Los trucos caseros con vinagre son muchísimos. Es un producto sencillo, barato y auténticamente multiusos que no debe faltar nunca en ninguna cocina.
En una entrada anterior te comentaba acerca de los distintos vinagres que podemos utilizar y las diferencias entre el culinario y el específico de limpieza.
En este nuevo artículo, te sigo enumerando más de sus múltiples cualidades:
Limpia y mejora el sabor de las hortalizas y frutas
Pon los vegetales a remojo con agua y vinagre (de ensalada)
Sobre todo si son vegetales provenientes de cultivo ecológico, lo necesitarán para eliminar los pulgones, caracolillos y restos de tierra que traigan de la huerta.
Llena el fregadero de agua y añade medio vaso de vinagre. Mete en este agua los vegetales, de modo que se cubran por completo y déjalos a remojo unos minutos. Luego aclara bien bajo el grifo abierto, para eliminar los restos de la huerta que hayan podido quedar entre los pliegues de las hojas.
Hazlo sólo cuando los vayas a utilizar para cocinar o comer.
Los vegetales comprados en el supermercado no los pongas a remojo. Ya llegan a las tiendas limpios de restos de tierra o bichos porque en los cultivos intensivos se utilizan pesticidas. Si los pones a remojo, esos pesticidas entrarán por los cortes de la piel o las hojas. Lo mejor en este caso, es lavarlos bajo el grifo abierto. Frótalos bien con las manos o con un cepillo para limpiar verduras. Añadir vinagre mientras los lavas, ayudará a eliminar los posibles patógenos que no soporten la acidez del vinagre.
Recuerda aclarar bien después con agua limpia
¿Te gustan las fresas y los fresones?
Un rato antes de comerlos, lávalos bien y trocealos en una fuente o ensaladera. Añade dos cucharadas soperas de vinagre por cada kilo de fresas. Remueve con una cuchara y déjalos reposar hasta la hora de comerlos.
El sabor que toman es simplemente espectacular.
Si te gustan muy dulces, añade dos cucharadas soperas de azúcar a la vez que las de vinagre y mezcla bien. El azúcar formará un jarabe tan delicioso con el jugo de las fresas, que te será difícil volve a tomarlas de otro modo.
Como limpiador multiusos:
Resulta estupendo para limpiar los cristales:
Pon en un bote pulverizador vinagre y agua a partes iguales. Con la mezcla pulveriza los cristales y sécalos con una bayeta de microfibra o con papel de cocina.
Para limpiar el horno microondas
Pon un recipiente de pírex o un plato sopero adecuado al microondas con dos tazas de vinagre de lo que se usa para aliñar ensaladas. No utilices el específico de limpieza, porque podrías intoxicarte.
Programa el tope de potencia hasta hervir. 3 ó 4 minutos deben ser suficientes. Una vez termine el tiempo, deja unos pocos minutos de reposo para no quemarte al abrir la puerta.
El vapor acumulado ablandará la suciedad y bastará con pasar una bayeta humedecida en agua y luego un trapo limpio y seco, para secar nuestro microondas. Con esto hay que tener un poco de cuidado, porque los vapores que suelta el vinagre hirviendo son muy desagradables. Es un producto que huele muy fuerte.
Y ya sólo nos queda ventilar bien la cocina, y dejar la puerta del microondas abierta un ratito, para que se ventile y el olor del vinagre desaparezca por completo.
Pule y abrillanta metales: cobre, aluminio, acero inoxidable
Si tienes calderos, cucharones o cualquier otro artículo de cobre, límpialo poniendo en una palangana una parte de vinagre y dos parte de agua limpia. Con una bayeta o un paño suave, frota bien y verás cómo se va limpiando. Después aclara con agua limpia y sécalos bien con un paño suave y seco, de algodón o microfibra.
El aluminio o el acero inoxidable se abrillantan con una bayeta humedecida y escurrida en vinagre sin diluir. Después sécalos directamente con un paño suave y seco. No es necesario aclarar.
Más trucos caseros con vinagre: ¿Tienes una tubería obstruida?
Si notas que alguna cañería va lenta o tienes un desagüe atascado, vierte por el sumidero dos cucharadas soperas de bicarbonato de sodio y a continuación medio vaso de vinagre caliente.
Dale tiempo a que se produzca la reacción química del vinagre con el bicarbonato (un par de minutos o hasta que veas que deja de salir espuma)
A continuacion, vuelca una olla de agua hirviendo o abre el grifo del agua muy caliente, para aclarar bien la cañería por dentro.
Y hasta aquí llega esta segunda parte de los múltiples y variados usos del vinagre.
Os traigo este primer artículo sobre los distintos usos del vinagre como limpiador. El vinagre es un producto sencillo, barato y de uso muy habitual en la cocina. Tiene muchas más utilidades que aliñar ensaladas. Vamos a ver las diferencias entre el vinagre comestible y el de limpieza. También algunos usos del vinagre como limpiador.
Diferencias entre el vinagre de ensalada y específico de limpieza
En el mercado, podemos encontrar muchos tipos de vinagre, pero aquí nos centraremos en los dos más habituales: el de cocina corriente (el barato) y el especial de limpieza.
La diferencias básicas: aparte del precio (el de limpieza suele ser más caro), es el color, la acidez y la concentración.
El vinagre de cocina tiene un color dorado y su olor es más suave que el que venden como específico de limpieza.
Da lo mismo utilizar vinagre de vino blanco o de manzana, así que compra el que más te guste.
El vinagre de limpieza es transparente y tiene un olor más fuerte.
Un punto importante:
El vinagre de cocina: ES COMESTIBLE y además puede usarse para limpiar. El vinagre de limpieza: NO ES COMESTIBLE. Resulta tóxico por ingestión. ÚNICAMENTE sirve para limpiar
Uno de los puntos más negativos que le encuentro al vinagre específico de limpieza es que la botella es idéntica a la del vinagre comestible, sólo se diferencia en el color (transparente) y que en la etiqueta que pone “de limpieza”.
Yo soy muy cuidadosa en cuestión de seguridad doméstica (y más teniendo niños en casa). No me gusta tener un producto tóxico transparente como el agua, en una botella idéntica a la de un ingrediente habitual de cocina. Además ambos productos huelen igual, se llaman igual y en los dos la etiqueta indica “VINAGRE” .
La única diferencia es el añadido de la coletilla “de limpieza”.
Incluso sin tener niños en casa, sólo fijándome en el ritmo de vida apresurado que llevamos la mayoría, me parece innecesario arriesgarse a aliñar la ensalada con un producto de limpieza.
¿Qué tipo de vinagre utilizar?
En mi caso, suelo comprar vinagre de vino blanco o de manzana (el que esté más barato en ese momento). He probado el de vino blanco, el de manzana y el de limpieza, y no he encontrado diferencia salvo el color y el olor (el de manzana tiene un aroma más suave)
Utilizar para limpiar un vinagre comestible tiene la tranquilidad de que no lleva productos tóxicos incluidos. Esto hace que no sea necesario aclarar la superficie después de usarlo.
Dicho esto, y para no alargarme demasiado, paso a enumerar algunas de sus muchas utilidades:
5 usos del vinagre en La Cocina
Abrillantador:
El primer uso y más básico de todos, es el de utilizar el vinagre para abrillantar el fregadero y los grifos de la pila. Sobre todo si son de acero inoxidable, es fácil que queden restos de cal, gotitas y pequeñas marcas de agua difíciles de limpiar.
Para solucionarlo mojamos una bayeta con vinagre y limpiamos con ella esas manchas. Luego secamos bien con un paño de algodón. No hace falta aclarar, y aunque mientras está mojado huele, al secarse el olor desaparece por completo.
Antical:
Derivada de la primera utilidad, viene la de su uso como producto antical. A veces no solo tenemos “mancha de agua”, sino que tenemos el grifo y el fregadero con incrustaciones de cal.
Utilizaremos el vinagre puro, sin diluir, para fregar esas incrustaciones del mismo modo que cualquier producto de los que venden específicos contra la cal. Al terminar, secamos bien con paño suave de algodón que no suelte pelusa o una bayeta de microficha.
Pulir las placas de cocción:
Las placas, ya sean vitroceramica o inducción, quedan estupendas si después de limpiarlas con nuestro producto habitua le pasamos una bayeta humedecida en vinagre puro y secamos luego.
Limpiar las encimeras:
Si la encimera no es de mármol límpiala con una bayeta y vinagre diluido con agua. Pon el vinagre en un bote pulverizador. Mitad vinagre y mitad agua.
Pulveriza hasta mojar bien con esta mezcla la encimera y pasa un paño o bayeta secos para secarla a la vez limpias.
Si la encimera es de mármol o no estás segura de si el material es sensible al ácido (el vinagre recuerda que tiene ácido acético), hay que aclararla rápidamente con una bayeta empapada en agua y secarla después.
En cualquier caso de duda, haz una prueba antes en un sitio poco visible, porque puede estropearse y perder el brillo.
Limpiador de muebles de cocina y despensas:
Los muebles de la cocina quedan estupendos en la limpieza diaria. Pulveriza con vinagre diluido en agua y seca a continuación.
Es una limpieza que se hace en un momento y un modo de mantener siempre las puertas de los muebles limpias.
Para la limpieza interior de la despensa tiene la ventaja de que al no ser tóxico, no hay riesgo si tiene contacto con alimentos y no necesita ser aclarado.
Únicamente hay que dejar la puerta abierta un ratito para ventilar el mueble porque al ser un producto de olor fuerte, podría pasar el olor a ciertos alimentos.
En esta entrada os explico cómo hacer jabón casero, concretamente el jabón de Castilla. Éste es un jabón auténticamente multiusos realizado con la receta base original sin añadidos de esencias, colorantes u otros productos químicos. Es por eso que se puede utilizar sin riesgo de reacción alérgica o en caso de personas con sensibilidad a los productos químico.
Sirve para limpiar todo lo que necesite limpiarse con agua. Desde cuidar la piel por un brote de dermatitis, a sacar una mancha rebelde incrustada en un tejido. Rallado y disuelto en un cubo de agua caliente, usado con regularidad, proporciona un brillo muy bonito y natural a los suelos de mármol o terrazo.
Ingredientes
1 litro de aceite de oliva (nuevo, o de la freidora bien filtrado)
1 litro de agua
200g de sosa cáustica en escamas
Materiales
Un barreño de plástico
Una paleta de madera
Molde no metálico (fiambrera de plástico, caja de madera, brik de leche cortado a lo ancho…)
Papel de periódico o de cocina
Protecciones (delantal, guantes, mascarilla…)
Vinagre (del barato)
Cómo hacer jabón casero o jabón de Castilla
Ponemos el agua en el barreño.
En un lugar bien ventilado y, desde lo más lejos que podamos (la distancia del brazo), volcamos “de una vez” la sosa cáustica en el agua. Suelta vapores tóxicos, así que hay que tener precaución. La reacción desprende mucho calor, así que esperamos un rato, hasta que deje de hervir.
IMPORTANTE: Si en cualquier momento nos salpicase la preparación, lavar rápidamente la zona afectada con vinagre evitará la quemadura porque el vinagre neutraliza la mezcla.
Cuando toquemos el barreño y este caliente pero no queme, vamos poniendo el aceite poco a poco y vamos removiendo con la paleta en movimientos circulares, siempre en la misma dirección.
Removemos hasta que quede el aceite bien integrado y la textura de la mezcla se vuelva espesa y amarilla pajiza, como la mayonesa.
Volcamos la mezcla en el molde y dejamos reposar y endurecer hasta el día siguiente, en que lo cortaremos en pastillas del tamaño deseado; envolvemos de forma individual en papel de periódico o de cocina y dejamos en el trastero un mes madurando.
Al cabo del mes ya se puede utilizar porque con el reposo la cáustica ha quedado totalmente neutralizada.
Y aquí os dejo un video que he hecho con todo el proceso, para que veáis lo fácil que es, y os quede todo claro. Espero que os guste. Si tenéis alguna duda, preguntadme en los comentarios.
Pues esto es todo. Es realmente sencilla esta receta de cómo hacer jabón casero. Animaos y comentadme si tenéis alguna duda.
Si te ha gustado la entrada, suscríbete al blog, y así no os perderéis las próximas entradas.
Hoy traemos una receta de croissant de chocolate de la mano de nuestra amiga Gema. Se trata de una receta estupenda, fácil de preparar, muy rica y con un relleno delicioso, en este caso Nutella.
En esta receta de croissant no vamos a hacer el hojaldre sino que vamos a comprar masa de hojaldre refrigerada, ya que nos ahorramos un tiempo considerable. Esta masa es muy fácil de encontrar en cualquier supermercado. Si preferís hacer el hojaldre, no hay problema, solo propongo comprar la masa para ahorrar tiempo.
Receta de croissant de chocolate (con Nutella)
Ingredientes
Una masa de hojaldre refrigerada.
Un bote de Nutella, que usaremos como chocolate.
Un huevo.
Azúcar.
Preparación
Precalentamos el horno a 180 grados.
Extendemos un poco la masa de hojaldre con ayuda de un rodillo. Con un cortapizzas partimos la masa por la mitad y luego en triángulos. Con una cuchara de postre cogemos un poco de Nutella y la ponemos en la base de cada triángulo.
Ahora viene la parte más difícil de explicar, cómo enrollar el hojaldre. Enrollamos sobre sí mismo el triángulo de hojaldre desde el lado ancho hacia el estrecho y tiramos suave de cada lado para cerrar bien y darle forma un poco curvada. Os pongo un ilustración que he sacado del blog La Verdad, en un apartado que habla de libros de cocina (os dejo aquí el enlace). Se trata de una ilustración del libro The Art of Baking.
Pintamos con el huevo batido, espolvoreamos con un poco de azúcar y los colocamos en la placa del horno, forrada con papel de hornear.
Horneamos durante unos 15 minutos aproximadamente. Cuando esten dorados, los sacamos y dejamos enfriar encima de una rejilla.
Ya están listos para degustar estos deliciosos croissant de chocolate hechos con Nutella, que podemos acompañar con una buena taza de chocolate caliente. Buen provecho.
Y hasta aquí la receta de croissant de chocolate con Nutella. Espero que te haya gustado. No olvides suscribirte al blog y a mi canal de Youtube para no perderte las próximas novedades.
Esta tarta que presento hoy, es la que hace las delicias de mis niños en cualquier celebración. Lo mejor, es que es muy sencilla de hacer.
La receta es para un molde desmontable de 18cm, del cual (aunque en principio puede parecer pequeño) sacamos sin problemas 14 raciones “de acompañar y repetir”, ideales para los niños y para que todo el mundo pruebe la tarta sin cansarse de dulce, o 7 raciones generosas de las de “ya no puedo más”.
INGREDIENTES:
– 1 Sobre de flan Potax (el de la marca maizena)
– 1 Brik de nata de cocina de 1/2 litro
– 3 Cucharadas soperas colmadas de azúcar (esto va al gusto)
– 1 Bolsa de barquillos tipo kitkat mini (yo uso los de mercadona)
– 2 Bolsas pequeñas tipo M&M (las bolas de colores) o mejor, 1 bolsa grande marca blanca (en ALDI)
– 1 paquete de galletas María hojaldrada (u otra galleta neutra tipo María)
PREPARACIÓN:
Ponemos los kitkat cubriendo las paredes internas del molde, con la base hacia dentro, como se ve en la foto. Como vienen en paquetes de dos, ellos nos van a dar la referencia a la hora de cortar las porciones de tarta. Necesitaremos 14 paquetitos (en la bolsa de mercadona vienen 15)
Colocamos ahora una primera capa de galletas en la base del molde. Los huecos entre galletas, los rellenamos con galleta troceada y las rendijas con galleta molida, aunque no es imprescindible.
Preparamos el flan según las instrucciones del paquete, sustituyendo la leche por la nata líquida para hacer una crema espesa de vainilla y apartamos del fuego.
Con la crema valiente, vamos alternando una capa de galleta, con una de la crema de vainilla, tapando los huecos grandes con trozos de galleta.
El grueso de la capa de crema y el número de capas, dependerá del tipo de galleta que utilicemos. Si son las hojaldradas, ponemos más crema y con 3 capas (contando la base) es suficiente. Si las galletas son de las finas, la capa de crema será también más fina y necesitaremos más capas para rellenar el molde.
Terminamos con una capa de crema y la cubrimos con una capa de bolas de colores. Se hundirán un poco en la crema caliente, pero no importa. Metemos al frigorífico para que se enfríe y cuaje la crema para poderla desmoldar.
Cuando está fría (tarda varias horas), desmoldamos en un plato con cuidado. Con el calor de la crema, el chocolate de los kitkat se derrite un poco, y con el frío vuelve a endurecer, formando “la canasta” que contiene la crema cuajada.
El lazo, cumple una doble función. Por un lado, hace que la presentación sea impecable, y por otro, sujeta las paredes para que en caso de no estar completamente fría y cuajada la crema o sellado por calor el chocolate, no se nos desmonte la tarta al poner el resto de las bolas de colores.
Una vez colocado el lazo, volcamos el resto de la bolsa de m&m hasta llenar la canasta.
Y ya está.
Si te gustó esta receta, recuerda que puedes suscribirte, y si te quedó alguna duda o quieres hacerme cualquier comentario, estaré encantada de atender tu consulta.
La receta de aliño de patata es rica, fácil y resultona, ideal para comer en casa, llevar al trabajo en un Tupper, pasar un día de campo, o colaborar con algo fresquito y rico en una barbacoa u otra comida informal con los amigos.
Receta de aliño de patatas
INGREDIENTES:
– 1kg de Patatas, mejor de las pequeñitas de guarnición, pero las otras también sirven.
– 1 Pepino.
– 2 ó 3 tomates.
– 1 Lata de aceitunas negras sin hueso
– 2 Bolsitas de aceitunas manzanilla sin hueso o 1 lata de las rellenas (de anchoa, de pimientos…)
– 1 Latita de maíz
– 2 Pimientos pequeños de freír, o uno grande italiano.
– 6 Huevos
– 3 Latitas de atún. Yo uso al natural, pero si es en aceite, no hace falta escurrirlo.
– 2 cebolletas frescas medianas
– Aceite oliva virgen extra
– Vinagre
– Sal
– Si tenéis en casa, un manojito de perejil fresco bien picado.
PREPARACIÓN:
Lo primero, cocer las patatas con su piel hasta que estén tiernas. Yo las lavo bien con agua y un cepillo de las uñas y las pongo a cocer cubiertas de agua fría. Tapadas al principio para que hierva el agua antes. Cuando están hirviendo las destapo.
Una vez tiernas, dejarlas enfriar en su misma agua hasta que se puedan pelar sin quemarse los dedos.
Cocer los huevos.
En una fuente amplia, se pica fino “tamaño picadillo” la cebolleta, el pepino y el pimiento, reservando el tomate, que se añade más tarde.
Si los pimientos son muy pequeñitos, se ponen a rodajas finas, que hace más bonito.
Se abre la lata de maíz, se tira el agua y se vuelca a la fuente.Las aceitunas, yo las corto por la mitad para que no sean tan gordas.
Se pican las patatas cocidas ya frías. Si son de las pequeñitas, según el tamaño, se parten por la mitad o se dejan enteras. Si son más gordas, pues a trozos buenos para comer y se ponen encima del picadillo.
Ahora se pone el vinagre sin miedo. Las patatas absorben muchísimo vinagre, y si llevan poco quedan muy sosas. Es cuestión de ir probando hasta dar con nuestro gusto.
Se pone sal y aceite y se remueve bien para que quede todo bien mezclado y dejamos reposar un ratito, para que las patatas vayan cogiendo el aliño.
Se prueba el punto a una patata, se pican los huevos y se añaden junto al atún. Si hace falta, se pone más vinagre y se remueve bien otra vez.
Se deja de reposar otro rato y se prueba de nuevo. Poniendo más vinagre o un poco de aceite si hiciese falta.
Cuando ya está en su punto bueno de comer, se añade el tomate y el perejil fresco picado si lo tenemos, se remueve y ya se puede servir o guardar en el Tupper bien cerrado hasta la hora de la comida.
No se debe guardar en la nevera, porque las patatas cambian la textura y se acartonan.