Teñir ropa en la lavadora es la forma más rápida y sencilla de recuperar el color de esas prendas que nos encantan, pero que acaban gastadas y descoloridas con los lavados y el roce.
Recuperando nuestra ropa:
Lo mejor de este método de reciclaje es que hacerlo es muy sencillo. Los resultados son espectaculares, sobre todo si hablamos de prendas de tejidos naturales y colores oscuros. Resulta ideal para resucitar pantalones de loneta, camisetas de algodón… Sobre todo va bien para prendas resistentes, de mucho trote que se desgastan antes de romperse y que acabamos desechando por su aspecto usado pero que son básicos que mantendríamos en el armario si no fuese por el color tan feo que adquieren con el uso.
Además de la función de recuperar/reciclar ropa descolorida, poder teñir ropa en la lavadora a mí me ha salvado más de de una vez la papeleta cuando me han pedido para los teatros del colegio camisetas de colores poco habituales, porque ¿dónde encuentras, a mitad de curso una camiseta MARRÓN OSCURO, de manga corta, lisa sin estampados, y que sea exactamente de la talla necesaria?
¡Eso tiene fácil solución! : acércate al supermercado, compra una caja de tinte del color necesario y saca de la caja de verano una camiseta blanca básica… ¡Y listo!
Detalles a tener en cuenta antes de teñir ropa en la lavadora:
El único límite que tiene teñir ropa en la lavadora, lo marca la composición del tejido, que debe ser natural.
Debemos revisar la composición de la prenda en la etiqueta y asegurarnos que no sea sintético ni mezclas, para no llevarnos un chasco porque haya cogido el color a parches.
Una cosa importante que hay que tener en cuenta, es que el tinte NO tapa las manchas previas. Es decir, si se nos mancho el pantalón oscuro con lejía, antes de tratar de teñirlo para arreglarlo, tenemos que decolorarlo por completo poniéndolo a remojo entero en lejía, o dándole un lavado en la lavadora con el producto específico decolorante de tejidos que podemos encontrar en el estante del supermercado, junto a los tintes.
Este decolorante previo al tinte, da muy buen resultado cuando queremos teñir para eliminar manchas de lejía. También cuando lo que queremos es cambiar por completo el color de una prenda (de amarilla a azul marino, p.e., y que no nos quede verde)
Por último, hay que saber también que dependiendo del peso de la ropa a teñir y del tono final que busquemos, necesitaremos más o menos sobres de tinte. Si hay más ropa de la indicada para los sobres que tengamos, los colores quedarán más claros, de modo que tal vez busquemos conseguir un marrón chocolate y nos encontremos al abrir la lavadora, con las prendas de color café con leche, o igual queremos un azul marino y al sacar la ropa está celeste. Si eso nos pasa, la solución es hacer otro lavado de teñido ajustando el peso de la ropa mojada, a la cantidad de sobres de tinte que le pongamos.
¿Cómo teñir la ropa?
He teñido un pantalón de loneta de algodón azul para enseñaros paso a paso lo fácil que es y lo bien que queda. Podéis ver el proceso en el siguiente vídeo. El tono final del pantalón se ve ligeramente morado por efecto de la cámara, pero en realidad ha quedado un azul marino oscuro impecable.
Importante hacer casos a los consejos finales del video, acerca de la limpieza posterior de la lavadora. Tenlos en cuenta para que no se manchen las siguiente coladas. En caso de que una colada de ropa blanca saliera con algo de color, te recomiendo la entrada que publiqué hace un tiempo para solucionar los desteñidos de la colada.
Pocas cosas hay que den más rabia que tener que limpiar una olla quemada. Es que se juntan dos cosas: la comida echada a perder, y el trabajazo de tener que limpiar lo que se ha pegado.
Que no cunda el pánico, que todo tiene solución. Os voy a explicar cómo limpiarlo todo mientras preparamos un almuerzo alternativo.
Lo primero que vamos a hacer, es tirar la comida a la basura. Aquí no vale eso de “se puede aprovechar” porque si desde la otra punta de la cocina te llegó el pestazo a quemado, la comida de dentro de la cacerola no tiene mucho mejor olor. A no ser que sea “la única” opción (pero única de verdad, de “o te comes eso o te quedas sin comer”), lo mejor que puedes hacer es tirarla, aunque sea a costa de almorzar un bocadillo.
Sobre todo a las recetas de arroz o legumbres, se les nota muchísimo el sabor a pegado.
Vale. Tiramos todo lo que podemos, y nos quedará ya la olla con lo que tiene en la base quemado, que estará además bastante pegado. Eso también lo raspamos todo lo que podemos con un cucharón que no arañe.
Pues ahora ya sólo hay que cubrir todo lo pegado con agua. Que lo cubra y supere lo quemado un par de dedos. Un chorreón de Fairi de fregar a mano o un par de pulverizaciones con quitagrasa de cocina y de momento no vamos a hacer nada más. Ponle la tapadera para que se vea más recogido, apártala a un rincón de la encimera en el que no estorbe y sigue terminando de hacer la comida.
¿Es necesario utilizar algún producto especial para limpiar una olla quemada?
La respuesta es no. Cuando nos toca limpiar una olla quemada, el quitar la comida carbonizada de la base en realidad es simple cuestión de tiempo y remojo. No hace falta nada más. Es mucho más sencillo de lo que parece. Deja en este reposo un par de horas. Frota un poco con un cepillo de naylon de los de fregar y tira el agua y lo que se haya ido despegando. Enjuaga y pon agua limpia y otro poco de jabón o de quitagrasa. Ve haciendo esto cada dos o tres horas. Si hace falta, deja en remojo por la noche. Por la mañana, cuando ya sólo quede una capa fina negra o marrón pasa el estropajo normal con que la friegues habitualmente. Si la superficie de la olla quemada es de acero inoxidable o de aluminio, puedes darle con uno tipo nanas.
Y es que para limpiar una olla quemada, pueden haber muchos trucos (otro día hablaremos de ellos) pero hay que tener cuidado porque a veces resultan ser altamente tóxicos o malolientes (como esos que recomiendan hervir productos químicos) cuando simplemente con un remojo adecuado podemos devolver a las ollas el brillo de cuando eran nuevas, sin riesgo de tener un accidente o acabar estropeándola.
Y hasta aquí el consejo de hoy. Déjame un comentario cuando lo pruebes y me dices qué te parece.
¿Aun no estás suscrita? ¡Hazlo ahora mismo! Así no te perderás las novedades.
Cómo limpiar la lavadora por dentro, suele ser un tema de consulta recurrente. Y es que este electrodoméstico a pesar de tener la función de lavar la ropa, también necesita un mínimo mantenimiento para cumplir correctamente su cometido, y requiere de un lavado interno con cierta frecuencia.
¿Cuándo debería limpiar la lavadora por dentro?
A veces coge olores a humedad, otras veces es la goma que cierra la puerta, la que se estropea: se pone negra y le salen manchas que hacen feo y estropean la ropa. En ocasiones también sacamos algunas prendas de la lavadora, con unas manchas misteriosas que parecen como de grasa y que resultan verdaderamente complicadas de quitar.
¿Cómo hacerlo?
Función autolavado
Lo mejor es acostumbrarse a realizar ciclos mensuales de autolavado para limpiar la lavadora. Muchas lavadoras modernas tienen ya un programa automático para hacerlos. Normalmente son una combinación de teclas y si no lees las instrucciones no sabes cómo se hace, así que mi primer consejo es que revises las instrucciones de tu lavadora para comprobar cómo se hace en ese modelo determinado. Si no sabes siquiera si la lavadora lo tiene, la forma más sencilla de averiguarlo es revisar el panel frontal donde están ubicadas las ruedas o los botones para seleccionar los programas. Si tiene auto limpieza, seguro que lo pondrá ahí: “autoclean” en inglés o alguna otra palabra similar. Si no lo pone, lo más probable es que no lo tenga.
Si lo pone, busca las instrucciones y hazlo como indiquen.
Mi lavadora no tiene autolavado
Si no encuentras las instrucciones o tu lavadora no dispone de ese programa, ponla en marcha vacía (otro apunte: si en las instrucciones no pone específicamente que puedes ponerla en marcha estando completamente vacía, mete una toalla vieja porque podría descompensarse el bombo. Por supuesto que sí no lo sabes porque no tengas las instrucciones, meterás SIEMPRE una toalla, por precaución)
Vale. Sigo… Metes la toalla vieja en el bombo, y pones un programa a 60º de temperatura. En el cajetín del detergente pon una cucharada de percarbonato, de carbonato sódico o simplemente un poco del detergente habitual de la ropa. Cuando esté cogiendo el agua, añade medio litro de vinagre (yo siempre uso el normal de ensalada, porque es más barato que el de limpieza)
Como la lavadora está vacía quitamos el centrifugado y si metimos la toalla vieja, lo seleccionamos al mínimo para no sacarla chorreando agua, y listo.
Ya está limpia por dentro. Las gomas las limpiamos con un paño y un poco de detergente y las secamos bien. Si están negras de moho, ponemos una bayeta empapada de lejía por dentro, por toda la zona sucia y la dejamos actuar toda la noche. Por la mañana aclaramos y secamos. Habrá desaparecido la mayor parte del moho. Si aún queda, repetimos varias noches seguidas hasta que desaparezca. Al final del artículo tienes un vídeo en el que te hago una demostración de cómo hacerlo.
Los malos olores a humedad se resuelven haciendo la limpieza interna una vez al mes y dejando la puerta abierta siempre entre lavados. De hecho la puerta de la lavadora sólo debería cerrarse cuando está lavando.
Importante y básico, por supuesto, no dejar nunca la ropa mojada varios días dentro de la lavadora con la puerta cerrada, y tampoco es buena la costumbre de usar la lavadora como cesto de la ropa sucia. Eso también hace que coja mal olor por dentro y lo pase a las prendas.
Y esa es la forma sencilla y práctica de limpiar nuestra lavadora por dentro.
Si hasta ahora no lo hacías, estoy segura de que te va a resultar muy útil estos consejos para limpiar la lavadora por dentro. Ya me dirás qué tal el resultado.
Si te queda alguna duda, te invito a ver el vídeo que he hecho en el que lo enseño de una forma más visual.
Si lo haces de forma diferente, ¡cuéntame tu modo dejándome un comentario un poco más abajo!
El acero inoxidable es un material fantástico, resistente y muy sencillo de limpiar. No se estropea, no se oxida y con unos cuidados mínimos se mantiene siempre nuevo. ¡A mí me encanta!
El único inconveniente que le veo, es que por mucho tratamiento anti huellas que digan los fabricantes que tiene la superficie del electrodoméstico, al final siempre se acaban marcándose las huellas de los dedos de modo que antes o después, nos tocará lidiar con esas marcas indeseadas. De cualquier modo, esto no es inconveniente para ponerlo en la cocina, porque es muy fácil de limpiar. Aquí te explico cómo:
Lo primero, es limpiar la superficie. Si está muy sucio, por ejemplo tiene salpicones resecos de grasa, como es lógico habrá que limpiar esos pegotes con un estropajo corriente que no raye o una bayeta. Como detergente usaremos un poco de jabón de platos o de la crema de limpiar la vitrocerámica (a mí me encanta el froggi de la vitro. Me parece un limpiador barato y buenísimo que deja estupenda casi cualquier superficie. Si tienes un tarro, con piedra verde el acero también queda ideal)
No hace falta nada más especial, pero sí es importante que la limpieza la hagamos frotando siempre EN LA DIRECCIÓN DE LA VETA. Es lo único que hay que tener en cuenta. Si la limpieza la hacemos con movimientos aleatorios frotando en cualquier dirección (a contra, en círculos…) será realmente complicado que quede bien y no se vean las marcas de las pasadas del paño.
Una vez limpio lo secamos con un paño, siguiendo también la dirección de la veta, tal y como hicimos al limpiarlo y ya está. No hay que hacer nada más.
Si simplemente tiene marcas de dedos y polvo, lo limpiaremos con el limpiador triple A (puedes verlo aquí) y una bayeta. Y secamos bien la superficie con un paño. El tripleA da un resultado excelente en el acero inoxidable.
Un apaño que puedes probar y que te sorprenderá seguro, es abrillantar con un poco de Ginebra. Resulta un limpiador bastante caro, pero si tienes alguna botella arrinconada con la que no sabes qué hacer porque no te gusta, no tiene salida porque no hay a quien regalársela y te da pena tirarla, puedes despejar el bar utilizándola para dejar las superficies de acero impecables.
Una vez limpio, conviene de vez en cuando dar una mano de alguna crema específica para limpieza de acero inoxidable, siempre siguiendo la dirección de la veta y las indicaciones del fabricante del producto. Estas cremas contienen ceras que crean una película sobre la superficie del acero y repelen las manchas. Generalmente son una pasta blanca que hay que extender con un paño o un papel de cocina hasta que desaparezca. Lo bueno que tienen, es que no hace falta aplicarlas cada vez que se limpie.
Hay quien sustituye la crema específica por una capa fina de parafina o simplemente aplica aceite de cocina y luego seca bien con un paño. Eso ya es cuestión de gustos y costumbres, pero si se aplica un abrillantador casero de este tipo, conviene hacerlo cada vez que se limpie porque esto no repele las marcas de los dedos.
Y esto esto es todo por hoy.
Espero que te hayan gustado mis truquillos ¿Tú tienes superficies de acero inoxidable en casa?
Recuerda suscribirte para estar al tanto de las novedades y cuéntame cómo limpias tú el acero inox.
Abrazos de Pepa Tabero.
Quitar manchas de tinta es una tarea relativamente sencilla. A los niños y a los mayores, ¿a quién no se le ha reventado nunca un bolígrafo y le ha manchado la ropa?
O no hace falta ser tan dramáticos, simplemente que nos interrumpan cuando estamos escribiendo algo, y al levantar la vista levantamos también las manos y hacemos un rayón de boli en la ropa. Aunque pueden ser manchas muy escandalosas, os voy a contar cómo quitar manchas de tinta de bolígrafo de forma sencilla.
Lo primero que hay que hacer, es “nada” no tratar de quitarla en el lavabo, ni darle con alcohol sobre la marcha “mientras llegamos a casa” porque eso lo único que va a hacer, es extender la tinta y que la mancha sea mucho más grande.
Primera medida para reducir la tinta
Si la mancha es fresca y la tinta aún está líquida, ponemos un pañuelo de papel encima y otro justo debajo y presionamos, para que el papel absorba la mayor cantidad de tinta posible, pero sin frotar. Simplemente presionamos teniendo cuidado de hacerlo cada vez en una zona limpia del papel, y cuidando de que la que ya está manchada no roce el tejido, para no crear nuevas manchas.
Terminando de quitar manchas de tinta de bolígrafo
Una vez que ya no sale más tinta o si ya está seca, al llegar a casa ponemos el trozo de tejido manchado a remojo en un poco de leche (yo uso entera de vaca, que es la que tomamos en casa) se deja por la noche ablandando bien y se lava por la mañana. Esto debería ser suficiente para quitar manchas de tinta de bolígrafo y funciona en la mayoría de los casos.
Si las manchas se resisten
Hay veces, sobre todo con algunos bolígrafos de tinta líquida, con los que antes de poner a remojo en la leche hace falta un pre-tratamiento, pues estas tintas son muy fluidas y pueden ser difíciles de eliminar.
En estos casos, lo que haremos una vez eliminado todo el sobrante de tinta de la prenda con los pañuelos de papel, es pulverizar con laca del pelo (de la barata) hasta cubrir bien la mancha, por delante y por detrás.
La laca tiene unos disolventes que ayudarán a eliminar la mancha. Se deja secar, y luego se frota un poco con agua y detergente en el lavabo. Una vez hecho esto si aún quedase marca, se remoja en leche y se hace el proceso anterior.
Al ir a lavar se aclara con agua la leche, y lo que quede de la mancha se frota un poco con detergente, se unta bien de Jabón de platos, de quitagrasa de cocina o del flis quitamanchas que usemos normalmente y a la lavadora con el resto de la colada.
Si quedan restos, se repite la operación, y si aún así no sale, pues venden unos quitamanchas específicos pasa la tinta que acabarán de limpiar cualquier resto que haya quedado, aunque lo cierto es que yo nunca los he tenido que comprar.
Y esta es mi forma de quitar manchas de tinta de bolígrafo.
Espero que te resulte útil, y tus comentarios al respecto cuando lo pruebes.
Recuerda suscribirte al blog para no perderte las novedades.
¿Cómo estáis? Yo reconozco que la mar de emocionada porque ¡tenemos nuevo blog!.
El otro blog estaba el pobre medio abandonado, y se me ha ocurrido que ya que estamos aprendiendo cosas nuevas, pues oye, migramos de plataforma, arreglamos un poco la imagen y así avanzamos un paso más. ¿Qué os parece? ¿Os gusta?
De modo que aquí estoy, después del trabajo de migrar contenidos desde el blog antiguo y preparar el diseño del nuevo, presentándoos la que a partir de ahora será la página definitiva en la que iré volcando todos los trucos, consejos, recetas… que respondan a las consultas que nos vayan surgiendo, para no perder el tiempo rebuscando y preguntando por temas recurrentes. De este modo, las respuestas serán muy sencillas de localizar.
He procurado no dejarme nada atrás, y además de las entradas que ya había, los comentarios, los documentos de los archivos con las planillas imprimibles descargables por supuesto están también incluidas.
Me he encontrado un escollo, y es que las suscripciones del blog antiguo no he sido capaz de migrarlas al nuevo, así que como esto es empezar otra vez de cero, me disculpo con las que estabais ya suscritas, porque lo vais a tener que hacer de nuevo, y
os pido a todas que os apuntéis para estar al tanto de las novedades y las entradillas que vaya redactando.
Os prometo que haré todo lo posible para dar respuesta a todas las cuestiones que surjan, de modo que acabemos siendo un punto de referencia en el mundo del hogar y las tareas domésticas.
Espero que os apuntéis y vuestros comentarios.
Por supuesto, esto está empezando y tal vez tengáis ideas de mejora. Espero que si detectáis algún fallo aquí, o se os ocurre el modo de mejorar algo, me lo digáis sin dudarlo un momento, para poder solucionar todo lo que haga falta, lo antes posible.