Pues aquí os traigo la fórmula para hacer un limpiador multiusos casero, el triple A, que está haciendo furor en nuestro grupo de Facebook.
¿Pero por qué hacer un limpiador multiusos casero y no comprarlo?
Al precio que están últimamente los productos de limpieza cada vez mas personas buscamos alternativas a los productos de marca, y en las casas no dejamos de buscar sustitutos que limpien bien, que sean prácticos de aplicar, y que estén bien de precio. Este limpiador multiusos casero, es fantástico, multisuperficie, que lo limpia todo y que además no necesita aclarado. Pulverizas, pasas la bayeta y a otra cosa mariposa.
Pero primero os voy a enseñar a hacer este limpiador multiusos.
¿Qué necesitamos?
– Un bote pulverizador tipo flis de 3/4 litro – Alcohol de limpieza – Amoniaco – Agua
Preparación del limpiador multiusos casero:
Los botes de flis en mi casa se reciclan siempre. No recuerdo haber comprado nunca un bote de estos vacío. Resultan ideales los de quitagrasa para la cocina o los de aditivos quitamanchas para la ropa, que normalmente son de 3/4 de litro. Cuando se acaban, los enjuago bien para sacar los restos que pudieran quedar y no mezclar productos químicos, no sea que tengamos un disgusto.
El amoniaco lo compro en mercadona porque me coge a mano, pero sirve casi cualquiera. Lo único que hay que tener un poco en cuenta si lo compramos con detergente, es procurar que sea de los que hace poca espuma. En mi caso, yo compro el perfumado con detergente porque con lo mal que huele, me da la impresión de que perfumado se disimula un poco, pero eso ya a gustos.
El alcohol, es importante que ponga en la etiqueta “de limpieza” porque aunque el de quemar también se usa para limpiar, puede dejar aguas en los cristales y marcas feas en los espejos. Hay quien usa alcohol etílico de farmacia y da muy buen resultado. En mi caso utilizo el de Mercadona de limpiar porque es etílico (como el de farmacia) pero está perfumado y a mí me parece que huele bastante bien.
Y agua. En mi caso del grifo porque aquí tenemos poca cal. Si en tu casa el agua produce sarro en los grifos es mejor usarla embotellada, y ya si tienes destilada de la de la plancha, lo bordas. Si no usas agua destilada de forma habitual en casa, no hace falta comprarla.
Hay que poner 1/3 de alcohol, 1/3 de amoniaco y 1/3 de agua.
Importante: Como ya sabéis el amoniaco y la lejía nunca deben mezclarse por lo que os recomiendo no añadir otros productos a la mezcla. Con el alcohol, el amoniaco y el agua es más que suficiente y conseguirás un limpiador increible.
Como el bote es de 3/4 y esto aunque demos cantidades va siempre un poco a ojo, lo más cómodo es poner un vaso lleno de amoniaco, un vaso lleno de alcohol y se termina de completar con agua. Hay quien pone el vaso de amoniaco y directamente termina de completar con colonia fresca de baño. Esta colonia tiene poco alcohol que viene ya rebajado con agua y huele muy bien.
Cuestión de que cada cual pruebe y se adapte a lo que mas le guste.
Os dejo el video que he hecho con la preparación del limpiador multiusos casero triple A. Os quedará aún más claro y es muy cortito.
Y esto es todo. Con un bote de pulverizador con esta mezcla y una bayeta limpia de microfibra que no suelte pelusas, puedes limpiar prácticamente cualquier superficie. Fliseas, bayeta y listo.
¿Sirve para cualquier superficie?
Si la superficie a limpiar es porosa como la madera o la escayola o es delicada porque esté esmaltada o pintada, mejor que pulverizar directamente, es hacerlo sobre la bayeta y pasarla humedecida. Así evitamos posibles manchas, y de todos modos no hay que olvidar la medida básica siguiente: La primera vez de usarlo, ya sea pulverizando directamente la superficie a limpiar o la bayeta, siempre hay que hacer una prueba en algún rincón no visible, “prosaica”.
Espero que te sea muy útil el truquillo de hoy. Espero tus comentarios al respecto, y no olvides suscribirte al blog y al canal de youtube para no perderte las novedades.
Hoy os mostraré cómo limpiar el horno fácilmente. Porque es probablemente el electrodoméstico que mas cuesta mantener limpio… Y que más rápidamente se ensucia, y a no ser que tenga algún programa de auto limpieza tipo pirólisis, la única forma de mantenerlo en condiciones, es dejarse las uñas frotando en una postura incomodísima, con limpiadores específicos que normalmente huelen muy fuerte y que hay que aclarar después con mucho cuidado, para que no queden restos que puedan dar mal sabor a la comida o incluso intoxicarnos.
¿Cuántas hornos han dejado de usarse por no limpiarlos? ¿Cuántos hornos han acabado convirtiéndose en el armario donde guardamos las sartenes y los cazos?
La respuesta es muchos, pero hay una forma muy fácil de limpiar el horno que te voy a contar en las próximas líneas.
Cómo limpiar el horno fácilmente
Una forma, por no decir “la forma” más práctica y fácil de dejar impecable nuestro horno es limpiarlo con Piedra Verde (o Pierre Verte). Es un producto de limpieza que venden en cualquier hipermercado, almacén de bricolaje, o el siguiente enlace de Amazon http://amzn.to/2mouPC8.
El limpiador trae su propio estropajo para frotar, pero en lugar de con la esponja amarilla que trae, para el horno usaremos un estropajo tipo nanas.
La forma de hacerlo es la normal de cualquier limpiador: Mojamos el nanas en agua, pasamos por la piedra verde para coger producto y frotamos la suciedad. Mejor con guantes para no mancharnos las manos con lo quemado que vayamos arrancando. La diferencia con cualquier otro limpiador, es que con la combinación de piedra verde y nanas hay que frotar mucho menos y en poco rato tenemos el horno limpio y reluciente. Para aclarar, como éste limpiador está hecha con productos naturales, únicamente hay que pasar una bayeta húmeda para sacar los restos.
Aquí os enseño un video que he hecho para mi canal de YouTube donde hago una demostración para limpiar con Piedra Verde.
Prúebalo y me comentas, verás que el resultado es fantástico…
Espero que os haya gustado este consejo de cómo limpiar el horno fácilmente.
Un abrazo y recuerda suscribirte al blog y al canal de YouTube para no perderte las próximas novedades.
Todos los que tenemos alfombras en casa, sabemos el mantenimiento que tienen. El aspirado o barrido a conciencia es esencial para que no conviertan en un nido de ácaros y polvo, y además muchas veces ocurren accidentes que hacen que se manchen. Como a no ser que las tengamos cubiertas de plástico, es imposible evitar las manchas. Os voy a contar cómo limpiar alfombras en casa. Quedan impecables sin tener que llevarlas a la tintorería.
Lo primero es sacarles el polvo. Aspirado, barrido y sacudido. Depende de nuestras posibilidades y del tamaño, haremos una cosa u otra, pero lo primero que hay que hacer es sacar al máximo el polvo y las pelusas.
Si cae alguna mancha, se retiran los trozos sólidos y todo lo posible raspando con el canto de un cuchillo (la parte de atrás, la que no corta) una vez sin restos, hay que frotar la mancha siempre de fuera hacia dentro (para no extenderla) con un paño muy limpio, húmedo y bien escurrido de agua con amoniaco. Si el suelo es delicado, ponemos una toalla gruesa entre la alfombra y el suelo para protegerlo. Cuando esté ya limpia se seca presionando con una toalla que empape la humedad.
Si no tiene manchas visibles, pero tenemos sensación de que huele, o la vemos que está “así” como necesitada una limpieza completa (una o dos veces al año mínimo) empezamos la noche anterior a la limpieza: Aspiramos, barremos o sacudimos lo que podamos para quitar el máximo polvo posible, y espolvoreando por toda la superficie bicarbonato sódico y sal gorda de cocina de manera que penetre lo más posible entre las fibras. Dejamos reposar toda la noche, y por la mañana aspiramos a fondo. La sal ayuda a arrastrar la suciedad incrustada y el bicarbonato neutraliza los olores.
Una vez bien aspirada, ponemos en un barreño agua tibia y un chorro de amoniaco y frotamos con un paño limpio bien escurrido sin mojar demasiado la alfombra.
Si es de lana auténtica, una vez seca la terminamos pasando un paño limpio, humedecido y muy escurrido en agua tibia donde hemos disuelto un poco de lanolina (en la farmacia la venden) la lanolina ayuda a proteger la lana, pero sólo es útil si es lana auténtica. En las fibras acrílicas no sirve para nada, de modo que nos podemos ahorrar ese último paso.
Las alfombras pequeñas que caben en la lavadora, ya sean de algodón o que admitan lavado con agua (lo pone en la etiqueta) se sacuden a conciencia y se les pone un ciclo en frío, con jabón neutro, sin centrifugado y se cuelgan a secar a la sombra.
Y nada mas. Hasta aquí llego por hoy. Espero que te sirva esta manera que te doy de mantener las alfombras y tus comentarios al respecto. Suscríbete si te gustó.
Aquí vuelvo con una entradilla cortita, pero difícil encontrar nada más útil y práctico para Dejar impolutas las cocinas de gas. Con los precios de la electricidad, estamos llegando a un punto en que la antigua cocina de butano se convierte en una estupenda opción de ahorro, y con el truquito que te doy hoy, la limpieza deja deja de ser un impedimento.
Es tan sencillo como poner los hierros y quemadores en una bolsa de congelados tipo zip cubiertos de amoniaco. Remover un poco el líquido un par de veces, tocando un poco la bolsa con la mano. No hace falta abrirla una vez cerrada y hay que dejarla dejar reposar toda la noche.
Al estar sumergido, el amoniaco ablanda toda la grasa pegada, y al estar cerrada, los vapores se concentran y no huele.
Por la mañana, cuando vayamos a colocar, vaciamos la bolsa y se frota un poco con un cepillo o el estropajo si quedó algún restillo pegado.
Se puede hacer también en una fiambrera hermética con su tapadera, y si son piezas muy grandes, bandejas o rejillas de horno, planchas de parrilla… Las metemos en una bolsa de basura y anudamos o ponemos unas pinzas para que quede perfectamente cerrado.
Y ya está. Así de fácil es limpiarlos, de modo que se acabaron las excusas (jeje)
Cuando los tengas limpios, no olvides venir a contármelo que me hace mucha ilusión saber cómo te quedaron.
Las losas son muy bonitas, pero limpiar un suelo de barro cocido puede resultar complicado al ser un material poroso. Cualquier alimento que caiga puede hacer que salga una mancha bastante difícil de eliminar.
Para mantenerlo bonito y no tener que estar preocupándonos todo el día de lo que se cae no de sacar los lamparones, lo mejor es darle un tratamiento impermeabilizante con el que lograremos mantener la belleza de este suelo natural con un mínimo de mantenimiento.
Recomendación inicial
Lo ideal sería aplicar el tratamiento recién colocado el suelo para evitar que tenga ya alguna mancha pero si ya eso no es posible, lo primero que habrá que hacer, es limpiarlo bien.
Cómo limpiar un suelo de barro cocido
Para limpiarlo bien de manchas antiguas, lo fregamos y luego aplicamos al suelo una mano de decapante o bien una mezcla de agua y aguafuerte (salfumant o también se le llama ácido clorhídrico o muriático), que además de limpiar abre el poro de la losa y la prepara para absorber el producto impermeabilizante. La proporción de salfumant y agua depende de la suciedad del suelo. En principio, un vaso de salfuman por cubo de agua debería ser suficiente.
Fregamos bien el suelo con esta mezcla o con el decapante, prestando atención a los rincones para que no queden restos de polvo en ningún sitio. Una vez aplicado y el suelo limpio, es importante dejar secar al menos un día sin pisar para que quede perfectamente seco.
Hay que recordar que con el poro abierto, cualquier rastro de suciedad entrará directamente en la baldosa y si sellamos, la mancha quedará incrustada.
Una vez seco el suelo, ponemos en un cubo a partes iguales aceite de linaza y aguarrás (esencia de trementina pura, no sirve el “símil”) y con una esponja o la fregona procuramos impregnar muy bien todo el suelo, de modo que quede complemente empapado.
Cuando se absorba todo, damos una segunda capa. La idea es ir dando capas hasta que el suelo se sature y ya no absorba más. Cuando veamos que ya no puede más, dejamos reposar toda la noche y por la mañana con trapos vamos retirando todo el aceite sobrante.
Una vez retirado todo el excelente, dejamos secar bien sin pisarlo y a partir de ahí, ya el fregado es con detergente neutro, pero normal ya como cualquier suelo.
Y esto es todo por hoy. Espero que te sirva el truco para limpiar tu suelo de barro cocido. Si tienes también suelo de mármol, terrazo, granito… seguramente te interesará visitar la entrada donde explico cómo mantener brillante este tipo de suelos.
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Un decantador, una botella o un jarrón de boca estrecha de vidrio o cristal, pueden ser objetos muy complicados de limpiar, sobre todo cuando los posos se secan y no hay forma de acceder para frotarlos.
Una cosa importante a hora de limpiar cualquier artículo de vidrio, es no olvidar que el vidrio, no es un material poroso, por lo que cualquier mancha de uso que tenga, saldrá frotando y con el limpiador adecuado.
Si es un jarrón que contuvo flores o plantas naturales, podremos sacar fácilmente las incrustaciones pegadas dejando en remojo mitad de agua y mitad de vinagre toda la noche. Por la mañana vaciamos, ponemos un puñado generoso de sal gorda, un poco de vinagre puro y agitamos de modo que la sal sea la que haga “efecto estropajo” y frote por dentro el recipiente hasta dejarlo impecable a la vez que el vinagre termina de disolver la cal pegada.
Cuando esté limpio, se enjuaga bien con agua y lo dejamos secar bocaabajo en un escurridor preferentemente de rejilla, para dejar la boca del jarrón libre y evitar la condensación interna, que al secarse puede dejar la marca de las gotitas.
En el caso de un decantador de vino o una botella, la mancha no es cal, sino de los mismos tintes de la bebida que al secarse quedan marcados en el vidrio.
Para que no ocurra, la solución es tan simple como enjuagar el decantador en cuanto se vacíe, sin darle opción a que se seque, pero como hay ocasiones en que no lo hacemos, voy a explicar una forma muy sencilla de que quede limpio de nuevo.
Primero, probamos a enjuagar bien con agua y un detergente lavaplatos, y si así no sale, lo dejamos remojando toda la noche.
Si por la mañana al enjuagar vemos que siguen las marcas, vaciamos y ponemos un chorro de lejía, preferentemente de la espesa con detergente y dejamos ablandar un poco (o toda la noche) y a la hora de limpiarlo, ponemos un puñado generoso de sal gorda y agitamos con alegría, para que la sal frote por dentro el vidrio.
Aclaramos muy muy bien y listo. Sólo hay ya que ponerlo a secar bocaabajo en una rejilla, para evitar la condensación que podría empañar por dentro.
Y eso es todo por hoy. Espero que te sirva el truquito y recuerda que espero tus comentarios contándome qué tal te fue y que te puedes suscribir para mantenerte al día de las nuevas entradillas.