 ladrones de tiempo, los voy a clasificar por evitables y por inevitables.

  • Evitables. Son todos aquellos que para actuar necesitan de nuestra colaboración. Tal vez seas tú quien los busca de forma inconsciente. O a lo mejor sales a su encuentro de forma activa. Sabes que pueden aparecer en cualquier momento pero no haces nada para evitarlos.
  • Inevitables. Estos ladrones de tiempo no dependen de nosotros. Aceptémoslo, ni somos el ombligo del mundo, ni la vida gira por completo a nuestro alrededor. Eso hace que otras personas necesiten nuestra colaboración en momentos que nos resultan incómodos. Pero para ellos es algo importante y no podemos negarles unos minutos de nuestro tiempo..

Las personas somos seres sociales. Si no quieres que nadie te interrumpa, lo mejor es que te vayas a vivir a mitad del bosque. No le digas a nadie dónde estás, y por supuesto, no te lleves el teléfono.

Identificar, clasificar y eliminar (o mitigar su efecto)

Los tres comunes a todo el mundo.

– Ladrones de tiempo I – La desorganización

Este es fácil de identificar: es no saber qué es lo que hay que hacer en cada momento, no tener clara la escala de prioridad en la realización de las tareas y andar todo el día haciendo mil cosas sin terminar ninguna, o terminando muchas que no son realmente necesarias.

Por la noche estamos agotadas de no haber parado en todo el día, pero siempre, sin excepción, hemos dejado sin hacer algo imprescindible para el día siguiente.

Nos justificamos con la excusa de que no hemos parado en todo el día y aún así no nos ha dado tiempo.

Lo que ha ocurrido en realidad, es que nos hemos puesto a hacer otras muchas cosas más agradables pero menos importantes y se nos ha olvidado lo que era algo prioritario.

Ejemplo de desorganización:

No tienes un día fijo para cambiar las sabanas. Tienes intención de hacerlo una vez a la semana pero se te olvida y las acabas cambiando cada quince días o incluso sólo una vez al mes. Si llo piensas, te justificarás con la excusa de que no tuviste tiempo de hacerlo antes (y lo peor, es que seguramente, es cierto)

Solución:

Lleva una agenda con las tareas de la casa, y anota en ella todo lo que tengas que hacer… Y pon post’its en zonas estratégicas de tu casa (espejo del cuarto de baño, puerta del frigorífico…) para acordarte de usarla.

Lo puedes encontrar en Amazon

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– Ladrones de tiempo II – No tener claro el objetivo

El objetivo de la organización doméstica, es vivir en un hogar limpio y ordenado. Por ello, y como medida lógica, todos los habitantes del domicilio, deben participar activamente en su mantenimiento.

Nunca se nota todo lo que trabaja la persona principal. Si se le pusiera una cámara oculta, se vería que probablemente no para en todo el día.

Aunque el ideal es que todo el mundo colabore, si no lo hacen por iniciativa propia alguien debe asumir la responsabilidad del hogar.

Ejemplo:

El problema surge porque es un trabajo que se olvida y que se acaba relegando siempre en la misma persona. Es normal que le acabe superando la sensación de saber que es la única que trabaja en el mantenimiento de ese hogar.

Quien decida ocupar el puesto de mantenedor del hogar (por voluntad propia u obligado por las circunstancias) debe tener claro el objetivo último de su trabajo: un hogar ordenado y limpio, armonioso y feliz.

Solución:

Con su ejemplo, constancia y un cuadrantes de tareas para cada uno de los demás miembros del hogar, todos aprenderán a cumplir con sus deberes comunitarios (con paciencia, pero insistiendo todo lo que haga falta) .

– Ladrones de tiempo III – Aplazar lo que tenemos que hacer por falta de ganas/ desmotivación:

Hay tanto por hacer, y luce recogido durante tan poco tiempo, que literalmente “se te cae la casa encima” A eso hay que añadir, que el resto de la familia, que por supuesto vive en casa (y son los que más manchan, los que más ensucian, y los que menos recogen) además de colaborar poco, agradecen menos y se quejan cuando algo no está hecho.

Con semejante panorama es lógico que desaparezcan las (pocas) ganas de hacer nada, porque… “total, ¿para qué?” y eso se convierte en un círculo vicioso en el que el trabajo acumulado se hace una bola cada vez más grande, hasta que no le queda más remedio que darse un día una panzada a trabajar tremenda.

Al día siguiente volverán a comenzar a desarreglar, el segundo día apenas se notará y en una semana otra vez estará todo como al principio.

Ejemplo:

Ese desorden arrastrado desde la noche se acumulará con el desayuno y habrá que trabajar el doble por la mañana. Si por la mañana salimos con prisas para ir a trabajar el trabajo esperará a que lleguemos por la tarde (y como habrá si hacerlo por la tarde, se nos quedarán cosas pendientes de las que nos deberíamos haber encargado)

Solución:

Una de las rutinas más importantes es la nocturna, que hay que caer antes de acostarse. Es una de las que más pereza da cuando no está bien instaurada, pero si por falta de ganas no se recoge  la cocina tras la cena y se deja el lavaplatos puesto, por la mañana al entrar a desayunar nos la encontraremos patas arriba con todo lo de la cena sucio.

Los que hay que trabajar de forma personal.

– Ladrones de tiempo IV- Perfeccionismo:

Nos enseñaron que “lo bien hecho, bien parece” y es cierto, pero eso nos obliga muchas veces a dejar para más tarde cosas que necesitan mucho tiempo para “hacerlas perfectas”, lo que al final se traduce en que “no se hacen”

Esperar a tener suficiente tiempo para hacer algo a la perfección es un error desde el momento en que cualquier tarea necesaria resultará mejor si la hacemos “a medias” que si no hacemos “nada”

Ejemplo 1:

¿Cuántas veces no se limpian las ventanas porque hay que “hacerlo bien”?

Hacerlo “bien”, significa desmontar los vidrios, limpiarlos bien y coger una brocha o la vaporeta para limpiar los raíles.

Es es un trabajo lento y pesado, y por eso se quedan las ventanas sin limpiar durante semanas…

Solución:

No lo hagas bien: coge el rollo de papel de cocina, un bote de limpiacristales y dales una pasadita sólo a las marcas de dedos de los cristales… La ventana o está perfecta, pero ya tiene el vidrio limpio, al menos por dentro.

Ejemplo 2:

Limpiar el suelo:

– Esperas a tener tiempo de pasar la aspiradora a fondo y luego la fregona a conciencia pero no tieness tiempo de hacerlo a diario. Por eso, lo dejas pasar varios días.

Solución:

Pasa una mopa de gamuzas desechables rápidamente. Serán unos pocos minutos. Si tienes tiempo, pasa también la fregona muy escurrida sobre las manchas puntuales más visibles.

No es el modo más ortodoxo, pero el suelo estará más limpio que si esperas a tener tiempo de sacar la aspiradora y fregarlo a fondo. Es una forma de limpieza de emergencia. El suelo aguantará unos días más, hasta que se limpie bien.

– Ladrones de tiempo V- Redes Sociales:

Wasap, Facebook, YouTube, Twitter o el correo electrónico, son unos de los peores Ladrones de tiempo que existen hoy en día, porque nos permiten enlazar temas unos con otros en un ciclo infinito.

Lo mejor es desactivar las notificaciones del móvil y apagar y guardar en un cajón las tabletas hasta que vayamos a usarlas, para no caer en la tentación de entrar “un momento” a revisar algo.

Ejemplo:

Usas el iPad para mirar una receta de cocina o el modo de quitar una mancha de la ropa. Internet es una herramienta muy útil con respuestas para todo… pero vas enlazando temas y búsquedas y cuando te das cuenta llevas una hora sin hacer nada más que mirar la pantalla.

Solución:

Busca lo que necesitas y en cuanto esté en la pantalla, activa el modo avión.

Marcar el tiempo máximo que vamos a estar conectadas en un temporizador con alarma, y cumplir con desconectar una vez nos avise de que ha transcurrido el plazo marcado.

El modo avión evita la publicidad y las notificaciones que te distraen.

Pepa Tabero – La casa limpia y ordenada

– Ladrones de tiempo VI – Los bebés y niños pequeños.

Es el que más satisfacciones da, y además se resuelve solo. Nada más necesitamos tiempo y paciencia. Mientras crecen, hay una serie de trucos que te van a ayudar.

—> Bebés: Solución

Utiliza una buena mochila portabebés ergonómica. De esta forma, podrás hacer tareas sencillas (barrer, pasar el polvo, doblar ropa…) llevando al bebé colgado pero los brazos quedan libres.

Las hay tipo fular, mei-tai, y algunas mochilas, que permiten llevar al niño colgado en la espalda. Yo las he utilizado muchísimos años con mis hijos, y te aseguro que son una maravilla.

Es importante que sean realmente ergonómicas. De ese modo, reparten el el peso del nene, de modo que nuestra espalda no sufre, y sobre todo, mantiene la columna vertebral del bebé en una postura fisiológica.

No corras a comprar una mochila en una tienda. Busca una buena asesora de porteo (se llaman así. En el grupo de lactancia de tu zona seguro que te remiten a alguien de confianza) para que te enseñe los distintos modelos que hay. Te los llevará para que los veas y puedas probarlos y te explicará todas tus dudas. Con su ayuda, comprarás el que mejor se adapte a ti y a tu bebé. Yo usé muchísimo con mis hijos esta mochila comprada, y una como ésta otra, que me hicieron por encargo.

—> Niños pequeños: Solución

Si ya gatea o corretea y no quiere pasar todo el día en brazos pero sigue demandando atención constante, tienes que aprovechar las siestas y los ratitos que esté entretenidos jugando. También funciona pedirles que nos “ayuden”.  Es una edad estupenda para ir introduciéndolos en pequeños trabajos que hay que hacer en la casa, jugando a ser mayores.


Tardará como máximo cinco minutos en aburrirse de “limpiar el polvo” con su trapo en la mano. En ese tiempo, te da tiempo a pasar la mopa por la habitación. Tal vez sólo te llegue para limpiar la puertas con un paño húmedo rápidamente. Ponlo “a trabajar” contigo en la misma habitación, de modo que no te pierda de vista ni un instante. Si te ve ocupada, tardará más en reclamarte. Cuando lo haga, dale un plazo corto: En cuanto termine de limpiar la mesa voy. “Termina” exactamente lo que estabas haciendo en tres o cuatro segundos… y acude rápidamente.

Con los niños hay que tener paciencia, lo bueno, es que no dejan de aprender mientras crecen.

Terminando: lo que a todos nos ha pasado alguna vez:

Ejemplo:

Vemos la casa como un cúmulo de chismes por ordenar, superficies que limpiar y trabajo pesado y desagradable por hacer. Es totalmente opuesto a lo que consideramos un lugar relajante y acogedor.


¿Por qué pasa eso?

Porque se nos olvida que nuestra casa es el hogar donde merecemos relajamos después de un duro día de trabajo.

Nosotros (y nuestra familia) nos merecemos un un hogar cómodo y confortable en el que sentirnos tranquilos y apartados del mundo. Y para eso, no hace falta que sea lujoso. Simplemente debe ser un lugar ordenado, limpio y mantenido… así que hay que ordenarlo, limpiarlo… y mantenerlo organizado.

Solución:

Si no lo tienes claro o se te olvida, tal vez sea buena idea tenerlo anotado para que no se olvide. Se puede hacer simplemente una lista y anotarla en la agenda, pero por mi experiencia:

Truco práctico y súper eficaz:

Renueva los clásicos cuadritos de punto de cruz de las abuelas, en los que se bordaba aquello de “hogar, dulce hogar”.

Lo puedes encontrar en Amazon

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Coloca en un lugar visible una lamina enmarcada, con una frase motivadora aprovechando que ahora se llevan mucho este tipo de cuadros con mensaje. En muchas tiendas de decoración los venden, o puedes hacértelo a medida.

Simplemente imprime la frase que te guste en un folio A4 o un modelo A3, con letra grande, y la enmarcas.

Cuéntame aquí abajo, en un comentario, cuales son tus peores ladrones de tiempo ¿consigues neutralizarlos, o se comen tu día?

Abrazos,

Pepa Tabero.


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Pepa

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