Aprende con estos 5 trucos infalibles a cuidar tus plantas de interior. Mantener preciosas tus plantas de interior es mucho más sencillo de lo que crees.

Te encantan las plantas de interior. Lucen ideales en tu casa. Pero has probado una y otra vez, y siempre se te acaban muriendo. Pues no te preocupes, porque estás justo en el sitio indicado.

Te voy a explicar los 5 trucos infalibles que emplean para cuidar las plantas de interior esas personas que nacen con el don de “la buena mano con las plantas”. Ellos lo hacen de modo inconsciente, y aunque nunca seremos capaces de igualar el instinto natural, podemos aprender trucos que nos ayuden a cuidar nuestras plantas de interior de forma que estén siempre preciosas.

¿Sabes por qué se te mueren las plantas?

Son dos los motivos principales por los que, a pesar de cuidar tus plantas de interior, estas se acaban muriendo:

  1. Falta de cuidados
  2. Exceso de cuidados

La falta de cuidados es bastante simple:

Colocas la planta en cualquier parte que luzca bonita, en ocasiones sin tener presente sus necesidades especiales de luz o de sol. Y ahí se quedan. Se te olvida regarlas y sencillamente, la planta se muere por falta de agua y falta o exceso de luz.

El exceso de cuidados también es fácil de identificar:

Vas de un extremo al otro: de no mirarla durante semanas, a de repente ver que se está poniendo mustia y tiene la tierra totalmente reseca.



Lo primero que se te ocurre es anegarla de agua para contrarrestar la sequedad de la tierra. Y una vez la tierra encharcada, comienzas a cambiarla de sitio: “¿necesitará más luz?, ¿menos luz?, ¿un ratito de sol directo?, ¿estará mejor a la sombra? ¿será falta de abono?…” y ahí comienza una lista interminable de cuidados, que acaban con la pobre planta a pesar de todos tus esfuerzos.

Tal vez se te han secado ya muchas plantas, y como “quieres hacerlo bien”, por miedo a que se seque, la riegas en abundancia. A pesar de regarla, la planta se pone mustia, de modo que comienzas el periplo anterior de cambios de lugar: más sol, meno sol, más luz, menos luz, la sacas a la ventana “para que le de el aire”, la vuelves a meter en casa “para que no se enfríe”…


1- Comienza con plantas resistentes

Dentro del amplísimo sector de plantas de interior resistentes, voy a separarlas en dos tipos, según la cantidad de agua que necesitan.

  1. Tenemos las que no necesitan agua, como los cactus, las plantas crasas y las suculentas.
  2. Y las que no pueden vivir sin agua, como las calas blancas, los potos o los lirios.

Si tienes poco tiempo y se te olvida regar, escoge para cuidar, plantas de interior suculentas, crasas o tipo cactus. Las plantas del desierto aguantan larguísimos periodos de sequía, y no sufrirán demasiado si se te olvida regarlas durante semanas, incluso meses.

Si por el contrario, la falta de agua es uno de tus grandes temores y siempre te pasas con los riegos, decántate por cuidar plantas de interior semi acuáticas, de las que sobreviven con las raíces siempre dentro del agua. Son ideales las calas blancas, los potos, los papiros o los lirios. Cualquiera de estas son ideales para regar todos los días, ya que necesitan tierra encharcada para prosperar y aguantan también temporadas cortas de sequía si se te olvida regarlas.

2- Las plantas de interior son seres vivos, pero no son animales

¿Por qué digo esto? porque aunque parezca obvio, para cuidar plantas de interior, no necesitas hacerles tanto caso como a un cachorro.

Las plantas de interior, cuando más felices son, es cuando menos caso se les hace.

Ya sabes que en la naturaleza no existen las “plantas de interior”. Las plantas, están en el campo, con sus raíces bien agarradas, y no cambian de sitio en toda su vida. Allá donde cae la semilla, es donde arraigan y ya no se mueven. Lo que llamamos plantas de interior, suelen ser plantas tropicales, adaptadas a climas más templados y uniformes que el nuestro. Por eso, para cuidar tus plantas de interior, lo mejor que puedes hacer es copiar el modo en que viven en la naturaleza.

Replicar su hábitat natural es muy fácil:

  1. No las cambies constantemente de sitio.
  2. Si la ves prosperar, déjala ahí y no la muevas más. Has encontrado el lugar perfecto. Si pasado un par de meses no remonta, prueba a cambiarla a otro lugar. Tal vez tenía exceso de luz, o al contrario, menos luz de la necesaria. A lo mejor la humedad ambiental no era la adecuada (por ejemplo, el cuarto de baño no es el mejor lugar para colocar una planta crasa).
    Si empieza a ponerse mustia, busca en Google el nombre de tu planta y escoge un lugar más adecuado para ella. Entre un cambio y otro de lugar, deja como mínimo un mes. Las plantas necesitan tiempo para aclimatarse a su nuevo hogar.
  3. Para que no crezca torcida hacia la fuente de luz (generalmente la ventana) debes girar la maceta. Haz cuatro marcas en el tiesto indicando los puntos cardinales. Gira una vez al mes, siempre en el mismo sentido.

3- Agéndate un día fijo para regar, y procura que sea siempre a la misma hora

La agenda del teléfono móvil resulta ideal para evitar olvidos, porque directamente te avisará de que ha llegado el momento de regar y podrás programarlo a una hora que sepas que estás en casa. Si estás en casa, deja de inmediato lo que sea que estés haciendo, y riega. Es prioridad absoluta. Si no estás en casa o no puedes hacerlo cuando suene el aviso, pulsa la opción “posponer” para que el aviso se te repita pasados unos minutos o a la hora en que estés en casa.



Hay plantas de interior que hay que regar una vez a la semana mientras que otras basta con hacerlo una o dos veces al mes.

Las crasas, por ejemplo, pueden pasar todo el invierno sin una gota de agua, y sólo regarse una o dos veces al mes en los periodos más calurosos… En cualquier caso, anota el riego de tus plantas en la agenda del teléfono móvil y riega sólo cuando te avise la alarma. Es la forma más práctica de despreocuparte y que tengan siempre el agua necesaria.

Si tu planta tiene hojas peludas (como las violetas), procura que no se mojen. Infórmate de si tu planta debe regarse por arriba o por debajo, colocando agua en un plato para que las raíces la absorban. También existe el riego por inmersión, metiendo la maceta en un cubo de agua hasta que empape por completo la tierra y luego dejando escurrir toda el agua que le sobra. En cualquier caso, una vez regadas, procura que no quede agua en el plato.

Es importante conocer el modo adecuado de regar tus plantas, porque no todas las plantas de interior se riegan del mismo modo.

4- Quítale el polvo a las hojas

Las plantas respiran por las hojas, de modo que necesitan que estén lo más limpias posible. Eso no significa que tengas que limpiarles el polvo todos los días, pero son una pieza más a incluir en tu rutina diaria de quitar el polvo.



No necesitas grandes inventos. Utiliza el mismo plumero desechable que pasas rápidamente por los muebles, y pásalo rápidamente por las hojas de tu planta. El día de la semana que tengas establecido para la limpieza a fondo del polvo utiliza un paño de algodón mojado y escurrido en agua limpia y pásalo a todas las hojas, por delante y por detrás. Si sigues mi método de limpieza por sectores, ese día será el sábado, que es cuando trabajamos en el Sector 5. Este es el sector dedicado a los trabajos especiales, como la jardinería (entre otras tareas)

No emplees abrillantadores de hojas para cuidar las hojas verdes de las plantas de interior. No las limpies tampoco con un paño con aceite, ni con leche “para dar brillo”. Todo lo que no sea limpiar las hojas con agua limpia, para lo único que sirve es para ensuciar los poros de la hoja y que la planta respire peor.

5- Ten siempre un pulverizador con agua fresca a mano

Así, cada vez que pases cerca, podrás darle un toque extra de humedad ambiental. Con un par de toques rápidos del pulverizador lograrás un ambiente fresco que seguro que te agradece. Busca un modelo de envase pulverizador que a la vez de práctico resulte decorativo. Así podrás tenerlo al lado de la maceta y será práctico y precioso. Estos que te dejo en el enlace de justo aquí abajo, son particularmente ideales. A mí al menos me encantan.

Para terminar:

Estos 5 trucos te ayudarán mucho a cuidar tus plantas de interior. Al vivir en una casa, tienen unas condiciones de temperatura y humedad estables prácticamente durante todo el año.

5 Trucos: Los principios básicos para cuidar tus plantas de interior:

  1. Nunca coloques tu planta de interior en un lugar con corrientes de aire.
  2. Los cristales de las ventanas sin cortinas que protejan la planta, tienen “efecto lupa” al reflejarse directamente el sol. Se pueden quemar las hojas y las flores. Pon siempre cortinas o una pantalla de celosía que proteja tu maceta.
  3. Es mucho más frecuente que una planta de interior muera por exceso de cuidados, que por falta de atención. No te excedas y limítate a regarla y abonarla sólo cuando le toque (cuando te avise la alarma del teléfono móvil que te explicaba un poco más arriba). Y hazlo con las cantidades de agua/abono indicadas.
  4. Siempre que sea necesario, corta con unas tijeras desinfectadas con alcohol las ramas y las hojas muertas.
  5. Despunta o “pinza” las ramas que destaquen por crecer de una forma desproporcionada al resto de la planta. El pinzamiento de las puntas hará que salgan ramas nuevas en las puntas. Así se pondrá mucho más frondosa.

Y no hay que hacer nada más.

Escríbeme un comentario un poco más abajo:

Cuéntame cuales son tus plantas favoritas, y si eres de las que fallas por exceso de agua… o porque se te olvida regarlas…(yo reconozco que soy de las del segundo grupo… lo que mejor se me da, son los cactus. Si tienes buena mano con las plantas, estaré deseando que me cuentes tus trucos… y cómo lo haces tú para tenerlas tan bonitas.

Sí­gueme las RRSS como @PepaTabero

Saludos.

Pepa Tabero.




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