Hacer pan casero Bollos Sevillanos

Hacer pan casero está de moda, y los bollos sevillanos son unos panes mucho más fáciles de preparar de lo que parece. Sólo hay que dar con la receta fácil.

Este tipo de pieza de pan, el bollo de masa dura, es el pan más clásico de Sevilla y una gran parte de Andalucía. Tiene una miga blanca muy esponjosa, con agujeritos muy pequeños y la corteza es fina y suave.

Necesitamos para hacer bollos sevillanos:

Cantidades para 4 bollos:

  • 500 gramos de harina
  • 100 gramos de masa madre – Aquí te explico cómo prepararla
  • 2 gramos de levadura seca de panadero, que equivalen a 10 gramos de levadura fresca
  • 225 centilitros (o gramos) de agua
  • 9 gramos de sal


Preparación del pan casero bollos sevillanos:

En primer lugar, pon la masa madre en un cuenco amplio. Si usas levadura fresca, del total de agua separa un par de cucharadas en una taza y disuelve en ella la levadura. Si usas levadura liofilizada (la seca de panadero), no hace falta separar agua.

Añade el agua a la masa madre del cuenco y mezcla bien con una cuchara.

Una vez bien mezclada la masa madre con el agua

Añade entre un tercio y la mitad de la harina al cuenco con la masa madre y el agua y mezcla. Ahora añade la levadura, ya sea seca o la fresca que has disuelto en agua, y vuelve a mezclar todo bien con la cuchara.

La textura que queda es de una papilla espesa o unas gachas. Tapa el cuenco con un paño y deja reposar durante una hora.

Y ahora, amasamos

Una vez reposado, pasa la mezcla a una amasadora. Si no tienes robot amasador no importa., añade el resto de la harina al cuenco con la papilla y ve mezclando a mano.

Este amasado es corto, de sólo cinco minutos. Si lo haces a mano comprobarás que la harina que has añadido se integra rápidamente en la papilla inicial y absorbe el agua. En cuanto veas que deja de pegarse a las manos o a las paredes del cuenco, podrás sacarla para terminar de amasar más cómodamente sobre la mesa.

Si tienes panificadora, Thermomix o algún robot similar te ahorras el hacerlo a mano.

Después de los 5 minutos de amasado, la dejamos reposar 5 minutos para que se relaje. Quedará una bola suave, nada pegajosa y muy fácil de manejar. Una masa dura y elástica ideal para el siguiente paso.

El reposo de 5 minutos hace que la masa resulte más fácil de trabajar.

Hacer pan casero es todo un mundo: El refinado de los bollos sevillanos

La bola de masa se trabaja muy bien y no va a quedar pegada, así que no hace falta añadir harina ni aceite ni a las manos, ni a la mesa. Este tipo de pan casero, bollos sevillanos, se les llama “bollo de pan de masa dura” precisamente porque la masa se trabaja así de bien. No es una masa aguada pegajosa, sino todo lo contrario.

Alisa la bola con el rodillo de cocina.

pan casero bollos sevillanos

Debe quedar bien estirada. Cuando tenga un centímetro de grueso pliégala en tres partes: la parte superior hacia abajo hasta llegar al centro, y la inferior hacia arriba, del mismo modo. Debe quedar como un sobre, con forma de cuadrado y tres pisos de masa.

Gira la masa una vez plegada, de forma que la abertura quede a tu derecha y vuelve a alisar con el rodillo hasta que tenga centímetro de grueso.

pan casero bollos sevillanos

Vuelta a plegar tipo sobre y nuevo giro. El giro hazlo siempre hacia el mismo lado.

Alisa, pliega y gira 3 veces.

Esta masa es muy agradecida y va quedando cada vez más lisa y suave. Sólo ten un poco de cuidado al presionar con el rodillo, para no se desgarre la superficie.

Al tercer giro cubre la masa con un paño seco de algodón y déjala reposar 5 minutos.



La importancia del reposo de la masa

El tiempo de reposo de la masa, al hacer pan casero, bollos sevillanos, tiene dos funciones importantes:

  1. Por un lado, sirve para que la masa resulte más fácil de manejar
  2. Por otro, los brazos agradecen mucho el ratito de descanso

Pasados los 5 minutos del reposo, se repite el proceso:

  • Estira con el rodillo cuidando no desgarrar la superficie de la masa
  • Pliega
  • Y gira

Repite de nuevo 3 veces, vuelve a cubrir con el paño y deja otros 5 minutos de reposo. Repite por tercera y última vez. En esta última serie, el proceso de alisado, plegado y giro de la masa lo realizaremos 4 veces en lugar de 3.

En total hay que estirar, alisar y plegar 10 veces, haciendo dos descansos intermedios de 5 minutos cada uno.Al finalizar el giro número 10, alisa por última vez con el rodillo hasta un centímetro de grosor y enrolla desde el extremo estrecho toda la tira de masa.

pan casero bollos sevillanos

Al finalizar el giro número 10, alisa por última vez con el rodillo hasta un centímetro de grosor y enrolla desde el extremo estrecho toda la tira de masa. Sin apretar, pero sin dejar tampoco burbujas de aire.

pan casero bollos sevillanos

Pon el rollo de masa así preparado en un cuenco y cubre con el paño de algodón seco. Ahora tiene que reposar un ratito en un lugar templado y sin corrientes de aire. El tiempo total será entre 45 minutos y una hora. Este es el primer levado, y el rollo de masa doblará su tamaño.

El tiempo exacto que va a necesitar para doblar el tamaño es aproximado. Depende de la temperatura y humedad de tu casa. A más calor, menos tiempo. Vigila un poco la masa porque no debe fermentar demasiado. El levado lo damos por concluido en cuanto aprecies que ha doblado su tamaño o haya pasado una hora: lo que ocurra antes.

pan casero bollos sevillanos

Una vez doblado el tamaño, saca el rulo de masa del cuenco y con un cuchillo bien afilado, haz porciones de masa. Con cada porción vamos a preparar un bollo sevillano.

En el corte podrás apreciar la forma de rulo con pequeñas burbujas en el interior de la masa.

pan casero bollos sevillanos

Comienza la segunda parte:

Coloca el paño de algodón limpio y seco estirado sobre la mesa. Pon las porciones de masa cortadas sobre la mitad del paño y cúbrelas con la otra mitad, para que no se resequen.

Toma la primera porción, y repite los mismos movimientos del refinado que hiciste con la bola de masa. Con el rodillo, estira la porción y forma una tira de un centimetro de grosor, pliega como un sobre y gira.

pan casero bollos sevillanos

El proceso es exactamente el mismo que antes. El refinado es el mismo. La diferencia es que esta vez, el levado final será ser un poco más largo. Con el paño limpio y seco, cubre las porciones según las vayas preparando. Si tienes máquina de hacer pasta, ajusta los rodillos a un centímetro y adelante con ella. Para el refinado de los bollos va genial si la tienes.

Cuando termines el refinado, estira por última vez la masa a un centímetro de grosor y enrolla.

bollos sevillanos

Sella las terminaciones para que quede el rulo bien cerrado.

bollos sevillanos

Ahora alarga el rulo con las manos para estirarlo.

bollos sevillanos

Forma una barrita cilíndrica procurando dejar las puntas más finas. De ellas sacaremos los picos del bollo.

bollos sevillanos

Dobla los picos de forma similar a un caramelo y aplasta.

bollos sevillanos

Coloca tus bollos sobre el paño con el cierre sellado hacia abajo y mantenlos tapados para que no se resequen. No debe formarse costra. Una vez todos listos, pásalos a un papel de horno en el que colocaremos todos los bollos y mantenlos tapados, protegidos de corrientes de aire.

El tiempo de este último levado debe ser de entre 30 minutos y una hora. Ten en cuenta, que será dentro del horno donde crecerán de verdad.

Coloca la bandeja dentro del horno colocada a media altura y programa el horno con calor superior e inferior a 230º centígrados

Cuando falten unos 10 minutos para terminar el levado, haz un corte a lo largo de los bollos. Necesitarás un cuchillo bien afilado o un cutter, porque el corte central debe ser profundo, de aproximadamente 1 centímetro.

bollos sevillanos

En el rato que le falta al horno para terminar de calentarse, el corte se va abriendo según los bollos se hinchan un poco.

Coloca ahora el papel de horno con los bollos sobre la bandeja caliente que estaba dentro del horno. Ten mucho cuidado de no quemarte.

Con la mano o un pulverizador, salpica las paredes del horno con un poco de agua para crear un poco de vapor y cierra.

El tiempo de cocción es de 22 minutos a 230º centígrados con calor arriba y abajo. No deben estar muy tostados. Este es un pan más bien clarito.

Pan casero Bollos sevillanos

pan casero

Una vez bien cocidos y doraditos, llegó el momento de sacarlos y colocarlos sobre una rejilla para que se enfríen.

pan casero
bollos sevillanos

Estoy segura de que es un pan que te va a encantar. Te dejo el vídeo con la receta paso a paso, donde sólo falta el aroma a pan recién hecho.

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Y si te queda cualquier duda, o me quieres contar lo buenísimo que te han salido los bollos… para eso están los comentarios un poquito más abajo 😀

Abrazos de Pepa Tabero.

Masa madre para pan casero

bollos de pan casero

La masa madre para hacer pan casero es muy fácil de hacer. Con ella, no hace falta usar levadura de pandero y los panes quedan muy ricos. La única diferencia respecto a los panes con levadura, es que los panes necesitarán más tiempo de levado. Eso, respecto al proceso de “hacer el pan casero”, respecto al sabor, calidad del pan, facilidad de digestión y demás características nutricionales yo no voy a entrar… pero también hay cambios positivos entre usar masa madre, respecto a utilizar sólo levadura comprada.

Conste, que los panes sólo con levadura salen también estupendos, pero con masa madre, o combinando ambas: masa madre y levadura de panadería, también salen muy bien.

¿Por dónde empiezo?

Los ingredientes que se necesitan para preparar la masa madre no tienen complicaciones:

  • Harina (sirve la misma que vayas a usar para hacer el pan)
  • Agua (del grifo o embotellada… la misma que uses para beber, siempre que sea sin gas)

Y nada más. Sólo con estos dos ingredientes, harina y agua, vamos a ponerla en marcha

Proceso para preparar la masa madre

Yo utilizo para medir una taza pequeña tamaño café expreso, o una cuchara de las que se usan para medir el café molido.

Primer día:

En un tarro de cristal o plástico, pon una medida de harina. Añade la misma medida de agua y remueve. Yo comienzo con poca cantidad, porque hay que ir añadiendo más con los días, y no me gusta acumular demasiada cantidad, que luego hay quien recomienda ir tirando… Yo prefiero ir poco a poco y no necesito tirar nada.

Deja el tarro destapado en un lugar templado, cerca del frutero o pon una pieza de fruta al lado. Las levaduras que flotan por el aire de modo natural, se posarán sobre la mezcla de harina y agua y comenzarán el proceso de fermentación.

El primer día no notarás ningún cambio en la masa madre que estás preparando.



Segundo día:

Dependiendo de la temperatura ambiente, tal vez se hayan comenzado a formar burbujas en la superficie. A lo mejor notas un ligero aroma ácido muy suave. Esto es que la masa madre se está comenzando a formar. Las levaduras han empezado ya a multiplicarse.

Añade al tarro una medida de harina y una de agua, y mezcla, al igual que hiciste el primer día. Mantén destapado el tarro para que respire, y las levaduras del aire puedan seguir posándose sobre la mezcla.

A las 8, 10 o 12 horas de haber añadido la harina y el agua (a eso se le llama “refrescar”), refresca de nuevo la masa madre. Es decir, añade una nueva medida de harina, y otra medida de agua, y remueve.

Al final del segundo día seguramente ya notarás el aroma característico, que puede ser más o menos ácido. Antes de refrescarla, el olor de la masa madre suele ser más fuerte.

También es muy probable que comiences a ver pequeñas burbujas. Si el tarro es de cristal transparente será más fácil apreciarlas. Depende mucho de la temperatura ambiente. A más alta, más rápido se activan las levaduras, y a más frío, más días tardará en comenzar el proceso de fermentación.

Tercer día:

Refresca de nuevo tu masa madre con las mismas proporciones de harina y agua que has estado usando hasta hoy. El aroma será ya inconfundible, similar a la cerveza suave. Tal vez se haya formado un líquido en la superficie y se haya separado la mezcla en dos partes. No tiene ninguna importancia y sólo hay que volver a mezclarlo a la vez que le haces el refresco.

masa madre

Llegó el momento de tapar el tarro con un papel de cocina, que puedes sujetar con una gomilla elástica. Es mejor que el cierre no sea hermético para que la masa madre respire y se elimine el gas que producen las levaduras al fermentar.

Este tercer día, refresca la masa madre en 3 ocasiones, cada 8 horas aproximadamente. Para que no se te olvide, hazlo a las horas de las comidas: desayuno, almuerzo y cena (o antes de ir a dormir)

Las burbujas son ya visibles. Pueden ser más o menos grandes, y tal vez notes que ha manchado las paredes del bote porque la masa madre haya crecido y menguado.

masa madre

También es posible que salvo el aroma ligeramente ácido, no notes todavía ningún cambio en tu masa madre. Como dije antes, la activación de las levaduras depende mucho de la temperatura. Si el ambiente es fresco, que todavía estén algo paradas es completamente normal.

Cuarto día (y sucesivos)

A partir de hoy refresca tu masa madre tres veces: por la mañana, al medio día/tarde y por la noche antes de acostarte.

La masa madre está ya en marcha, con su aroma a fermento natural que nos recuerda a la cerveza. Las burbujas son claramente visibles y es posible que haya crecido tanto que incluso se haya salido del bote. Cuando esto suceda, significa que llegó el momento de poder utilizarla: Ya puedes comenzar a hacer pan.

Ya está tu masa madre, lista para comenzar a hacer pan

masa madre

Si Todavía no la vas a utilizar, consérvala de esta forma tan sencilla:

Cómo conservar la masa madre

La masa madre es muy fácil de conservar, y dura muchímo tiempo. Hay panaderías que llevan muchísimos años con la misma. Dicen que cuanto más antigua, más rico sale el pan… Claro que semejante afirmación, no deja de tener su truco… Llevan refrescándola y utilizándola a diario desde hace todos esos años…

Como en las casas no necesitaremos hacer pan a diario, los días que no la uses la puedes mantener de este modo:

Tras utilizar la que necesites para hacer tu pan, refresca y guarda el tarro tapado en la zona más fresca del frigorífico. De este modo no cogerá olores ni entraran en la masa madre microorganismos que puedan estropearla.

Mantenerla dentro del refrigerador hace que las levaduras se inactiven, por lo que no hay necesidad de refrescarla a diario. Bastará con hacerlo una vez a la semana (o incluso una vez al mes). El frío hace que sea suficiente para mantenerla viva, a la espera de preparar un rico pan.

Cuando vayas a necesitarla, bastará con que la saques la noche antes de la nevera. Refresca y déjala sobre la encimera de la cocina tapada con una servilleta (o en algún otro lugar templado de tu casa, sin corrientes de aire). Por la mañana estará lista para poderla utilizar. Recuerda que siempre debes guardar un poco de masa madre, no la vayas a gastar toda.

Calcula el refresco de agua y harina, de modo que una vez sumado a la que ya tienes, siempre sobre un poco. Este sobrante será la masa madre que guardaremos “para la próxima vez”

Mi masa madre no hace nada… ¿sigue viva?

Han pasado ya 4 días y … “no hace nada”… Si todavía no hay burbujas y no ves cambios aparentes, no te preocupes. Te aseguro que acabará pasando. Sólo necesita un poco más de tiempo y paciencia para que el proceso siga su curso. Aún puede tardar varios días, incluso más de una semana.

Mientras tanto, mantenla en un lugar templado y sigue haciendo los refrescos como hasta ahora. Si se te acumula mucha cantidad, antes de refrescarla tira la mitad de lo que lleve acumulado dentro del bote. Sin remordimientos. Añade la harina y el agua del refresco mezclando bien.

Puedes aprovechar para lavar el tarro. Pasa la masa madre recién refresada a un vaso limpio, lava el bote con agua, y pon la masa madre de nuevo dentro.



Cómo saber si se ha estropeado

Un temor natural que nos pasa a todos, es no saber distinguir cuando la masa madre se ha estropeado y hay que tirarla… En realidad, averiguarlo es muy facil.

La masa madre siempre tiene un olor ácido. Puede ser más o menos suave o intenso. Puede tener desde un aroma suave parecido a un yogur natural a presentar un olor fuerte, similar a la cerveza rancia.

Todo estes rango de olores ácidos entra dentro de la normalidad. En cualquier caso, siempre es un olor a “vivo”. Las levaduras que forman la masa madre son microorganismos que cuando se mueren emiten un olor inconfundible. Una peste intensa a podrido, a “bicho muerto”.

Si cuando la vas a refrescar tiene manchas, diferencias de color o/y huele a podrido, directa a la basura. Friega el bote y comienza a preparar la masa madre desde el principio.

Otra cosa que puede pasar, y que también te obligará a comenzar desde el principio, es que haya criado moho. El moho siempre es sinónimo de que la masa madre se ha contaminado. No tiene nada que ver con la fermentación natural que tiene que producirse. Cualquier masa madre mohosa no se puede aprovechar y debe tirarse. No sirve eso de quitar lo mohoso y aprovechar el resto. Lo más conveniente es tirarla toda.

Y ahora, que ya tienes la masa madre lista, te dejo un vídeo con la receta del pan que comemos en mi casa. Suelo comprarlo, pero estos días, para no tener que salir todos los días sólo a por pan, he aprendido a hacerlo. Es muy fácil de hacer y seguro que te va a encantar. Te dejo también la receta por escrito.

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Y si te queda alguna duda… pregúntame en un comentario. Y cuéntame qué tal salió.

Rabo de toro receta fácil y rápida

El rabo de toro es una receta fácil. Con cola de toro, cola de ternera, de buey… Su carne es súper tierna, melosa y muy sabrosa. Resulta ideal para los niños (y no tan niños) que protestan porque la carne de vacuno “se hace bola”. Queda tan tierna que se deshace en la boca, literalmente. A mí particularmente me encanta. También mis hijos la adoran desde muy pequeñines, porque es súper fácil de masticar.

rabo de toro receta fácil y rápida guisado
Rabo de toro guisado – receta mediterránea

Beneficios de la carne de vaca:

Para los más peques… y los más mayores

Los niños más pequeños y muchas personas mayores suelen tener problemas a la hora de masticar y tragar. En el caso de los mayores, durante la digestión, es posible que no absorban los nutrientes de los alimentos con tanta eficacia como cuando eran más jóvenes. Tanto el clásico “se hace bola”, como la mala absorción digestiva por culpa de la edad, pueden traer problemas de falta de vitaminas y minerales en estas dos etapas cruciales de la vida.



La carne de vacuno tiene gran abundancia de vitaminas del grupo B, de minerales como el hierro o el zinc, y gran cantidad de proteínas de fácil asimilación. Junto a verduras, legumbres y frutas, resulta una fuente de nutrientes estupenda. Por eso resulta la carne ideal para preparar en todo tipo de recetas. Esta receta de rabo de toro es un buen ejemplo de ello.

Además de contar con las verduras que acompañan el guiso, la carne queda muy tierna y jugosa. En conjunto, incluso sumándole unas deliciosas patatas fritas (ideales con la salsa, pero sin pasarse) da como resultado un plato muy nutritivo y con poca grasa.

Receta ideal para todas las edades

El rabo o cola de toro auténtico, es difícil encontrarlo en la carnicería a no ser que lo pidas por encargo. Lo que suelen tener, es cola o rabo de ternera, o de añojo, que se guisan del mismo modo. Si no lo tienen fresco (cosa frecuente), busca el rabo de toro o de ternera en la sección de congelados del supermercado. Suelen tenerlo envasado al vacío.

Yo lo compro casi siempre congelado, que viene ya limpio y cortado. Si tienes la suerte de que en tu carnicería lo tienen fresco, pide que te lo preparen para guiso y te lo den ya cortado.

Calcula al menos dos trozos grandes de carne por persona y uno grande o dos pequeños para los niños. Es una carne muy tierna, muy melosa y rica en proteínas, vitaminas, hierro y con muy poca grasa.

Ingredientes:

  • Un rabo de toro, cola de toro, cola de ternera, de vaca, buey…
  • Ajo picado (3-4 dientes)
  • Cebolla picada (una mediana)
  • Zanahorias (2-3, cortadas a rodajas)
  • Tomate
  • Pimiento rojo
  • Perejil
  • Laurel
  • Pimienta en grano (10-12 granos)
  • Clavo de especia (Opcional pero muy rico. Si los pones, pon la mitad de clavos que de granos de pimienta)
  • Harina corriente
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Vino tinto de calidad

Realización del guiso de rabo de toro



  1. Si lo compraste congelado, déjalo descongelar el día antes.
  2. Lávalo con agua para eliminar el exceso de sangre que pueda tener y sécalo un poco con papel de cocina.
  3. Pon el aceite de oliva en la olla en la que lo vas a cocinar para que se vaya calentando.
  4. Sala un poco los trozos de cola, rebózalos con la harina y séllalos en la sartén por todos los lados, hasta que el rebozado de harina quede dorado. Y reserva.

Prepara el sofrito directamente en la misma olla exprés:

  1. Pon aceite de oliva, y cuando esté caliente, añade los ajos picados. La cebolla picada, el tomate y el pimiento rojo también bien picados.
  2. Rehoga a fuego medio-flojo sin dejar de remover con una paleta de madera, para que no se pegue. Añade el perejil y el laurel bien lavados y secos, la pimienta y el clavo.
  3. Pon ahora en la olla los trozos de carne reservados. Remueve para integrarlos con el sofrito.

Para terminar:

  1. Añade el vino tinto y sube el fuego al máximo durante unos minutos.
  2. Mantén la olla destapada para evaporar todo el alcohol del vino. Una vez hecho esto,
  3. pon agua hasta cubrir la carne. Tal vez tengas que corregir y añadir un poco de sal.
  4. Remueve de nuevo con la paleta de madera para que quede todo bien integrado cierra la olla y mantén el fuego alto, para que coja presión rápidamente.

Consejos para cocinar el rabo de toro

Si tu olla tiene varias presiones, pon presión máxima. Cuando la válvula de la olla indique que ha llegado a la presión máxima. Eso depende del tipo de olla.

Puede ser que la válvula gire, que tenga una pesa… Cada modelo es diferente. Cuando llegue a la presión máxima baja un poco el fuego y déjalo en medio/alto. Calcula una hora y media.

Como reconocer un rabo de toro o cola de ternera bien guisada

Cuando abras la olla, la carne debe desprenderse del hueso prácticamente sola. Prueba a pincharla y separarla un poco con un tenedor o la punta de un cuchillo, sin hacer fuerza.

Si ves que la carne del rabo de toro sigue pegada al hueso, cierra la olla y ponla al fuego media hora más. Calcula esa media hora igual que antes: a partir de que la válvula indique que ha llegado a la máxima presión. Cuando termine el tiempo, aparta del fuego, pero no abras la olla.

Deja despresurizar de forma natural, sin forzar la salida del vapor. Abre la tapa cuando ya no tenga presión y revisa que la carne esté ya lista.

Para servirla, se puede hacer de dos formas:

  1. Aparta la carne a una fuente y pasa por la batidora todas las verduras para hacer una salsa que puedes servir aparte o sobre la carne
  2. Emplata directamente, la carne con las verduras sin pasar por la batidora (yo lo hago así)

Para acompañar el guiso de rabo de toro o cola de ternera:

Un buen guiso de rabo de toro no tiene mejor compañía que unas sencillas patatas recién fritas. Son un acompañamiento realmente espectacular para cualquier receta de carne de vacuno.

Y de primer plato…

¿Saber hacer salmorejo cordobés auténtico? Es el primer plato ideal para completar este menú. Te dejo la receta y un vídeo muy rápido, para que aprendas a hacerlo:

Receta del auténtico salmorejo cordobés

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Besos, Pepa Tabero.

Cómo lavar las frutas y verduras. Come más sano y sin pesticidas.

Lavar las frutas y verduras del modo correcto se ha convertido en una cuestión de primer orden por culpa del uso indiscriminado de los productos químicos en los cultivos intensivos.

Hoy en día, no podemos lavar las frutas y verduras del mismo modo que lo hacíamos hace años. Los productos químicos han cambiado y son mucho más potentes. Los empleados actualmente, aumentan mucho el volumen de producción. Bien utilizados, son (supuestamente) seguros dentro de los rangos de toxicidad que establecen los departamentos de sanidad encargados de controlarlos. Aún así, una vez que llega ese vegetal a nuestra cocina, tenemos que saber cómo lavarlo para eliminar el máximo posible esos productos químicos, sabiendo que no podremos eliminarlos por completo.



La mejor forma de evitarlos es comprando productos ecológicos, pero ni todas las familias pueden permitirse comer todo ecologico por ser más caro, ni tampoco los productos ecológicos son “tan ecológicos” como nos los quieren vender.

En cualquier caso, todos tenemos claro que cualquier vegetal que vayamos a consumir, hay que lavarlo. Aquí te voy a explicar cómo lavar las frutas y verduras del modo más eficaz, ya sean ecológicas o compradas en bandejas envasadas en el supermercado.

Cómo lavar las frutas y verduras ecológicas

Aunque sean de tu propia huerta y tengas totalmente controlados los productos químicos, siempre tienes que lavar las frutas y verduras con agua limpia, para quitarles el polvo y cualquier organismo patógeno que haya llegado arrastrado por el aire. No basta con sacudirlos o limpiarlos con un paño. Deben pasar siempre por agua de este modo:

  • Pon los vegetales a remojo con agua y vinagre (del que se usa para aliñar la ensalada) da igual que sea de vino o de manzana. El que uses normalmente en casa.

 

  • Si son vegetales que vienen de una huerta doméstica, lo necesitarán para eliminar los pulgones, los caracolillos y los restos de tierra que traen de la huerta. Si no tienen tierra o polvo, ni pulgones o algún otro tipo de bichito, y no te han avisado de que los tienes que consumir rápido, porque te los han lavado, desconfía totalmente de la ecología.

 

  • Las zanahorias, las cebollas, los ajos, las patatas… se crían bajo tierra. Lo normal es que traigan un poco pegada. Las lechugas son el alimento preferido de los pulgones y es raro que no traigan alguno, y las frutas, de estar en el árbol, cogen polvo.

 

  • Si se ven limpias y relucientes, es:
  1. Porque las han lavado, (muchas veces al agua se le añaden ceras especiales para evitar que la humedad las pudra. Aunque sean ceras naturales, llevan productos químicos)
  2. No son productos verdaderamente ecológicos.

Procedimiento de lavado ecológico

 

Llena el fregadero de agua y añade medio vaso de vinagre.

 

Añadir vinagre al agua mientras los lavas, ayudará a eliminar los posibles patógenos que no soporten la acidez del vinagre y eliminará el polvo y los bichitos.

 

Puedes sustituirlo por unas gotas de lejía o cloro (hipoclorito de sodio)

 

La proporción es de media cucharadita de café llena de lejía, para un fregadero de tamaño normal, lleno de agua.

Deja tus hortalizas en ese baño durante un par de minutos, para que el água llegue a todos los rincones y se limpien y desinfecten bien.

Despues, aclara bajo el chorro de agua fría, y ya están listas para ser consumidas sin riesgos.



Ten cuidado porque no se puede usar cualquier lejía/cloro.

Tiene que ser lejía especial, de la que pone en la etiqueta que es “apta para la desinfección del agua de bebida”. Suele venir en envases amarillos, pero no toda la lejía amarilla sirve. Tiene que poner en la etiqueta que sirve para desinfectar el agua. Hay que leer la etiqueta.

  • No sirve la lejía con detergente, ni ninguna otra que no ponga específicamente que sirve para desinfectar agua de beber.

 

Cómo lavar las frutas y verduras de supermercado (las “normales”).

Si los pones a remojo, los pesticidas y fungicidas con los que los rocían (sobre todo a las frutas y a las patatas) para que se vean brillantes y relucientes,  podrían llegar a entrar por los cortes, poros de la piel o de las hojas. Lo mejor en este caso, es lavarlos poniéndolos debajo el grifo abierto. Frótalos bien con las manos o preferiblemente con un cepillo especial para limpiar verduras (sirve un cepillo de uñas que se use sólo para la cocina).

Recuerda que después del lavado con vinagre o con lejía, tienes que aclararlos bien con agua limpia y secar con papel de cocina. Es mejor usar papel de cocina desechable para asegurarse de que se mantienen bien limpios..

Un último consejo, pero no por ello menos importante:

la fruta, hay que tomarla siempre pelada, porque los químicos que les rocían para evitar enfermedades en el árbol, o los que se les aplica mezclados con las ceras para hacerlas más brillantes, es imposible llegar a eliminarlos del todo.

Pelar la fruta, algo impensable hace unos años porque “en la piel es donde hay más vitaminas” (o eso nos decían), ahora se ha vuelto imprescindible.

Y esto es todo. Si te ha quedado alguna duda sobre cómo lavar las frutas y verduras antes de consumirlas, escríbeme un comentario y te lo explicaré encantada.

Te dejo este enlace a mi otro artículo donde te explico mi truco para conservar la fruta fresca pelada como recién cortada, sin que se oxide ni se ponga negra. Estoy segura de que te va a venir genial.

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Jabón casero ultra hidratante, humectante, ideal para cuidar las pieles más delicadas, secas y sensibles

Esta receta es de un jabón casero ultra hidratante, humectante para pieles sensibles, muy fácil de hacer y que estoy segura de que te va a encantar.

A partir de mi receta del jabón de Castilla, en muchas ocasiones me habéis pedido una receta de jabón que sea específicamente de tocador, de modo que tras hacer algunas pruebas, aquí te dejo mi receta de este jabón maravilloso.

 

Jabón casero ultra hidratante, humectante para pieles sensibles

Esta receta es de un jabón de uso cosmético. Tiene varios aceites y grasas que resultan muy hidratantes, humectantes y emolientes para la piel. Se trata de un jabón ideal para las pieles más sensibles y delicadas. Estupendo para las pieles normales y secas, y no está aconsejado para pieles grasas o acnéicas.

Al contrario que la mayoría de este tipo de jabones ultra hidratantes y humectantes, este jabón no deja en absoluto sensación de grasa en la piel cuando se utiliza. Es un jabón muy agradable de usar que deja la piel muy suave.



Como siempre que utilizamos sosa cáustica, necesitamos protección:

  • Guantes de goma
  • Un buen delantal
  • Los utensilios y recipientes deben ser de plástico o madera. No usar de metal porque la sosa cáustica los corroe.
  • Estar en un lugar bien ventilado y evitar el contacto de la piel con la sosa.

 

En caso de salpicadura accidental, hay que empapar rápidamente el lugar salpicado con vinagre de cocina, para evitar una quemadura.

 

Ingredientes que vamos a necesitar

  • 104g de agua
  • 104 gramos de sosa cáustica(hidróxido de sodio)
  • 500g de aceite de oliva virgen extra
  • 125g de aceite de almendras dulces
  • 125 gramos de aceite de coco virgen extra ecológico
  • 37g de lanolina pura. He utilizado la marca Purelán, de venta en farmacias. (El tubo grande)

 

He querido darle un toque de color, de modo que he añadido un poco de colorante alimentario de color rojo, únicamente para que se vea más bonito.
Si quieres, le puedes añadir algún aroma o aceite esencial al final, a la vez que el colorante. Yo no le he puesto porque quiero un jabón lo más natural posible y los aceites esenciales no se pueden usar con bebés o niños pequeños. El colorante que he utilizado, es libre de azoicos, por lo que no tiene contraindicaciones.



Propiedades de cada ingrediente:

El aceite de oliva virgen extra

El aceite de oliva virgen extra favorece la hidratación de la piel. Tiene un gran poder de penetración y regeneración de células.

Es muy rico en vitaminas A, D, K y E, que protegen a la células de la oxidación. Alivia la piel irritada por alergias, eczemas o psoriasis. Tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, que hace que ayude a mejorar los picores, escozores, sarpullidos… El aceite de oliva es un hidratante natural capaz de regular la grasa natural de la piel y suavizar las durezas. Aporta elasticidad y suaviza las arrugas y las descamaciones.

El aceite de almendras dulces

El aceite de almendras dulces hidrata la piel seca y sensible. La nutre y ayuda a suavizar las arrugas. Tiene efectos calmantes contra las las irritaciones y ayuda a prevenir las estrías.
Proporciona elasticidad a la piel, dejándola hidratada, nutrida y suave.
Es muy utilizado en el tratamiento de masajes por sus propiedades emolientes y antiinflamatorias, y por su capacidad para suavizar la piel sin obstruir los poros..
Sus propiedades nutritivas, suvizantes e hidratantes, previenen la sequedad cutánea. Asimismo resulta un buen desmaquillante natural.

El aceite de coco virgen extra ecológico

El aceite de coco tonifica la piel y le ofrece proteción, suavidad. Limpia la piel y suaviza las capas dérmicas, lo que le da un mejor aspecto. Al jabón le proporciona espuma. Junto con el resto de ingredientes, consigue una textura rica y cremosa.

La lanolina

Es una cera grasa que se extrae de la lana de oveja. Es una crema amarillenta con una textura viscosa y pegajosa, similar a la vaselina. Resulta muy emoliente, hidratante y humectante. Penetra en las capas más internas de la piel. Ayuda a eliminar estrías y cicatrices y evita la pérdida de humedad. Con el calor se vuelve muy fluida. Se puede utilizar como “crema para todo”: labios agrietados, manos resecas y doloridas enrojecidas por el frío y el contacto contínuo con el agua, codos, rodillas, escoceduras del pañal, roces en los pliegues de la delicada piel de los bebés por las babas o el sudor…

Debe ser muy pura, de calidad hipoalergenica. En la farmacia es muy fácil de encontrar, ya que la que recomiendan en periodo de lactancia materna como crema para proteger la piel del pecho. Es hipoalergénica y bacteriostática: No produce alergias y actúa como barrera contra las infecciones bacterianas.

Lo puedes encontrar en Amazon

    Abajo del todo tienes el vídeo para que veas cómo se hace el jabón. Es muy sencillo.

    Puedes reducir considerablemente el tiempo si utilizas una batidora

     

     


    Paso a paso para hacer el jabón ultra hidratante, humectante para pieles sensibles

     

    • En un espacio bien ventilado, bien protegida con mis guantes y mi delantal, pongo el agua en el recipiente de plástico. Aparto la cara, y de una sola vez, le añado la sosa cáustica. Remuevo con la paleta de madera hasta disolver toda la sosa, y formar lo que se llama “lejía caúsitca”, que es la mezcla incolora de agua y sosa donde hay que ir añadiendo los aceites que voy a emplear para realizar el jabón.

    Al principio la reacción se calienta mucho. Hay que dejar que se enfríe un poco. Estará listo cuando toques el recipiente por fuera con las manos y lo notes caliente, pero que ya no queme.

    • Es el momento de añadir el aceite de oliva virgen extra, poco a poco y sin dejar de remover.

    Hay que ir removiendo para que se produzca el proceso de saponificación del aceite. A mano hay que tener mucha paciencia porque hay que remover al menos durante 30 minutos. Hasta que la mezcla cambia de color y se blanquee.

    • Cuando cambia de color, se añade el aceite de almendras dulces sin dejar de remover.

    A continuación, una vez bien integrado el aceite de almendras, el aceite de coco virgen extra ecológico. Si está frío será sólido. Para hacerlo líquido ponlo al baño maría o en el microondas unos pocos segundos. Añádelo y sigue removiendo para integrarlo.

    Remueve hasta que la traza esté hecha. Lo notas porque llega un punto en el que cuando levantas la paleta y la mueves sobre la mezcla, lo que chorrea deja marca en la superficie. Tendrá un aspecto similar a la mayonesa o a unas natillas.

    Batir  a mano  es muy cansado y la traza puede tardar. Tal vez otros 30 o 40 minutos. Los tiempos varían mucho dependiendo de la temperatura y de la humedad del ambiente… y de la energía que emplees para batir.

     

    Si estás utilizando la batidora, tardarás mucho menos.

     

    Añade ahora la lanolina.

    • Cuando ya está la lanolina bien integrada y la traza marcada, separo en una jarra parte de la mezcla, para añadir el colorante.
    • Este es el momento en el que puedes añadir el aceite esencial si has decidido usarlo.

    Y llegó el momento de enmoldar

    Como hay jabón de dos colores, podemos aprovechar para hacer decoraciones. Yo reconozco que no suelo complicarme demasiado. Y pongo un color directamente sobre el otro.

    Es importante taparlo bien y envolverlo en una toalla gruesa con idea de que se vaya enfriando despacio y el proceso de saponificación se produzca de forma lo más lenta posible.



    Unos días después ya estará bien cuajado y listo para desmoldar

    Cuando puedas tocarlo y esté duro al tacto, llegó el momento de sacarlo del molde y cortarlo al tamaño deseado.

    Y ya sólo queda dejarlo reposar en un lugar seco y bien ventilado durante un mínimo de 4 semanas, para que se vaya secando y se complete el proceso de saponificación.

    Aquí te dejo el vídeo con todo el proceso:

    Y esta es mi receta para hacer un habón ultra hidratante, emoliente, para pieles delicadas.

    Mis hijos dicen que parece una tarta. Aunque parezca un jabón de adorno, es increíble la suavidad que deja al lavarse.

    Si tienes muchas pastillas de jabón compradas, te dejo aquí el enlace de cómo hacer gel de baño o jabón líquido con ellas. Arriba, justo al comienzo de este artículo, aquí te dejo el enlace para hacer el jabón de Castilla, por si nunca has hecho jabón y no te atreves a invertir en aceites un poco mas costosos. Mejor comenzar por uno fácil que nunca falla ¿verdad?

     

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    Pepa Tabero

    Anisakis del pescado y cómo eliminarlo

    Anisakis del pescado y cómo eliminarlo

    Nuestra veterinaria de referencia María Coronilla, nos va a hablar en este artículo sobre el anisakis del pescado. Nos explicará qué es, de dónde viene, nos dára las claves para evitarlo y la solución para combatirlo.

    Buenos días.

    Antes de nada, debéis saber que el anisakis del pescado es un parásito con el que llevamos conviviendo milenios, al igual que con otros muchos parásitos a los que les damos menos importancia, quizás porque no los vemos.

    Sobre el anisakis del pescado, es muy importante saber que a no ser que lo ingiriésemos crudo, o seamos alérgicos a alguna de sus proteínas, no tiene ninguna consecuencia sobre nuestra salud.

     

    Si compras pescado fresco habitualmente, seguro que alguna vez te has encontrado al limpiarlo con una  pequeña larva, que suele estar enroscada sobre sí misma, e incluso encapsulada (enroscada dentro de una especie de huevo). Otras veces estará libre..

     

    si no lo comemos crudo, o somos alérgicos a alguna de sus proteínas, el anisakis del pescado no tiene ninguna consecuencia sobre nuestra salud.

     



    ¿Pero de dónde sale el anisakis del pescado?.

    Lo primero que hay que saber, es que el anisakis del pescado es un parasito de los mamíferos marinos. La respuesta a porqué nos lo encontramos cuando compramos pescado fresco en la pescadería, es muy simple.

    Voy a explicar todo el proceso y verás que tiene lógica… y que da un poco (o mucho) de asquito, pero conociendo lo que es el anisakis del pescado, de dónde viene y cómo neutralizarlo, te vas a quedar mucho más tranquila a la hora de comer pescado.

    Lo que vemos del anisakis del pescado, es lo que se llama la L3 (la larva) de un parásito denominado Anisakis Complex (complex de complejo, se usa para referirnos a todos los tipos de Anisakis que hay).

    La forma adulta de este parásito vive en los mamíferos marinos, e incluso en alguna ave como el pelícano. Vive en las focas, las morsas… los adultos del parásico copulan y por las heces del mamífero portador salen los huevos. Éstos (los huevos) son ingeridos por los mariscos (camarones, gambas…), que a su vez son consumidos por peces más grandes.

    Esta es la forma en la que el anisakis del pescado, entra en la cadena cadena alimentaria. Una vez dentro del pez, el huevo eclosiona y se transforma en la L3, la larva con forma de gusano fino y alargado que vemos en los peces cuando los limpiamos.

    La larva se queda esperando en el pescado hasta que el mamífero marino, que es su hospedador definitivo, se come el pez. Una vez comido el pez, la larva se transforma en adulto, y vuelve a empezar el ciclo.

     

    A los humanos no nos afecta, salvo si lo comemos crudo o somos alérgicos a alguna de sus proteínas. En genera, el anisakis del pescado no tiene ninguna consecuencia sobre nuestra salud.

     



    El anisakis del pescado no se puede erradicar y no es culpa de la pescadería

    Estoy segura de que a algunos no os ha gustado esta idea, pero en realidad el anisakis del pescado es algo que se escapa de su ámbito de actuación.

    Sanidad obliga a que se limpien y evisceren determinados pescados, entre otras cosas, para evitar que los consumidores los vean.

    Soy alérgico al anisakis, ¿no puedo comer pescado?

    He analizado personalmente más de tres mil pescados. Mi consejo es que tomes cualquiera que esté muy fresco, porque en ellos la larva se queda en las vísceras abdominales, y a lo sumo en las huevas. En el pescado que no es fresco empieza la autodigestión. Eso la larva lo entiende como que ha sido ingerido por el hospedador definitivo. Lo que hace que se reactive y se transforme en el parásito adulto.

    ¿Y cuál es el pescado más fresco?

    En las zonas del interior, que no hay salida al mar y el pescado se transporta en camiones. El mejor que se puede consumir es el de piscifactoría, ya que lo recolectan a demanda. Entra rápidamente en la cadena de frío y va directo al supermercado. Pero este es un tema largo que da para otro artículo que trataremos otro día.

    Cómo eliminar la larva del anisakis del pescado

    Como con todos los parásitos, la congelación o el calor es suficiente.

    Tienes que congelar el pescado que vayas a comer crudo como mínimo durante 24h . El que no tomes crudo, debes cocinarlo. Como mínimo, necesita cocerse durante 5 minutos. Es la forma de eliminar por completo el riesgo del anisakis del pescado.

    Espero haberte ayudado a conocer un poco el Anisakis del pescado.

    Sobre todo recuerda:

    • Mientras NO seas alérgico al anisakis del pescado
    • Esté PERFECTAMENTE COCINADO
    • Haya sido CONGELADO PREVIO al consumo en crudo

     

    • Podrás olvidarte del anisakis del pescado y DISFRUTAR tranquilamente 

    Saludos, María Coronilla.

     

    Si te gustó el artículo y quieres ver más de María Coronilla, en este enlace tienes sus consejos para organizar y planificar las comidas.  

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