mezclar productos de limpieza: evitar peligros – pixabay

Resulta imprescindible aprender a mezclar los productos de limpieza para evitar peligros. “Natural” no es lo mismo que “inocuo” del mismo modo que que “artificial” no significa “tóxico”. Simplemente, algunos se pueden mezclar, y otros, es mejor utilizarlos solos.

El riesgo que entrañan los productos de limpieza no hay que buscarla en el producto. Si está a la venta en un supermercado, es porque es apto para el uso doméstico. El peligro hay que buscarlo en la forma de uso, en las concentraciones, en las proporciones, en las condiciones de uso (más o menos ventilación, uso de guantes, ropa adecuada…) . En muchas ocasiones, la culpa la tienen las mezclas inadecuadas con otros productos.

El mayor limpiador y el disolvente más potente que existe, es el agua.

Pepa Tabero

Mezclar productos de limpieza. Evitar riesgos usando agua y jabón neutro..
el agua es el mejor producto de limpieza – pixabay

Los productos de limpieza concentrados los rebajamos con agua para facilitar su uso.

En este ártículo te explico lo que puedes y lo que no puedes hacer. En caso de duda o accidente es importante llamar al Instituto Nacional de Toxicología (en España el teléfono es el 91 562 04 20, con atención las 24h durante los 365 días del año)

Lejía y amoníaco

Aunque luego te voy a explicar de forma detallada qué se puede mezclar con la lejía y con el amoniaco quiero empezar con las advertencias de estos 2 productos de forma conjunta, ya que son las mezclas que más accidentes generan.

Son dos productos altamente utilizados en limpieza doméstica porque son excelentes productos limpiadores y desinfectantes. Hay normas básicas e imprescindibles que debemos tener en cuenta:

  • Nunca se debe mezclar la lejía con el amoniaco. Es muy peligroso y puede resultar mortal.
  • Hay que tener mucha precaución al mezclarlos con otros productos.
  • Son productos que siempre debes mantener en su envase original.
  • Debes tener cuidado al respirar sus vapores.
  • Conviene utilizarlos diluidos en agua. Si vas a utilizarlos sin diluir, debes extremar las precauciones.

La mezcla de ambos productos es peligrosísima. A pesar de ello muchas personas la realizan desoyendo los avisos que se hacen en los medios de comunicación (sobre todo cuando ocurre algún fallecimiento por esta causa). También lo avisan en las etiquetas de los envases. Aún así, todos los años se producen muertes y hospitalizaciones por la mezcla de estos dos productos.


La lejía (o lavandina o cloro o hipoclorito de sodio)

La lejía es nombre común que se le da en España al hipoclorito de sodio. En otros países se le conoce como lavandina, cloro, agua de Javel o agua Jane.

Debe utilizarse siempre con agua fría. Evitar el contacto con la piel, usando guantes y manteniendo la estancia ventilada. 

En ocasiones he escuchado recomendar de forma imprudente el utilizarla en caliente, con la excusa de que aumenta su poder de limpieza. Pero eso es un grave error. La lejía NUNCA debe calentarse, ya que desprende vapores altamente tóxicos con gravísimas consecuencias para las vías respiratorias. Además del riesgo de respirar esos vapores tóxicos, al evaporarse pierde su función desinfectante.

La lejía puede mezclarse con:

  • Agua
  • Jabón líquido neutro (de platos, de manos…)
  • Detergente líquido neutro de lavadora.

Nunca mezclar lejía con:

  • Amoníaco
  • Vinagre (de ningún tipo)
  • Ácido Cítrico (ni líquido, ni polvo. Tampoco con zumo de limón natural)
  • Alcohol
  • Agua Oxigenada – Peróxido
  • Carbonato
  • Bicarbonato
  • Percarbonato
  • Limpiadores multiusos
  • Ácidos de ningún tipo
  • Desinfectantes de ningún tipo, incluyendo bactericidas como el Sanitol.



Te dejo un ejemplo de mi producto de limpieza favorito para limpiar el cuarto de baño: Pongo dos vasos de jabón líquido casero y un vaso de lejía en una botella de dos litros de capacidad, y la termino de rellenar con agua. Así preparo el jabón líquido casero

El amoníaco

El amoniaco es un excelente quita-grasa que además de ayudarnos en la limpieza del hogar, se encuentra habitualmente en la naturaleza.

El amoniaco es un gas (irritante) producido por las bacterias que descomponen la orina.

Se utiliza siempre diluido en agua. Normalmente se vende ya diluido.

Desprende gases muy irritantes y que son tóxicos, por lo que hay que evitar respirarlos. Ese es el motivo por el cual hay que mantener la estancia siempre muy bien ventilada al utilizarlo.

El amoníaco se puede mezclar con:

Utilizando amoníaco podemos preparar excelentes productos de limpieza
  • Agua
  • Alcohol (etílico o etanol, isopropílico, “de farmacia”…)
  • Colonia fresca de baño (en sustitución del alcohol para dar mejor olor)
  • Jabón neutro (de platos, de manos…)
  • Detergente neutro de lavadora (que no sea específico para ropa blanca -podría tener cloro-)

Nunca mezclar amoníaco con:

  • Lejía/lavandina/cloro
  • Vinagre
  • Ácido Cítrico (ni líquido, ni polvo. Tampoco zumo de limón natural)
  • Agua oxigenada – Peróxido
  • Ácidos de cualquier tipo

Te dejo un ejemplo de un limpiador fantástico y multiusos, que no necesita aclarado. Yo le llamo TRIPLE A, porque sólo lleva 3 ingredientes y con ellos lo limpia y lo desinfecta todo: Limpiador multiusos Triple A



El vinagre y el ácido cítrico (líquido o en polvo)

El vinagre es un producto que nunca falta en nuestras cocinas para cocinar. Pero también tiene otros muchos usos como producto de limpieza. Los hay de varios tipos y en este artículo te hablo ampliamente de sus diferentes características y múltiples usos en la limpieza del hogar.

El ácido cítrico es un producto que se puede encontrar en formato líquido o en polvo. Es un producto que proviene del limón u otros cítricos y cuyo uso en limpieza es muy similar al del vinagre.

Ambos productos puedes comprarlos para uso exclusivo de limpieza o para uso alimentario. Si los compras para uso alimentario (vinagre de ensalada y ácido cítrico alimentario), podrás usarlos para cocinar y limpiar, con la ventaja de no estar usando productos tóxicos.

El vinagre y el ácido cítrico se pueden mezclar con:

  • Agua
  • Alcohol (etílico o isopropílico)
  • Bicarbonato (siempre en un recipiente abierto porque se genera una gran efervescencia) Si usas ácido cítrico en polvo, necesitarás añadir agua. La reacción de efervescencia lo que limpia, al introducirse el oxígeno en la superficie sucia. Cuando se pasa ese efecto ya no sirve.

Nunca mezclar vinagre ni ácido cítrico con:

  • Lejía
  • Amoníaco
  • Agua Oxigenada – Peróxido
  • Cualquier desinfectante o limpiador basado en el oxígeno.



Te dejo un ejemplo de uso del vinagre mezclado con otros productos: Un limpiador maravilloso y que no necesita aclarado: Limpiador ecológico anti cal AVA

Agua oxigenada (Peróxido de hidrógeno) y Percarbonato

El agua oxigenada, también conocida como peróxido de hidrógeno, y el Percarbonato de sodio, son dos productos limpiadores y desinfectantes, basados en el poder desinfectante del oxígeno.

El uso de agua oxigenada está en muy extendido para la desinfección de heridas. También se utiliza mucho en peluquería aunque en concentración distinta. En peluquería se conoce más como peróxido.

El percarbonato es un aditivo que se añade a los detergentes para limpiar y desinfectar cualquier superficie.

Cada vez tienen mayor aceptación y se utilizan de forma más generalizada como aditivos. Su gran eficacia desinfectante y limpiadora, sin los inconvenientes de la lejía está conquistando el mercado de los limpiadores y desinfectantes.

El agua oxigenada se puede encontrar en formato líquido.

El percarbonato de sodio lo encontraremos en formato de polvo granulado.

El agua oxigenada y el percarbonato se pueden mezclar con:

  • Agua
  • Ácido cítrico o Zumo de limón
  • Detergente neutro para ropa
  • Jabón neutro (para platos, manos…)

Nunca mezclar el agua oxigenada ni el percarbonato con:

  • Lejía
  • Amoníaco
  • Vinagre




Te dejo la receta de uno de mis limpiadores favoritos. Desinfecta, elimina olores y limpia sin necesidad de aclarado: limpiador con oxigeno activo casero.

Sosa cáustica (o hidróxido de sodio o soda cáustica)

El hidróxido de sodio también se conoce como sosa caústica o soda caústica.

Se trata de un producto fuerte y corrosivo, que se utiliza generalmente como decapante de pinturas, destatascador, hacer jabón o cocer aceitunas.

Nunca debe estar en contacto con la piel ya que produce graves quemaduras, y hay que enjuagar de inmediato con vinagre en caso de salpicadura.

Al contacto con el agua, algunos metales y otros productos desprende gases altamente tóxicos que al inhalarse pueden producir quemaduras importantes en las vías respiratorias.

En definitiva, hay que extremar las precauciones cuando se utiliza la sosa caústica y hacerlo siempre en lugares muy ventilados, preferiblemente al aire libre.

En el mercado se puede encontrar en estado sólido como perlas o escamas, o en formato líquido, con diversas proporciones de pureza.

La sosa cáustica se puede mezclar con:

  • Agua (siempre poner primero el agua y después la sosa. Crea una reacción exotérmica – es decir, la mezcla se calienta mucho por sí sola, y poco a poco se enfría-) Es muy irritante: sitio muy ventilado y usar guantes y mascarilla
  • Grasas o aceites (para hacer jabón)
  • Vinagre – El vinagre (cualquier tipo) neutraliza la acción de la sosa caústica por lo que si nos salpica la piel, rápidamente debemos lavarnos con vinagre para evitar quemaduras.

Nunca mezclar la sosa cáustica con:

  • Detergentes de ningún tipo.
  • Limpiadores de ningún tipo.
  • Desinfectantes de ningún tipo.
  • Metales de ningún tipo, salvo Acero Inoxidable.
  • Nunca poner en contacto con el Aluminio, porque lo corroe hasta hacerlo desaparecer soltando unos vapores altamente tóxicos.

Si nos salpica el agua mezclada con la sosa, se neutraliza con:

  • Vinagre – El vinagre (de cualquier tipo) neutraliza la acción de la sosa caústica por lo que si nos salpica, rápidamente debemos lavarnos con vinagre abundante, para evitar quemaduras.

Te dejo un ejemplo de uso de la sosa cáustica, para hacer jabón casero: Hacer jabón casero

Agua fuerte (o ácido clorhídrico o salfumant o ácido muriático)

El conocido como Agua Fuerte es en realidad el ácido clorhídrico o muriático, y tambien se le conoce como salfumant.

Es un producto con el que hay que extremar las precauciones, ya que es muy peligroso al contacto con la piel, y en la inhalación de sus vapores. Podemos decir que aplican las mismas advertencias que daba más arriba para la sosa cáustica.

En el caso de salpicadura de agua fuerte hay que aclarar de inmediato con mucha agua.

Es uno de los ácidos más potentes que hay. Se utiliza de forma habitual en las casas, para eliminar el sarro que produce el exceso de cal en los sanitarios, limpiar suelos de barro cocido, restos de cemento tras hacer una obra o desatascar tuberías. Es muy útil para eliminar el óxido de los metales y también sirve para regular el Ph del agua de la piscina y acabar con las algas.

Siempre hay que utilizarlo añadiendo agua.

El agua fuerte se puede mezclar con:

  • Agua.
  • Nada más.

Nunca se puede mezclar el agua fuerte con:

  • NADA. Únicamente con agua, para diluirlo.
  • NUNCA puede entrar en contacto con aluminio, pues los gases resultantes de disolver el aluminio resultan son altamente tóxicos.

A continuación te pongo una tabla resumen de las posibles mezclas.

  • En verde aparecen las mezclas que no son peligrosas.
  • En amarillo, las que se pueden realizar con precaución (revisar en el artículo los riesgos)
  • En rojo, las que no se deben hacer por ser muy peligrosas.

Te dejo un artículo que escribí que te da un ejemplo de uso del aguafuerte. Lo utilizo para limpiar los suelos de barro cocido: Limpiar suelos porosos de barro cocido.



Espero que te haya servido para saber qué productos de limpieza podemos mezclar y sobre todo, conocer las mezclas peligrosas que debemos evitar si no queremos tener un disgusto.


Escríbeme un comentario más abajo con cualquier cuestión que te surja o duda que tengas. Estaré encantada de responderte.

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Saludos.

Pepa Tabero.

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