Cómo lavar las frutas y verduras. Come más sano y sin pesticidas.

Lavar las frutas y verduras del modo correcto se ha convertido en una cuestión de primer orden por culpa del uso indiscriminado de los productos químicos en los cultivos intensivos.

Hoy en día, no podemos lavar las frutas y verduras del mismo modo que lo hacíamos hace años. Los productos químicos han cambiado y son mucho más potentes. Los empleados actualmente, aumentan mucho el volumen de producción. Bien utilizados, son (supuestamente) seguros dentro de los rangos de toxicidad que establecen los departamentos de sanidad encargados de controlarlos. Aún así, una vez que llega ese vegetal a nuestra cocina, tenemos que saber cómo lavarlo para eliminar el máximo posible esos productos químicos, sabiendo que no podremos eliminarlos por completo.



La mejor forma de evitarlos es comprando productos ecológicos, pero ni todas las familias pueden permitirse comer todo ecologico por ser más caro, ni tampoco los productos ecológicos son “tan ecológicos” como nos los quieren vender.

En cualquier caso, todos tenemos claro que cualquier vegetal que vayamos a consumir, hay que lavarlo. Aquí te voy a explicar cómo lavar las frutas y verduras del modo más eficaz, ya sean ecológicas o compradas en bandejas envasadas en el supermercado.

Cómo lavar las frutas y verduras ecológicas

Aunque sean de tu propia huerta y tengas totalmente controlados los productos químicos, siempre tienes que lavar las frutas y verduras con agua limpia, para quitarles el polvo y cualquier organismo patógeno que haya llegado arrastrado por el aire. No basta con sacudirlos o limpiarlos con un paño. Deben pasar siempre por agua de este modo:

  • Pon los vegetales a remojo con agua y vinagre (del que se usa para aliñar la ensalada) da igual que sea de vino o de manzana. El que uses normalmente en casa.

 

  • Si son vegetales que vienen de una huerta doméstica, lo necesitarán para eliminar los pulgones, los caracolillos y los restos de tierra que traen de la huerta. Si no tienen tierra o polvo, ni pulgones o algún otro tipo de bichito, y no te han avisado de que los tienes que consumir rápido, porque te los han lavado, desconfía totalmente de la ecología.

 

  • Las zanahorias, las cebollas, los ajos, las patatas… se crían bajo tierra. Lo normal es que traigan un poco pegada. Las lechugas son el alimento preferido de los pulgones y es raro que no traigan alguno, y las frutas, de estar en el árbol, cogen polvo.

 

  • Si se ven limpias y relucientes, es:
  1. Porque las han lavado, (muchas veces al agua se le añaden ceras especiales para evitar que la humedad las pudra. Aunque sean ceras naturales, llevan productos químicos)
  2. No son productos verdaderamente ecológicos.

Procedimiento de lavado ecológico

 

Llena el fregadero de agua y añade medio vaso de vinagre.

 

Añadir vinagre al agua mientras los lavas, ayudará a eliminar los posibles patógenos que no soporten la acidez del vinagre y eliminará el polvo y los bichitos.

 

Puedes sustituirlo por unas gotas de lejía o cloro (hipoclorito de sodio)

 

La proporción es de media cucharadita de café llena de lejía, para un fregadero de tamaño normal, lleno de agua.

Deja tus hortalizas en ese baño durante un par de minutos, para que el água llegue a todos los rincones y se limpien y desinfecten bien.

Despues, aclara bajo el chorro de agua fría, y ya están listas para ser consumidas sin riesgos.



Ten cuidado porque no se puede usar cualquier lejía/cloro.

Tiene que ser lejía especial, de la que pone en la etiqueta que es “apta para la desinfección del agua de bebida”. Suele venir en envases amarillos, pero no toda la lejía amarilla sirve. Tiene que poner en la etiqueta que sirve para desinfectar el agua. Hay que leer la etiqueta.

  • No sirve la lejía con detergente, ni ninguna otra que no ponga específicamente que sirve para desinfectar agua de beber.

 

Cómo lavar las frutas y verduras de supermercado (las “normales”).

Si los pones a remojo, los pesticidas y fungicidas con los que los rocían (sobre todo a las frutas y a las patatas) para que se vean brillantes y relucientes,  podrían llegar a entrar por los cortes, poros de la piel o de las hojas. Lo mejor en este caso, es lavarlos poniéndolos debajo el grifo abierto. Frótalos bien con las manos o preferiblemente con un cepillo especial para limpiar verduras (sirve un cepillo de uñas que se use sólo para la cocina).

Recuerda que después del lavado con vinagre o con lejía, tienes que aclararlos bien con agua limpia y secar con papel de cocina. Es mejor usar papel de cocina desechable para asegurarse de que se mantienen bien limpios..

Un último consejo, pero no por ello menos importante:

la fruta, hay que tomarla siempre pelada, porque los químicos que les rocían para evitar enfermedades en el árbol, o los que se les aplica mezclados con las ceras para hacerlas más brillantes, es imposible llegar a eliminarlos del todo.

Pelar la fruta, algo impensable hace unos años porque “en la piel es donde hay más vitaminas” (o eso nos decían), ahora se ha vuelto imprescindible.

Y esto es todo. Si te ha quedado alguna duda sobre cómo lavar las frutas y verduras antes de consumirlas, escríbeme un comentario y te lo explicaré encantada.

Te dejo este enlace a mi otro artículo donde te explico mi truco para conservar la fruta fresca pelada como recién cortada, sin que se oxide ni se ponga negra. Estoy segura de que te va a venir genial.

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Jabón casero ultra hidratante, humectante, ideal para cuidar las pieles más delicadas, secas y sensibles

Esta receta es de un jabón casero ultra hidratante, humectante para pieles sensibles, muy fácil de hacer y que estoy segura de que te va a encantar.

A partir de mi receta del jabón de Castilla, en muchas ocasiones me habéis pedido una receta de jabón que sea específicamente de tocador, de modo que tras hacer algunas pruebas, aquí te dejo mi receta de este jabón maravilloso.

 

Jabón casero ultra hidratante, humectante para pieles sensibles

Esta receta es de un jabón de uso cosmético. Tiene varios aceites y grasas que resultan muy hidratantes, humectantes y emolientes para la piel. Se trata de un jabón ideal para las pieles más sensibles y delicadas. Estupendo para las pieles normales y secas, y no está aconsejado para pieles grasas o acnéicas.

Al contrario que la mayoría de este tipo de jabones ultra hidratantes y humectantes, este jabón no deja en absoluto sensación de grasa en la piel cuando se utiliza. Es un jabón muy agradable de usar que deja la piel muy suave.



Como siempre que utilizamos sosa cáustica, necesitamos protección:

  • Guantes de goma
  • Un buen delantal
  • Los utensilios y recipientes deben ser de plástico o madera. No usar de metal porque la sosa cáustica los corroe.
  • Estar en un lugar bien ventilado y evitar el contacto de la piel con la sosa.

 

En caso de salpicadura accidental, hay que empapar rápidamente el lugar salpicado con vinagre de cocina, para evitar una quemadura.

 

Ingredientes que vamos a necesitar

  • 104g de agua
  • 104 gramos de sosa cáustica(hidróxido de sodio)
  • 500g de aceite de oliva virgen extra
  • 125g de aceite de almendras dulces
  • 125 gramos de aceite de coco virgen extra ecológico
  • 37g de lanolina pura. He utilizado la marca Purelán, de venta en farmacias. (El tubo grande)

 

He querido darle un toque de color, de modo que he añadido un poco de colorante alimentario de color rojo, únicamente para que se vea más bonito.
Si quieres, le puedes añadir algún aroma o aceite esencial al final, a la vez que el colorante. Yo no le he puesto porque quiero un jabón lo más natural posible y los aceites esenciales no se pueden usar con bebés o niños pequeños. El colorante que he utilizado, es libre de azoicos, por lo que no tiene contraindicaciones.



Propiedades de cada ingrediente:

El aceite de oliva virgen extra

El aceite de oliva virgen extra favorece la hidratación de la piel. Tiene un gran poder de penetración y regeneración de células.

Es muy rico en vitaminas A, D, K y E, que protegen a la células de la oxidación. Alivia la piel irritada por alergias, eczemas o psoriasis. Tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, que hace que ayude a mejorar los picores, escozores, sarpullidos… El aceite de oliva es un hidratante natural capaz de regular la grasa natural de la piel y suavizar las durezas. Aporta elasticidad y suaviza las arrugas y las descamaciones.

El aceite de almendras dulces

El aceite de almendras dulces hidrata la piel seca y sensible. La nutre y ayuda a suavizar las arrugas. Tiene efectos calmantes contra las las irritaciones y ayuda a prevenir las estrías.
Proporciona elasticidad a la piel, dejándola hidratada, nutrida y suave.
Es muy utilizado en el tratamiento de masajes por sus propiedades emolientes y antiinflamatorias, y por su capacidad para suavizar la piel sin obstruir los poros..
Sus propiedades nutritivas, suvizantes e hidratantes, previenen la sequedad cutánea. Asimismo resulta un buen desmaquillante natural.

El aceite de coco virgen extra ecológico

El aceite de coco tonifica la piel y le ofrece proteción, suavidad. Limpia la piel y suaviza las capas dérmicas, lo que le da un mejor aspecto. Al jabón le proporciona espuma. Junto con el resto de ingredientes, consigue una textura rica y cremosa.

La lanolina

Es una cera grasa que se extrae de la lana de oveja. Es una crema amarillenta con una textura viscosa y pegajosa, similar a la vaselina. Resulta muy emoliente, hidratante y humectante. Penetra en las capas más internas de la piel. Ayuda a eliminar estrías y cicatrices y evita la pérdida de humedad. Con el calor se vuelve muy fluida. Se puede utilizar como “crema para todo”: labios agrietados, manos resecas y doloridas enrojecidas por el frío y el contacto contínuo con el agua, codos, rodillas, escoceduras del pañal, roces en los pliegues de la delicada piel de los bebés por las babas o el sudor…

Debe ser muy pura, de calidad hipoalergenica. En la farmacia es muy fácil de encontrar, ya que la que recomiendan en periodo de lactancia materna como crema para proteger la piel del pecho. Es hipoalergénica y bacteriostática: No produce alergias y actúa como barrera contra las infecciones bacterianas.

Lo puedes encontrar en Amazon

Abajo del todo tienes el vídeo para que veas cómo se hace el jabón. Es muy sencillo.

Puedes reducir considerablemente el tiempo si utilizas una batidora

 

 


Paso a paso para hacer el jabón ultra hidratante, humectante para pieles sensibles

 

  • En un espacio bien ventilado, bien protegida con mis guantes y mi delantal, pongo el agua en el recipiente de plástico. Aparto la cara, y de una sola vez, le añado la sosa cáustica. Remuevo con la paleta de madera hasta disolver toda la sosa, y formar lo que se llama “lejía caúsitca”, que es la mezcla incolora de agua y sosa donde hay que ir añadiendo los aceites que voy a emplear para realizar el jabón.

Al principio la reacción se calienta mucho. Hay que dejar que se enfríe un poco. Estará listo cuando toques el recipiente por fuera con las manos y lo notes caliente, pero que ya no queme.

  • Es el momento de añadir el aceite de oliva virgen extra, poco a poco y sin dejar de remover.

Hay que ir removiendo para que se produzca el proceso de saponificación del aceite. A mano hay que tener mucha paciencia porque hay que remover al menos durante 30 minutos. Hasta que la mezcla cambia de color y se blanquee.

  • Cuando cambia de color, se añade el aceite de almendras dulces sin dejar de remover.

A continuación, una vez bien integrado el aceite de almendras, el aceite de coco virgen extra ecológico. Si está frío será sólido. Para hacerlo líquido ponlo al baño maría o en el microondas unos pocos segundos. Añádelo y sigue removiendo para integrarlo.

Remueve hasta que la traza esté hecha. Lo notas porque llega un punto en el que cuando levantas la paleta y la mueves sobre la mezcla, lo que chorrea deja marca en la superficie. Tendrá un aspecto similar a la mayonesa o a unas natillas.

Batir  a mano  es muy cansado y la traza puede tardar. Tal vez otros 30 o 40 minutos. Los tiempos varían mucho dependiendo de la temperatura y de la humedad del ambiente… y de la energía que emplees para batir.

 

Si estás utilizando la batidora, tardarás mucho menos.

 

Añade ahora la lanolina.

  • Cuando ya está la lanolina bien integrada y la traza marcada, separo en una jarra parte de la mezcla, para añadir el colorante.
  • Este es el momento en el que puedes añadir el aceite esencial si has decidido usarlo.

Y llegó el momento de enmoldar

Como hay jabón de dos colores, podemos aprovechar para hacer decoraciones. Yo reconozco que no suelo complicarme demasiado. Y pongo un color directamente sobre el otro.

Es importante taparlo bien y envolverlo en una toalla gruesa con idea de que se vaya enfriando despacio y el proceso de saponificación se produzca de forma lo más lenta posible.



Unos días después ya estará bien cuajado y listo para desmoldar

Cuando puedas tocarlo y esté duro al tacto, llegó el momento de sacarlo del molde y cortarlo al tamaño deseado.

Y ya sólo queda dejarlo reposar en un lugar seco y bien ventilado durante un mínimo de 4 semanas, para que se vaya secando y se complete el proceso de saponificación.

Aquí te dejo el vídeo con todo el proceso:

Y esta es mi receta para hacer un habón ultra hidratante, emoliente, para pieles delicadas.

Mis hijos dicen que parece una tarta. Aunque parezca un jabón de adorno, es increíble la suavidad que deja al lavarse.

Si tienes muchas pastillas de jabón compradas, te dejo aquí el enlace de cómo hacer gel de baño o jabón líquido con ellas. Arriba, justo al comienzo de este artículo, aquí te dejo el enlace para hacer el jabón de Castilla, por si nunca has hecho jabón y no te atreves a invertir en aceites un poco mas costosos. Mejor comenzar por uno fácil que nunca falla ¿verdad?

 

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Besos.
Pepa Tabero

Anisakis del pescado y cómo eliminarlo

Anisakis del pescado y cómo eliminarlo

Nuestra veterinaria de referencia María Coronilla, nos va a hablar en este artículo sobre el anisakis del pescado. Nos explicará qué es, de dónde viene, nos dára las claves para evitarlo y la solución para combatirlo.

Buenos días.

Antes de nada, debéis saber que el anisakis del pescado es un parásito con el que llevamos conviviendo milenios, al igual que con otros muchos parásitos a los que les damos menos importancia, quizás porque no los vemos.

Sobre el anisakis del pescado, es muy importante saber que a no ser que lo ingiriésemos crudo, o seamos alérgicos a alguna de sus proteínas, no tiene ninguna consecuencia sobre nuestra salud.

 

Si compras pescado fresco habitualmente, seguro que alguna vez te has encontrado al limpiarlo con una  pequeña larva, que suele estar enroscada sobre sí misma, e incluso encapsulada (enroscada dentro de una especie de huevo). Otras veces estará libre..

 

si no lo comemos crudo, o somos alérgicos a alguna de sus proteínas, el anisakis del pescado no tiene ninguna consecuencia sobre nuestra salud.

 



¿Pero de dónde sale el anisakis del pescado?.

Lo primero que hay que saber, es que el anisakis del pescado es un parasito de los mamíferos marinos. La respuesta a porqué nos lo encontramos cuando compramos pescado fresco en la pescadería, es muy simple.

Voy a explicar todo el proceso y verás que tiene lógica… y que da un poco (o mucho) de asquito, pero conociendo lo que es el anisakis del pescado, de dónde viene y cómo neutralizarlo, te vas a quedar mucho más tranquila a la hora de comer pescado.

Lo que vemos del anisakis del pescado, es lo que se llama la L3 (la larva) de un parásito denominado Anisakis Complex (complex de complejo, se usa para referirnos a todos los tipos de Anisakis que hay).

La forma adulta de este parásito vive en los mamíferos marinos, e incluso en alguna ave como el pelícano. Vive en las focas, las morsas… los adultos del parásico copulan y por las heces del mamífero portador salen los huevos. Éstos (los huevos) son ingeridos por los mariscos (camarones, gambas…), que a su vez son consumidos por peces más grandes.

Esta es la forma en la que el anisakis del pescado, entra en la cadena cadena alimentaria. Una vez dentro del pez, el huevo eclosiona y se transforma en la L3, la larva con forma de gusano fino y alargado que vemos en los peces cuando los limpiamos.

La larva se queda esperando en el pescado hasta que el mamífero marino, que es su hospedador definitivo, se come el pez. Una vez comido el pez, la larva se transforma en adulto, y vuelve a empezar el ciclo.

 

A los humanos no nos afecta, salvo si lo comemos crudo o somos alérgicos a alguna de sus proteínas. En genera, el anisakis del pescado no tiene ninguna consecuencia sobre nuestra salud.

 



El anisakis del pescado no se puede erradicar y no es culpa de la pescadería

Estoy segura de que a algunos no os ha gustado esta idea, pero en realidad el anisakis del pescado es algo que se escapa de su ámbito de actuación.

Sanidad obliga a que se limpien y evisceren determinados pescados, entre otras cosas, para evitar que los consumidores los vean.

Soy alérgico al anisakis, ¿no puedo comer pescado?

He analizado personalmente más de tres mil pescados. Mi consejo es que tomes cualquiera que esté muy fresco, porque en ellos la larva se queda en las vísceras abdominales, y a lo sumo en las huevas. En el pescado que no es fresco empieza la autodigestión. Eso la larva lo entiende como que ha sido ingerido por el hospedador definitivo. Lo que hace que se reactive y se transforme en el parásito adulto.

¿Y cuál es el pescado más fresco?

En las zonas del interior, que no hay salida al mar y el pescado se transporta en camiones. El mejor que se puede consumir es el de piscifactoría, ya que lo recolectan a demanda. Entra rápidamente en la cadena de frío y va directo al supermercado. Pero este es un tema largo que da para otro artículo que trataremos otro día.

Cómo eliminar la larva del anisakis del pescado

Como con todos los parásitos, la congelación o el calor es suficiente.

Tienes que congelar el pescado que vayas a comer crudo como mínimo durante 24h . El que no tomes crudo, debes cocinarlo. Como mínimo, necesita cocerse durante 5 minutos. Es la forma de eliminar por completo el riesgo del anisakis del pescado.

Espero haberte ayudado a conocer un poco el Anisakis del pescado.

Sobre todo recuerda:

  • Mientras NO seas alérgico al anisakis del pescado
  • Esté PERFECTAMENTE COCINADO
  • Haya sido CONGELADO PREVIO al consumo en crudo

 

  • Podrás olvidarte del anisakis del pescado y DISFRUTAR tranquilamente 

Saludos, María Coronilla.

 

Si te gustó el artículo y quieres ver más de María Coronilla, en este enlace tienes sus consejos para organizar y planificar las comidas.  

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Besos.
Pepa Tabero

 

Organizar y planificar las comidas para ahorrar tiempo y comer sano

Con los horarios que tenemos y las prisas, a todos nos viene bien una ayuda a la hora de organizar y planificar las comidas. Para conseguir ahorrar tiempo, comer sano y no sucumbir a la rapidez de las comidas precocinadas industriales.

La entrada de hoy del blog es especial. Hoy contamos con la colaboración de María Coronilla, que nos va a explicar cómo se organiza ella. Os dejo con la entrada:

Buenos días, y ante todo mil gracias a Pepa por la confianza depositada en mí.

Soy madre de familia numerosa, trabajadora y apenas tengo  tiempo durante la semana para preparar la comida. La necesidad agudiza el ingenio, por eso quiero compartir mis trucos para salvar las comidas del día a día.



Organizar y planificar las comidas

  • Utilizo mucho el congelador, por lo que es importante recordar que lo que se congela en un alimento es el agua y que tenemos que desengrasar al máximo para evitar que se enrancie la grasa y nos estropee el sabor esperado.
  • Una cosa que nunca debe faltar en casa son las legumbres ya remojadas (excepto las lentejas, que no necesitan remojo). Cuando pongo a remojo los garbanzos, pongo en agua todo el paquete, aunque no vaya a utilizarlos todos de momento. Una vez remojados, se escurren y se ponen en una bolsa en el congelador. Si se apelotonan no hay problema. Se soluciona con algo tan sencillo como dejar caer la bolsa contra la mesa y ya podremos añadir la cantidad que necesitemos directamente a la olla.
  • Siempre tengo cebolla, ajo, puerros, pimientos,etc, cortados y picados, para poder ahorrar tiempo en un momento de apuro.
  • La carne picada preparada en una boloñesa o congelada simplemente con salsa de tomate, congelada y lista para añadir a la pasta cocida, el resultado es muy bueno y rápido de preparar.
  • Un plato que también admite muy bien la congelación son las albóndigas, siempre y cuando las congeles directamente con salsa o las congeles una vez fritas y la salsa se congela aparte.

 

Hay que cocinar más cantidad y congelar

  • Las croquetas las preparo en mucha cantidad. Las congelo por tandas, colocadas sobre un plato o una bandeja pero separadas unas de otras para que no se peguen entre ellas. Deben estar ya empanadas y preparadas para freír (como las que se compran congeladas). Una vez congeladas las pongo en una bolsa y así quedan ideales para simplemente freír las que necesite. Se fríen tal cual, sin descongelar previamente.
  • Los Buñuelos de pescado, se preparan y se congelan igual que las croquetas: en un plato o bandeja listos para freír.
  • Cuando preparo paella o arroz casero, el sofrito lo hago primero y en más cantidad de la necesaria. El que no utilizo en el momento, lo concentro y congelo en porciones. De este modo lo tengo listo para añadir únicamente agua y arroz. Queda ideal de este modo para arroz con pollo, con calamares, con sepia…


  • Los guisos de carne se preparan con antelación con el mismo sistema anterior: preparo más cantidad del sofrito, añado la carne y preparo el guiso. Luego concentro mucho la salsa para que ocupe menos espacio en el congelador (el mío es muy pequeño).  Así luego, simplemente hay que añadir más líquido y unas patatas.
  • Cuando hago empanada de atún preparo siempre el doble. La masa se puede congelar si la receta que usemos lleva levadura. El relleno lo congelo en un tupper para rellenar otra. Otras veces lo cogelo en porciones para hacer pasta con aún y tomate, unas empanadillas, o lo que más nos apetezca. Hay que tener en cuenta que el huevo cocido no admite bien la congelación (su textura varía). Yo los huevos cocidos se los añado al relleno antes de hornear. Nunca los congelo.

Aprovechar los restos

  • Cuando hago pollo y otra carne guisada, y me sobra, hago lo siguiente. Preparo un sofrito con cebolla y la verdura que tenga por el frigorífico y le añado el pollo desmenuzado. Una vez rehogado, añado un poco de líquido. Eso le otorga al pollo jugosidad y hace que congele mucho mejor. Así no queda reseco al descongelar. Cuando lo voy a usar le doy un golpe de calor rápido. De este modo recupera el líquido perdido. Queda ideal para rellenar canelones o acompañar alguna pasta.

Caldos concentrados

  • Con los huesos de jamón (perdonad, tengo la suerte de vivir en Salamanca, y una buena paleta…), hago caldo de jamón. Pongo los huesos en la olla rápida cubiertos de agua y una vez bien concentrado el caldo, al congelador en la cubitera, y luego a la bolsa de congelados. Por supuesto, no olvidar etiquetar de qué son los cubitos y la fecha.
  • Cuando hago caldeirada de pescado siempre reservo el fumet y como muchas veces suelo tener mejillones, gambas u otro marisco, lo aprovecho. Añado las verduras y lo cuezo, luego lo cuelo y lo concentro. Por último, lo congelo en una cubitera. Para que ocupe menos sitio paso los cubitos a una bolsa de congelados y ya tengo mis pastillas de caldo de pescado.


Reglas de oro a la hora de congelar y descongelar:

  • Hay que envolverlo todo bien y utilizar recipientes herméticos. Así se evitan las quemaduras por frío.
  • Las bacterias no se mueren durante la congelación. Hay que extremar las medidas higiénicas antes, durante y después de manipular los alimentos.
  • Lo que se congela de los alimentos es el agua que contienen. Esto significa que lo que se descongela, es también el agua.
  • Tira siempre los líquidos que suelten los alimentos crudos que no has cocinado previamente.
  • Cuando congeles alimentos con caldo o salsas hay que hervirlo al menos durante 5 minutos, para matar a las posibles bacterias.

Y sobre todo, recuerda que lo congelado también caduca, así que si podéis poner la fecha de congelación, y tenerlo en cuenta.

 

Un beso grande a todos.

 

Y hasta aquí los consejos de María para organizar y planificar las comidas, que como ves son muchos y todos muy prácticos. ¿Cuál te resulta más útil? ¿Y tú cómo lo haces?

 

Receta de torrijas sevillanas

En plena Cuaresma no puede faltarnos la receta de torrijas sevillanas. Recetas de torrijas hay muchas. Cada familia tiene la suya propia, y todas están muy ricas.

receta de torrijas sevillanas

De modo que yo os traigo la receta de torrijas sevillanas que se hace en mi casa. No llevan leche y es la torrija clásica que se hace en Sevilla. En ningún otro sitio las he tomado de este modo.

Necesitamos:

  • Pan de torrijas (el que vayas a utilizar, cortado a rebanadas gruesas)
  • Vino blanco de calidad (no sirve el de tetrabrick)
  • Huevos
  • Aceite de oliva (aunque hay quien usa el de girasol)
  • Miel pura de abejas
  • Agua



Puntos importantes:

El pan:

En Sevilla es habitual hacer las torrijas con pan especial de torrijas. Es un pan de molde cuadrado que únicamente se vende en estas fechas. Es mas pequeño que el clásico de sándwich y de miga muy compacta. Aunque viene ya cortado a rebanadas gruesas, no los confundas, porque no tienen nada que ver.

Quien no utiliza el pan de torrijas cuadrado, las hace de pan de Viena, que es un tipo de pan típico sevillano con el mismo tipo de miga compacta y corteza suave.

De cualquier modo, siempre las podrás hacer con pan corriente del que vendan en la zona donde vives. Busca que sea pan blanco, que tenga el tipo de miga densa y que su corteza no sea excesivamente crujiente. No las hagas con pan reciente. Quedarán mucho mejor si dejas el pan reposando un par de días. De este modo evitas que se deshagan las rebanadas al remojarlo.

El vino

El vino es un ingrediente fundamental de la torrija sevillana. Se utiliza vino blanco. En la mayoría de los casos suele ser un vino de solera amontillado, que es un vino blanco muy oscuro y que le da mucho sabor. Como son vinos fuertes, siempre se rebajan con un poco de agua. Si quieres, también puedes usar algún tipo de vino dulce de tu agrado o con el que uses habitualmente para cocinar (que tenga un mínimo de calidad)

La miel

Hay que procurar que la miel sea lo más pura posible. Si utilizamos la que venden en el supermercado, no necesitaremos apenas rebajarla con agua.

 

 

Receta de torrijas sevillanas. Preparación:

Hacer esta receta de torrijas sevillanas es muy fácil. En el vídeo que te he puesto en esta misma entrada, un poco más abajo, podras ver con detalle el paso a paso.

Remojo y rebozado

  1. Pon el vino en un plato, y rebájalo con un poco de agua.
  2. Bate el huevo en otro plato.
  3. Remoja la rebanada de pan en el vino por los dos lados, pero no la dejes remojando dentro para que no se empape demasiado.receta de torrijas sevillanas
  4. Pasa la rebanada de pan mojada en vino por el huevo, por ambos lados, y escurre un poco el sobrante con un tenedor, para que el exceso de huevo no salte al freír.receta de torrijas sevillanas
  5. Según las vas haciendo, ve colocando las rebanadas pasadas por el vino y el huevo en un plato amplio, hasta que estén todas listas.
  6. Este tiempo de reposo es muy importante para que el pan absorba por completo el rebozado.


Ahora las freímos:

receta de torrijas sevillanas

  1. Pon el aceite en una sartén honda y cuando esté caliente, ve friendo las rebanadas hasta que estén doradas.
  2. Ve colocándolas en un plato con papel absorbente para que pierdan el exceso de grasa.

Y les damos el baño de miel:

  1. Pon la miel a fuego suave en una cacerola amplia y rebájala con agua. Si es miel muy pura, añade de agua la mitad de la cantidad de miel. Por ejemplo, si has puesto medio kilo de miel, tendrás que añadir un cuarto de litro de agua. Si es de la miel normal que se compra en el supermercado, añade un poco menos o quedará demasiado aguada.
  2. Cuando esté la miel completamente derretida y comience a burbujear suave, añade las torrijas y déjalas hervir un momento. Vamos a hacer que se empapen bien en esta salsa de miel. Con medio minuto suele ser suficiente.
  3. Ve pasando las torrijas ya bañadas en miel a una fuente honda, donde quedarán enfriando a la espera de que las vayas a consumir.
  4. Una vez pasadas todas las torrijas por la miel y colocadas en la fuente, vuelva la salsa de miel sobrante de la cacerola, sobre ellas. De este modo se mantendrán muy jugosas.

Listas para servir:

Para servirlas una vez frías, añade por encima de la torrija una cucharada de la salsa de miel sacada de la misma fuente.

Aquí te dejo el vídeo con el paso a paso de mi receta de torrijas sevillanas:

 

Si quieres ver otras recetas dulces, en este enlace tienes una receta de mi tarta de galleta irresistible con la que te garantizo que triunfarás en cualquier cumpleaños infantil.

Si prefieres un postre igualmente sencillo pero un poco más sofisticado, mira aquí mi receta de tarta de tocino de cielo con queso y piñones. 

Espero que te haya gustado y me cuentes cuando las hagas. Suscríbete aquí para estar al día de las nuevas publicaciones y poder acceder a los documentos exclusivos y las plantillas imprimibles gratuitas para suscriptores del blog que te ayudarán a llevar a le día las tareas domésticas.

 

Un abrazo.

Pepa Tabero.

Hacer jabón líquido, gel de baño con una pastilla de jabón

Hoy te voy a enseñar a hacer jabón líquido y gel de baño con una pastilla de jabón comprado. Es una forma estupenda de gastar todas esas pastillas que tenemos dando olor en los armarios y cajones de la ropa. Que no usamos porque nos resulta más práctico el formato líquido.

Cómo hacer jabón líquido y gel de baño con una pastilla de jabón de tocador

Lo primero que hay que hacer es lavar la pastilla del polvillo que le pueda haber salido al estar guardada. Seca bien con un paño. Después, con un rallador del tipo de los de queso, ralla en función de la cantidad de jabón líquido que necesites preparar.



Seguramente si lleva muchos años guardada, esté reseca y huela muy poco. a veces incluso se partirá por la mitad al rallarla. No pasa nada, sólo procura no respirar el polvo que salga, porque podría irritarte un poco. Si tienes, usa una mascarilla. Si no, ponte un paño de algodón tapando la boda y la nariz, o al menos aleja la cara del rallador.

Para que quede con una buena textura de gel, Las proporciones son de 1 litro de agua y 40 gramos de jabón rallado.

Si quieres menos cantidad, por ejemplo para ponerlo en un bote de gel de baño mediano, pon 20 gramos de jabón y 500 de agua. Para un dosificador pequeño de 250ml para el lavabo necesitarás sólo 10g de jabón rallado y 250 de agua.

Haz el cálculo partiendo del tamaño del envase en el que lo vayas a utilizar.

Pon el agua a calentar en un cazo. Cuando comience a hervir añade el polvo de jabón rallado. Baja un poco el fuego para que hierva suave y remueve con una paleta de madera hasta que se disuelva. No agites con fuerza para que no haga mucha espuma. Simplemente necesita disolverse en el agua.

Unos minutos son suficientes. Se hace muy rápido.

Cuando veas que está totalmente disuelto y sin grumos, aparta y deja enfriar. Estará muy líquido, parece agua, pero al enfriarse se espesa.



Notarás que el agua se ha vuelto transparente. Sólo tiene un poco el color de la pastilla de jabón.

Déjalo enfriar en el mismo cazo o pásalo a otro recipiente. Según se enfría, se va espesando y volviendo opaco y adquiriendo una textura gelatinosa.

Parece blandiblu (slime): es normal

Cuando esté completamente frío la textura debe tener un espesor muy parecido al blandiblu (slime) . Cuando eso ocurra estará listo.

Antes de pasarlo al envase definitivo hay que romper esa textura de gelatina. Yo uso unos palillos chinos para batir el jabón. Una vez vuelto a su estado líquido ya podemos envasar y comenzar a utilizar nuestro nuevo jabón de manos o gel de baño.

Te dejo el vídeo con el proceso completo:

¿Quieres aprender a hacer pastillas de un jabón de pueblo totalmente casero con solo tres ingredientes?, visita esta  entrada.

Para hacer el jabón líquido a partir de una pastilla de jabón casero natural, aquí te explico el procedimiento.

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Abrazos.

Pepa Tabero.