Picar o cortar cebolla sin llorar no es fácil, pero hay varios truquillos que ayudan. Aquí os traigo el que yo uso, porque después de probarlos casi todos he comprobado que es el que mejor me funciona y lo mejor, es que es muy sencillo.
Muchos de los trucos que circulan por la red para cortar cebolla sin llorar se prometen como infalibles pero son simples mitos. Sin embargo, hay algunos consejos que sí hacen disminuir mucho las lágrimas.
El único infalible es cortar la cebolla siempre bajo el agua. Bien mientras corre el agua del grifo, bien poniéndo la cebolla en una fuente llena de agua y cortándola manteniéndola completamente sumergida. De este modo los “vapores” que saltan de la cebolla se quedarán disueltos en el agua y no llegarán hasta nuestros ojos.
Como no siempre tendremos la oportunidad de meter la cebolla en agua para cortarla (a mi particularmente me parece mucho engorro, aparte del gasto de agua), voy a dar varios consejos que también funcionan bastante bien.
Es importante utilizar siempre un cuchillo perfectamente afilado. De hoja lisa. No utilices uno de sierra. Piensa que cuanto más afilado esté el cuchillo, más limpio será el corte y menos líquido salpicará, con lo que se reduce el riesgo de que se nos salten las lágrimas.
Otro punto interesante a tener en cuenta es que la cebolla debe estar lo más fría posible. Se llora menos en verano cuando las guardamos en el frigorífico, que en invierno que se quedan fuera en el verdulero. Si están fuera, mételas en el congelador un rato antes de cortarlas, para que se enfríen lo antes posible. Con una media hora es suficiente.
Procura cortar con los brazos un poco estirados. No lo hagas justo debajo de tu nariz. No hace falta ser un playmobil, pero intenta no encorvarte demasiado.
Según vayas cortando, ve volcando con la misma hoja del cuchillo los trozos en un plato alejado de tu cara en lugar de dejar que se amontonen sobre la tabla.
Importante: No te toques NUNCA los ojos con las manos mientras cortas cebolla. Si alguna vez lo hiciste sin darte cuenta, seguro que ya sabes por qué NO debes hacerlo. Si aún así se te olvida y te rozas, sécate los ojos con un paño de algodón limpio y ve al cuarto de baño. Allí lávate la cara con agua fresca y seca sin frotar los ojos con una toalla limpia. Pasará el escozor rápidamente.
Intenta que cuando te pongas a cortar cebolla, no llevar rimmel ni ningún otro cosmético que te pueda irritar los ojos. Muchas veces se nos caen más lágrimas por culpa del maquillaje, que por culpa de la cebolla.
Si todos estos consejos te parecen estupendos pero te la impresión de que son demasiados requerimientos para cortar una simple cebolla, prueba el truco rápido que yo tengo comprobado que mejor me funciona para cortar cebolla sin llorar y terminar en un momento:
Justo antes de ponerme a cortarla, me lavo las manos y bebo un poco de agua. El truco está en beber para hidratar por dentro y una vez hecho esto, hay que coger un buche grande, lo máximo que puedas, y mantenerlo en la boca sin tragarlo, todo el tiempo que estás cortando la cebolla mientras respiras con normalidad por la nariz. Como la cebolla descongestiona, aunque seas de las personas que respiramos normalmente por la boca, no suele haber problemas para hacerlo.
Cuando termines de cortarla toda, escupes todo lo que tienes en la boca, te la enjuagas y bebes un sorbo de agua.
Edito la entrada para añadir un último truco que me han comentado varias chicas en el grupo de Facebook (¡gracias!), y es que usar unas gafas de tipo piscina, también parece resultar muy efectivo para evitar las lágrimas.
Aunque yo lo había escuchado antes nunca lo he probado, porque me parece más incómodo. Eso de tener que andar poniéndome y quitándome las gafas cada vez que haya que cortar una cebolla me parece engorroso, pero oye, si funciona, ¡adelante con ellas! que lo importante es dejar de llorar.
Y bueno, hasta aquí llega mi consejo de hoy. ¿Y tú, qué trucos tienes para cortar la cebolla sin llorar? ¿Usas alguno de los que he puesto? Si lo haces, coméntame más abajo qué tal te van, y si usas otros, dime cuáles son y cómo de bien te funcionan. Te recomiendo también que le eches un vistazo a esta entrada, donde cuento cómo quitar el olor a ajos de las manos.
El acero inoxidable es un material fantástico, resistente y muy sencillo de limpiar. No se estropea, no se oxida y con unos cuidados mínimos se mantiene siempre nuevo. ¡A mí me encanta!
El único inconveniente que le veo, es que por mucho tratamiento anti huellas que digan los fabricantes que tiene la superficie del electrodoméstico, al final siempre se acaban marcándose las huellas de los dedos de modo que antes o después, nos tocará lidiar con esas marcas indeseadas. De cualquier modo, esto no es inconveniente para ponerlo en la cocina, porque es muy fácil de limpiar. Aquí te explico cómo:
Lo primero, es limpiar la superficie. Si está muy sucio, por ejemplo tiene salpicones resecos de grasa, como es lógico habrá que limpiar esos pegotes con un estropajo corriente que no raye o una bayeta. Como detergente usaremos un poco de jabón de platos o de la crema de limpiar la vitrocerámica (a mí me encanta el froggi de la vitro. Me parece un limpiador barato y buenísimo que deja estupenda casi cualquier superficie. Si tienes un tarro, con piedra verde el acero también queda ideal)
No hace falta nada más especial, pero sí es importante que la limpieza la hagamos frotando siempre EN LA DIRECCIÓN DE LA VETA. Es lo único que hay que tener en cuenta. Si la limpieza la hacemos con movimientos aleatorios frotando en cualquier dirección (a contra, en círculos…) será realmente complicado que quede bien y no se vean las marcas de las pasadas del paño.
Una vez limpio lo secamos con un paño, siguiendo también la dirección de la veta, tal y como hicimos al limpiarlo y ya está. No hay que hacer nada más.
Si simplemente tiene marcas de dedos y polvo, lo limpiaremos con el limpiador triple A (puedes verlo aquí) y una bayeta. Y secamos bien la superficie con un paño. El tripleA da un resultado excelente en el acero inoxidable.
Un apaño que puedes probar y que te sorprenderá seguro, es abrillantar con un poco de Ginebra. Resulta un limpiador bastante caro, pero si tienes alguna botella arrinconada con la que no sabes qué hacer porque no te gusta, no tiene salida porque no hay a quien regalársela y te da pena tirarla, puedes despejar el bar utilizándola para dejar las superficies de acero impecables.
Una vez limpio, conviene de vez en cuando dar una mano de alguna crema específica para limpieza de acero inoxidable, siempre siguiendo la dirección de la veta y las indicaciones del fabricante del producto. Estas cremas contienen ceras que crean una película sobre la superficie del acero y repelen las manchas. Generalmente son una pasta blanca que hay que extender con un paño o un papel de cocina hasta que desaparezca. Lo bueno que tienen, es que no hace falta aplicarlas cada vez que se limpie.
Hay quien sustituye la crema específica por una capa fina de parafina o simplemente aplica aceite de cocina y luego seca bien con un paño. Eso ya es cuestión de gustos y costumbres, pero si se aplica un abrillantador casero de este tipo, conviene hacerlo cada vez que se limpie porque esto no repele las marcas de los dedos.
Y esto esto es todo por hoy.
Espero que te hayan gustado mis truquillos ¿Tú tienes superficies de acero inoxidable en casa?
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Abrazos de Pepa Tabero.
Y menudo olor que dejan ¿verdad? Es tremendo, picas un par de dientes de ajo para un guiso, y te están oliendo las manos todo el día, y no hay forma, por mucho que te las laves, de hacer desaparecer el olor a ajo. Pero sí que existen fórmulas para quitar el olor a ajo de las manos.
El motivo del fuerte olor es porque el ajo es un alimento que tiene en su composición muchos compuestos sulfurados que huelen muy fuerte, y el olor a ajo se nos mete dentro de los poros de la piel.
Tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud, y es un producto básico de la dieta mediterránea pero cada vez se utiliza menos por culpa de su fuerte olor.
¿Podemos evitar el olor a ajo de las manos cuando cocinamos con ellos?
Para evitar que nuestras manos cojan ese olor a ajo tan persistente, últimamente se han puesto de moda distintas formas de pelarlos que nos evitan el contacto. Desde los cilindros pelaajos de goma flexible, al bote de conserva que hay que agitar con fuerza para que con el movimiento la piel se desprenda del diente y no haya que tocarla con las manos.
Cualquiera de estas dos formas es efectiva, pero si somos más tradicionales y los pelamos a mano (como yo), el modo de quitar el olor a ajo de las manos y los dedos es muy simple también:
Mientras se pelan, hay que procurar no frotar los dedos contra el diente de ajo.Se sujeta bien para que no resbale, se pela y se corta como sea necesario, pero sin frotarlo y sin frotarnos las manos una contra otra o secarnos las manos con un paño mientras lo hacemos. Una vez todos los ajos preparados, hay que abrir el grifo del agua fría (preferible con la salida del agua en forma de ducha) y sin tocar nada más, meter las manos de modo que el agua resbale por los dedos. No hay que frotarse las manos. Simplemente se deja deslizar el agua a presión.
Como no hemos frotado, los vapores y el zumo del ajo no han llegado a penetrar en nuestra piel, y el agua los arrastra fácilmente hacia el desagüe. Es así de simple.
Después de comprobar que efectivamente hemos conseguido quitar el olor a ajo de las manos, te las puedes lavar con un poco de jabón y secarlas normalmente con una toalla.
Y ya está. Eso es todo. Simple ¿verdad? Pruébalo y me cuentas.
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Conservar la fruta cortada sin que se oxide. Es un clásico. En cuanto empieza el buen tiempo, empezamos a alargar las salidas al parque, aumentamos las excursiones y escapadas al campo y pasamos cada vez más tiempo fuera de casa.
Para estas situaciones, muchas veces nos viene bien llevarnos cosillas para picotear por si nos entra hambre, y ¿qué mejor que algo de fruta? Y ya si es lavada, pelada y cortada, mucho mejor ¿a que sí?
Este truquillo viene también genial para todas esas familias con nenes a los que en el colegio les hacen seguir un cuadrante de desayunos y meriendas saludables en los que cada día de la semana pautan lo que tienen que llevar, porque seguro que en esa lista, hay al menos un “día de la fruta”
En las salidas al campo o al parque, el llevar la fruta lista para comer no nos preocupa demasiado porque estamos ahí para controlar el grado de oxidación, pero cuando se trata de meter en la mochila escolar la fiambrera, el asunto se complica porque pocos niños hay que se coman tan tranquilos una manzana, un plátano o una pera con los trocitos ennegrecidos después de que les dio el aire y se pusieron feos.
Para paliar esto hay varias cosillas muy sencillas que podemos hacer:
– En primer lugar, es muy importante el recipiente. Debemos buscar una fiambrera con cierre hermético.
– Después, podemos rociar con un poco de zumo de limón una vez colocada la fruta en la fiambrera. Esto ayuda a mantenerla blanca porque la acidez del limón neutraliza los agentes que la oscurecen.
Y por último lo que más me gusta a mi (y aquí viene el truco infalible):
– Hay que mojar una servilleta de papel en agua, y con ella envolver la fruta antes de meterla en la fiambrera y cerrarla. De este modo cuando vayan a comerla, sólo será necesario retirar el papel humedecido y los pedazos estarán tan frescos como recién cortados.
Esto es así porque el papel al estar húmedo hace barrera protectora, evitando así que el poco aire que pudiese haber quedado en la fiambrera reseque lo que hayamos puesto dentro y lo oxide (aunque sea mínimamente)
Y ya está. Hasta aquí llegaron los consejos de hoy sobre cómo mantener la fruta fresca aunque esté cortada.
Y aquí te dejo un video que he hecho para que veáis lo sencillo que es, espero que te guste:
Cuéntame si te gustó y te resultó útil y recuerda suscribirte al blog para estar al tanto de las novedades.
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¿Cómo estáis? Yo reconozco que la mar de emocionada porque ¡tenemos nuevo blog!.
El otro blog estaba el pobre medio abandonado, y se me ha ocurrido que ya que estamos aprendiendo cosas nuevas, pues oye, migramos de plataforma, arreglamos un poco la imagen y así avanzamos un paso más. ¿Qué os parece? ¿Os gusta?
De modo que aquí estoy, después del trabajo de migrar contenidos desde el blog antiguo y preparar el diseño del nuevo, presentándoos la que a partir de ahora será la página definitiva en la que iré volcando todos los trucos, consejos, recetas… que respondan a las consultas que nos vayan surgiendo, para no perder el tiempo rebuscando y preguntando por temas recurrentes. De este modo, las respuestas serán muy sencillas de localizar.
He procurado no dejarme nada atrás, y además de las entradas que ya había, los comentarios, los documentos de los archivos con las planillas imprimibles descargables por supuesto están también incluidas.
Me he encontrado un escollo, y es que las suscripciones del blog antiguo no he sido capaz de migrarlas al nuevo, así que como esto es empezar otra vez de cero, me disculpo con las que estabais ya suscritas, porque lo vais a tener que hacer de nuevo, y
os pido a todas que os apuntéis para estar al tanto de las novedades y las entradillas que vaya redactando.
Os prometo que haré todo lo posible para dar respuesta a todas las cuestiones que surjan, de modo que acabemos siendo un punto de referencia en el mundo del hogar y las tareas domésticas.
Espero que os apuntéis y vuestros comentarios.
Por supuesto, esto está empezando y tal vez tengáis ideas de mejora. Espero que si detectáis algún fallo aquí, o se os ocurre el modo de mejorar algo, me lo digáis sin dudarlo un momento, para poder solucionar todo lo que haga falta, lo antes posible.
Ablandar garbanzos y otras legumbres rápidamente. Anoche se me olvidó poner a remojar los garbanzos. ¿A quién no le ha pasado alguna vez?
En realidad, no fue por despiste. Me pasó porque tengo la costumbre de cuando pongo a remojar los garbanzos (o cualquier legumbre) remojo todo el paquete. Guiso la cantidad que necesito y el resto lo escurro y lo pongo en una bolsa en el congelador.
De este modo siempre tengo garbanzos o alubias (las lentejas no hace falta) remojadas listas para cocinar y me despreocupo la noche antes.
Olvido fatal
Pues justo eso me ocurrió, que se me fue el santo al cielo y resultó que no tenía nada congelado.
Me entró un estrés tremendo. No tanto por el descuadre del menú, cosa fácilmente solucionable yendo a comprar una bolsa de las que venden remojados y congelados en cualquier supermercado. También en las plazas de abastos y en algunas carnicerías de barrio suele haber puestos que los venden directamente remojados sin congelar, pero en mi pueblo no hay plaza de abastos y la carnicería me cae un poco lejos, de modo que el despiste ya me implicaba tener que salir de casa a destiempo y me partía la mañana.
¿Qué hacemos si no hemos puesto a remojar los garbanzos?
Total, que no me apetecía NADA ir a comprar, y Pilar (¡gracias!) me dio una solución parecida a otra que yo había leído ya antes para ablandar garbanzos, pero que inicialmente no me convencía porque la que yo conocía lleva bicarbonato, y a mí el bicarbonato no me gusta mezclarlo con los guisos porque echa a perder las vitaminas.
El caso es que ésta no llevaba nada más que agua, así que la probé y FUE UN ÉXITO.
Es muy fácil: pones la cantidad de legumbres que necesites en un recipiente de microondas, añades el triple de agua que de legumbre secas (yo puse medio kilo de garbanzos y un litro y medio de agua. Tapado, pero con abertura para la salida de vapor, 15 minutos a tope de potencia en el microondas (tiene que hervir un poquito)
No te vayas a quemar por ablandar garbanzos rápidamente 🙂
Luego, sin tocar ni destapar (yo ni lo saqué del micro) se deja reposar al menos una hora, aunque yo lo dejé más tiempo porque hasta que puse la olla pasarían como dos horas o así. El agua ya no quemaba cuando los escurrí.
Y ya está. Simplemente con eso conseguí ablandar los garbanzos y me quedaron estupendos. A la hora de poner el guiso se hace normalmente. Se tira el agua del remojo, se ponen en la olla con agua fría y el resto de avíos y los tiempos de cocción que uses habitualmente y listo. No hace falta nada más.
Aquí os dejo un vídeo muy rápido que he preparado explicándolo. Espero que os guste.
Si te gustan los trucos de cocina como éste, seguro que te gustará este otro para para calcular una ración de espaguetis perfecta, y no hacer así pasta para un regimiento.
Y eso es todo. Espero que te sirva el truquillo tanto como me ha servido a mí y tus comentarios al respecto.