Cómo hacer jabón líquido casero en unos minutos

Hoy vamos a hacer jabón líquido casero partiendo de una pastilla o un taco de jabón de Castilla (el que se hace con aceite de oliva).

Cómo hacer jabón líquido casero


Receta para hacer jabón de Castilla en tacos (con vídeo)

Si no sabéis hacer el jabón de Castilla clásico, aquí tenéis la receta completa.


 

Una vez el jabón de Castilla está hecho y curado, llegó el momento de transformarlo de sólido a líquido, para poder usarlo con mayor comodidad.



Para hacer jabón líquido casero hay varias recetas. Hay quien lo hace con una receta en la que queda directamente líquido. Yo prefiero hacerlo en dos pasos por un motivo muy simple:  es muchísimo más práctico guardar en un armario varios tacos de jabón duro y seco, que un barril lleno de gel.

Pasar las pastillas duras a jabón líquido es un proceso muy sencillo. Como vais a comprobar, se hace en un momento. No merece la pena tener cubos y cubos de jabón líquido casero acumulados en casa.

Si la botella en la que lo vas a guardar es de gel de baño de un litro, sólo necesitas hacer ese litro de jabón líquido. Si reciclas una botella de detergente líquido de 2 litros, prepara sólo eso. Cuando se acabe, como tienes las pastillas guardadas, pues haces más. No hace falta acumular. Acostúmbrate a liberar espacio siempre que puedas.

También está la cuestión de que para terminar el proceso de saponificacion y neutralización de la soda cáustica necesitamos (como mínimo) un mes de reposo del jabón. Si lo hacemos directamente líquido no le estamos dando la oportunidad de que este proceso ocurra.

En fin, que yo veo que es mucho más práctico guardarlo en tacos y preparar el líquido según nos vaya haciéndo falta. Aquí os voy a explicar cómo lo hago.

 

Proceso para hacer jabón líquido casero

Lo primero que hay que hacer es lavar la pastilla del polvillo blanco que le pueda haber salido al estar guardada. Seca bien con un paño. Después, con un rallador del tipo de los de queso, ralla en función de la cantidad de jabón líquido que necesites preparar.

Para que quede con una buena textura de gel, Las proporciones son de 1 litro de agua y 100 gramos de jabón rallado.

Si quieres menos cantidad, por ejemplo para ponerlo en un dosificador en el lavabo y usarlo como jabón de manos, pon 20 gramos de jabón y 200 de agua.



Pon el agua a calentar en un cazo. Cuando comience a hervir añade el polvo de jabón. Baja un poco el fuego para que hierva suave y remueve con una paleta de madera hasta que se derrita y cambie a un color dorado nacarado. No agites con mucha energía para que no haga mucha espuma.

Unos minutos hirviendo son suficientes. Se hace muy rápido.

Cuando veas que ya tiene el agua un color dorado aparta y deja enfriar. Estará muy líquido, parece agua, pero al enfriarse se espesa.

Notarás que se ha vuelto completamente transparente. Esto es porque es un jabón que tiene mucha glicerina (por eso resulta ideal para la piel) .

Según se va enfriando se va espesando y poniendo translúcido, aunque ya sin perder el tono dorado.

Cuando esté completamente frío la textura debe tener un espesor muy parecido a los geles comerciales. Cuando eso ocurra, habrá llegado el momento de pasarlo a un dosificador si lo vas a usar para higiene corporal, o a una botella grande si lo vas a usar como detergente para la lavadora o el suelo.

 

Al enfriarse pueden pasar tres cosas:

  • Que haya quedado ideal para tu gusto, de modo que ya lo pasamos a su recipiente definitivo para empezar a usarlo.

 

  • Que la textura haya quedado cuajada y sea parecida a una gelatina en lugar de quedar fluida y espesa. Esto es porque ha hervido con el fuego muy alto y se ha evaporado demasiada agua o porque echaste demasiado jabón rallado. Se soluciona muy fácil, volviendo a calentar y añadiendo un poco (muy poco) más de agua, removiendo para que quede bien integrada.

 

  • Que haya quedado demasiado líquido y no acabe de espesar: esto es porque o bien ha hervido poco, o porque tenía menos jabón del necesario. Se arregla volviendo a calentar y dejando hervir un rato, o añadiendo un poco (muy poco) más de jabón. Yo te aconsejo dejar hervir un ratito más y que se evapore el agua.

 

En caso de que parezca que ha quedado muy líquido, conviene esperar a  que se enfríe por completo antes de solucionarlo, para asegurarnos de que realmente está muy líquido y no va a espesar más. Lo ideal es dejarlo tapado y esperar de un día para otro.

 

Usos del jabón líquido casero

No lleva ningún tipo de aditivo y al ser un jabón líquido natural,  no huele apenas. El aroma, muy suave, es simplemente “a jabón”. Otra cosa que también notarás es que hace muy poca espuma.

 

Para la higiene diaria

Como estamos acostumbrados a que los jabones y geles comerciales que usamos para la higiene diaria huelan mucho y hagan mucha espuma, podría dar la sensación de que limpia menos, pero no es así. De hecho  si lo usas para lavarte las manos, notarás que a pesar de su poca espuma, las manos quedan muy limpias y sobre todo muy suaves. Esto es por la glicerina natural que tiene.



De cualquier modo la cantidad de espuma también está directamente influida por la dureza de la agua que usemos para hacer el jabón o lavarnos las manos. A más dureza, menos espuma.

 

Para la lavadora o los suelos.

El que sea un jabón que no tenga apenas espuma en este caso es una ventaja.

  • En la colada lo ponemos directamente en las manchas antes de lavar. Con  la mano o una cuchara, frota un poco para que se impregne bien en el tejido que tiene la mancha. Para la colada normal se pone directamente en el tambor con un dosificador cualquiera de detergente o en un vasito de plástico resistente.

 

  •  El suelo y demás superficies lavables se limpian disolviendo una cucharada de nuestro jabón líquido casero en un cubo de agua caliente. Lo que sería el equivalente a un tapón de botella, tal como hacemos con cualquier otro limpiador comprado. De este modo no hace falta aclarar después y usándolo como único limpiador, saca un brillo muy bonito a los suelos de piedra natural como el mármol.

 

Y eso es todo. Y así de sencillo es hacer jabón líquido casero a partir de un taco de jabón que tengamos en casa. Ya sea hecho por nosotros o regalado, seguro que en formato líquido te resulta mucho más sencillo de utilizar. Aquí os dejo un video que he hecho explicando todo el proceso. Es muy cortito y rápido de ver. Espero que os guste.


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Abrazos.

Pepa Tabero.

Cómo limpiar la lavadora por dentro

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Cómo limpiar la lavadora por dentro, suele ser un tema de consulta recurrente. Y es que este electrodoméstico a pesar de tener la función de lavar la ropa, también necesita un mínimo mantenimiento para cumplir correctamente su cometido, y requiere de un lavado interno con cierta frecuencia.

Cómo limpiar la lavadora por dentro

¿Cuándo debería limpiar la lavadora por dentro?

A veces coge olores a humedad, otras veces es la goma que cierra la puerta, la que se estropea: se pone negra y le salen manchas que hacen feo y estropean la ropa. En ocasiones también sacamos algunas prendas de la lavadora, con unas manchas misteriosas que parecen como de grasa y que resultan verdaderamente complicadas de quitar.


¿Cómo hacerlo?

Función autolavado

Lo mejor es acostumbrarse a realizar ciclos mensuales de autolavado para limpiar la lavadora. Muchas lavadoras modernas tienen ya un programa automático para hacerlos. Normalmente son una combinación de teclas y si no lees las instrucciones no sabes cómo se hace, así que mi primer consejo es que revises las instrucciones de tu lavadora para comprobar cómo se hace en ese modelo determinado. Si no sabes siquiera si la lavadora lo tiene, la forma más sencilla de averiguarlo es revisar el panel frontal donde están ubicadas las ruedas o los botones para seleccionar los programas. Si tiene auto limpieza, seguro que lo pondrá ahí: “autoclean” en inglés o alguna otra palabra similar. Si no lo pone, lo más probable es que no lo tenga.

Si lo pone, busca las instrucciones y hazlo como indiquen.

Mi lavadora no tiene autolavado

Si no encuentras las instrucciones o tu lavadora no dispone de ese programa, ponla en marcha vacía (otro apunte: si en las instrucciones no pone específicamente que puedes ponerla en marcha estando completamente vacía, mete una toalla vieja porque podría descompensarse el bombo. Por supuesto que sí no lo sabes porque no tengas las instrucciones, meterás SIEMPRE una toalla, por precaución)

Vale. Sigo… Metes la toalla vieja en el bombo, y pones un programa a 60º de temperatura. En el cajetín del detergente pon una cucharada de percarbonato, de carbonato sódico o simplemente un poco del detergente habitual de la ropa. Cuando esté cogiendo el agua, añade medio litro de vinagre (yo siempre uso el normal de ensalada, porque es más barato que el de limpieza)

Como la lavadora está vacía quitamos el centrifugado y si metimos la toalla vieja, lo seleccionamos al mínimo para no sacarla chorreando agua, y listo.

Ya está limpia por dentro. Las gomas las limpiamos con un paño y un poco de detergente y las secamos bien. Si están negras de moho, ponemos una bayeta empapada de lejía por dentro, por toda la zona sucia y la dejamos actuar toda la noche. Por la mañana aclaramos y secamos. Habrá desaparecido la mayor parte del moho. Si aún queda, repetimos varias noches seguidas hasta que desaparezca. Al final del artículo tienes un vídeo en el que te hago una demostración de cómo hacerlo.

Los malos olores a humedad se resuelven haciendo la limpieza interna una vez al mes y dejando la puerta abierta siempre entre lavados. De hecho la puerta de la lavadora sólo debería cerrarse cuando está lavando.

Importante y básico, por supuesto, no dejar nunca la ropa mojada varios días dentro de la lavadora con la puerta cerrada, y tampoco es buena la costumbre de usar la lavadora como cesto de la ropa sucia. Eso también hace que coja mal olor por dentro y lo pase a las prendas.
Y esa es la forma sencilla y práctica de limpiar nuestra lavadora por dentro.



Si hasta ahora no lo hacías, estoy segura de que te va a resultar muy útil estos consejos para limpiar la lavadora por dentro. Ya me dirás qué tal el resultado.

Si te queda alguna duda, te invito a ver el vídeo que he hecho en el que lo enseño de una forma más visual.

Si lo haces de forma diferente, ¡cuéntame tu modo dejándome un comentario un poco más abajo!

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Besos y un abrazo de Pepa Tabero.

Cómo conservar la fruta cortada sin que se oxide

Conservar la fruta cortada sin que se oxide. Es un clásico. En cuanto empieza el buen tiempo, empezamos a alargar las salidas al parque, aumentamos las excursiones y escapadas al campo y pasamos cada vez más tiempo fuera de casa.

Para estas situaciones, muchas veces nos viene bien llevarnos cosillas para picotear por si nos entra hambre, y ¿qué mejor que algo de fruta? Y ya si es lavada, pelada y cortada, mucho mejor ¿a que sí?

Conservar la fruta cortada sin que se oxide
Este truquillo viene también genial para todas esas familias con nenes a los que en el colegio les hacen seguir un cuadrante de desayunos y meriendas saludables en los que cada día de la semana pautan lo que tienen que llevar, porque seguro que en esa lista, hay al menos un “día de la fruta”



En las salidas al campo o al parque, el llevar la fruta lista para comer no nos preocupa demasiado porque estamos ahí para controlar el grado de oxidación, pero cuando se trata de meter en la mochila escolar la fiambrera, el asunto se complica porque pocos niños hay que se coman tan tranquilos una manzana, un plátano o una pera con los trocitos ennegrecidos después de que les dio el aire y se pusieron feos.

Para paliar esto hay varias cosillas muy sencillas que podemos hacer:

– En primer lugar, es muy importante el recipiente. Debemos buscar una fiambrera con cierre hermético.

– Después, podemos rociar con un poco de zumo de limón una vez colocada la fruta en la fiambrera. Esto ayuda a mantenerla blanca porque la acidez del limón neutraliza los agentes que la oscurecen.

Y por último lo que más me gusta a mi (y aquí viene el truco infalible):

– Hay que mojar una servilleta de papel en agua, y con ella envolver la fruta antes de meterla en la fiambrera y cerrarla. De este modo cuando vayan a comerla, sólo será necesario retirar el papel humedecido y los pedazos estarán tan frescos como recién cortados.

Esto es así porque el papel al estar húmedo hace barrera protectora, evitando así que el poco aire que pudiese haber quedado en la fiambrera reseque lo que hayamos puesto dentro y lo oxide (aunque sea mínimamente)
Y ya está. Hasta aquí llegaron los consejos de hoy sobre cómo mantener la fruta fresca aunque esté cortada.

Y aquí te dejo un video que he hecho para que veáis lo sencillo que es, espero que te guste:

Cuéntame si te gustó y te resultó útil y recuerda suscribirte al blog para estar al tanto de las novedades.



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Un abrazo de Pepa Tabero.

 

¡Estrenando blog!

¿Cómo estáis? Yo reconozco que la mar de emocionada porque ¡tenemos nuevo blog!.
El otro blog estaba el pobre medio abandonado, y se me ha ocurrido que ya que estamos aprendiendo cosas nuevas, pues oye, migramos de plataforma, arreglamos un poco la imagen y así avanzamos un paso más. ¿Qué os parece? ¿Os gusta?

                                                       
De modo que aquí estoy, después del trabajo de migrar contenidos desde el blog antiguo y preparar el diseño del nuevo, presentándoos la que a partir de ahora será la página definitiva en la que iré volcando todos los trucos, consejos, recetas… que respondan a las consultas que nos vayan surgiendo, para no perder el tiempo rebuscando y preguntando por temas recurrentes. De este modo, las respuestas serán muy sencillas de localizar. 

He procurado no dejarme nada atrás, y además de las entradas que ya había, los comentarios, los documentos de los archivos con las planillas imprimibles descargables por supuesto están también incluidas.

Me he encontrado un escollo, y es que las suscripciones del blog antiguo no he sido capaz de migrarlas al nuevo, así que como esto es empezar otra vez de cero, me disculpo con las que estabais ya suscritas, porque lo vais a tener que hacer de nuevo, y

os pido a todas que os apuntéis para estar al tanto de las novedades y las entradillas que vaya redactando.

Os prometo que haré todo lo posible para dar respuesta a todas las cuestiones que surjan, de modo que acabemos siendo un punto de referencia en el mundo del hogar y las tareas domésticas.

Espero que os apuntéis y vuestros comentarios.

Por supuesto, esto está empezando y tal vez tengáis ideas de mejora. Espero que si detectáis algún fallo aquí, o se os ocurre el modo de mejorar algo, me lo digáis sin dudarlo un momento, para poder solucionar todo lo que haga falta, lo antes posible.

Un abrazo de Pepa Tabero.

Trucos caseros con vinagre 2: un producto sorprendente

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Los trucos caseros con vinagre son muchísimos. Es un producto sencillo, barato y auténticamente multiusos que no debe faltar nunca en ninguna cocina.

En una entrada anterior te comentaba acerca de los distintos vinagres que podemos utilizar y las diferencias entre el culinario y el específico de limpieza.

En este nuevo artículo, te sigo enumerando más de sus múltiples cualidades:

Limpia y mejora el sabor de las hortalizas y frutas

Pon los vegetales a remojo con agua y vinagre (de ensalada)

Sobre todo si son vegetales provenientes de cultivo ecológico, lo necesitarán para eliminar los pulgones, caracolillos y restos de tierra que traigan de la huerta.



Llena el fregadero de agua y añade medio vaso de vinagre. Mete en este agua los vegetales, de modo que se cubran por completo y déjalos a remojo unos minutos. Luego aclara bien bajo el grifo abierto, para eliminar los restos de la huerta que hayan podido quedar entre los pliegues de las hojas.

Hazlo sólo cuando los vayas a utilizar para cocinar o comer.

Los vegetales comprados en el supermercado no los pongas a remojo.  Ya llegan a las tiendas limpios de restos de tierra o bichos porque en los cultivos intensivos se utilizan pesticidas. Si los pones a remojo, esos pesticidas entrarán por los cortes de la piel o las hojas. Lo mejor en este caso, es lavarlos bajo el grifo abierto. Frótalos bien con las manos o con un cepillo para limpiar verduras. Añadir vinagre mientras los lavas, ayudará a eliminar los posibles patógenos que no soporten la acidez del vinagre.

Recuerda aclarar bien después con agua limpia

¿Te gustan las fresas y los fresones?

Un rato antes de comerlos, lávalos bien y trocealos en una fuente o ensaladera. Añade dos cucharadas soperas de vinagre por cada kilo de fresas. Remueve con una cuchara y déjalos reposar hasta la hora de comerlos.

El sabor que toman es simplemente espectacular.

Si te gustan muy dulces, añade dos cucharadas soperas de azúcar a la vez que las de vinagre y mezcla bien. El azúcar formará un jarabe tan delicioso con el jugo de las fresas, que te será difícil volve a tomarlas de otro modo.

Como limpiador multiusos:

Resulta estupendo para limpiar los cristales:

Pon en un bote pulverizador vinagre y agua a partes iguales. Con la mezcla pulveriza los cristales y sécalos con una bayeta de microfibra o con papel de cocina.



Para limpiar el horno microondas

Pon un recipiente de pírex o un plato sopero adecuado al microondas con dos tazas de vinagre de lo que se usa para aliñar ensaladas. No utilices el específico de limpieza, porque podrías intoxicarte.

Programa el tope de potencia hasta hervir. 3 ó 4 minutos deben ser suficientes. Una vez termine el tiempo, deja unos pocos minutos de reposo para no quemarte al abrir la puerta.

El vapor acumulado ablandará la suciedad y  bastará con pasar una bayeta humedecida en agua y luego un trapo limpio y seco, para secar nuestro microondas. Con esto hay que tener un poco de cuidado, porque los vapores que suelta el vinagre hirviendo son muy desagradables. Es un producto que huele muy fuerte.

Y ya sólo nos queda ventilar bien la cocina, y dejar la puerta del microondas abierta un ratito, para que se ventile y el olor del vinagre desaparezca por completo.

Pule y abrillanta metales: cobre, aluminio, acero inoxidable

Si tienes calderos, cucharones o cualquier otro artículo de cobre, límpialo poniendo en una palangana una parte de vinagre y dos parte de agua limpia. Con una bayeta o un paño suave, frota bien y verás cómo se va limpiando. Después aclara con agua limpia y sécalos bien con un paño suave y seco, de algodón o microfibra.

El aluminio o el acero inoxidable se abrillantan con una bayeta humedecida y escurrida en vinagre sin diluir. Después sécalos  directamente con un paño suave y seco. No es necesario aclarar.

Más trucos caseros con vinagre: ¿Tienes una tubería obstruida?

Si notas que alguna cañería va lenta o tienes un desagüe atascado, vierte por el sumidero dos cucharadas soperas de bicarbonato de sodio y a continuación medio vaso de vinagre caliente.

Dale tiempo a que se produzca la reacción química del vinagre con el bicarbonato (un par de minutos o hasta que veas que deja de salir espuma)

A continuacion, vuelca una olla de agua hirviendo o abre el grifo del agua muy caliente, para aclarar bien la cañería por dentro.

Y hasta aquí llega esta segunda parte de los múltiples y variados usos del vinagre.

Pulsa aquí para leer la primera parte de este artículo y aquí para ver un ejemplo muy práctico de uso en la higiene personal y que estoy segura de que te va a encantar.

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Abrazos,

Pepa Tabero.

Trucos caseros de limpieza con vinagre 1: en La Cocina

Usos del vinagre como limpiador

Os traigo este primer artículo sobre los distintos usos del vinagre como limpiador. El vinagre es un producto sencillo, barato y de uso muy habitual en la cocina. Tiene muchas más utilidades que aliñar ensaladas. Vamos a ver las diferencias entre el vinagre comestible y el de limpieza. También algunos usos del vinagre como limpiador.

 

Usos del vinagre

Diferencias entre el vinagre de ensalada y específico de limpieza

En el mercado, podemos encontrar muchos tipos de vinagre, pero aquí nos centraremos en los dos más habituales: el de cocina corriente (el barato) y el especial de limpieza.



La diferencias básicas: aparte del precio (el de limpieza suele ser más caro), es el color, la acidez y la concentración.

El vinagre de cocina tiene un color dorado y su olor es más suave que el que venden como específico de limpieza.
Da lo mismo utilizar vinagre de vino blanco o de manzana, así que compra el que más te guste.

El vinagre de limpieza es transparente y tiene un olor más fuerte.

Un punto importante:

El vinagre de cocina: ES COMESTIBLE y además puede usarse para limpiar.
El vinagre de limpieza: NO ES COMESTIBLE. Resulta tóxico por ingestión. ÚNICAMENTE sirve para limpiar

Uno de los puntos más negativos que le encuentro al vinagre específico de limpieza es que la botella es idéntica a la del vinagre comestible, sólo se diferencia en el color (transparente) y que en la etiqueta que pone “de limpieza”.

Yo soy muy cuidadosa en cuestión de seguridad doméstica (y más teniendo niños en casa). No me gusta tener un producto tóxico transparente como el agua, en una botella idéntica a la de un ingrediente habitual de cocina. Además ambos productos huelen igual, se llaman igual y en los dos la etiqueta indica “VINAGRE” .



La única diferencia es el añadido de la coletilla “de limpieza”.

Incluso sin tener niños en casa, sólo fijándome en el ritmo de vida apresurado que llevamos la mayoría, me parece innecesario arriesgarse a aliñar la ensalada con un producto de limpieza.

¿Qué tipo de vinagre utilizar?

En mi caso, suelo comprar vinagre de vino blanco o de manzana (el que esté más barato en ese momento). He probado el de vino blanco, el de manzana y el de limpieza, y no he encontrado diferencia salvo el color y el olor (el de manzana tiene un aroma más suave)

Utilizar para limpiar un vinagre comestible tiene la tranquilidad de que no lleva productos tóxicos incluidos. Esto hace que no sea necesario aclarar la superficie después de usarlo.

Dicho esto, y para no alargarme demasiado, paso a enumerar algunas de sus muchas utilidades:

5 usos del vinagre en La Cocina

Abrillantador:

El primer uso y más básico de todos, es el de utilizar el vinagre para abrillantar el fregadero y los grifos de la pila.  Sobre todo si son de acero inoxidable, es fácil que queden restos de cal, gotitas y pequeñas marcas de agua difíciles de limpiar.

Para solucionarlo mojamos una bayeta con vinagre y limpiamos con ella esas manchas. Luego secamos bien con un paño de algodón. No hace falta aclarar, y aunque mientras está mojado huele, al secarse el olor desaparece por completo.

Antical:

Derivada de la primera utilidad, viene la de su uso como producto antical. A veces no solo tenemos “mancha de agua”, sino que tenemos el grifo y el fregadero con incrustaciones de cal.

Utilizaremos el vinagre puro, sin diluir, para fregar esas incrustaciones del mismo modo que cualquier producto de los que venden específicos contra la cal. Al terminar, secamos bien con paño suave de algodón que no suelte pelusa o una bayeta de microficha.

Pulir las placas de cocción:

Las placas, ya sean vitroceramica o inducción, quedan estupendas si después de limpiarlas con nuestro producto habitua le pasamos una bayeta humedecida en vinagre puro y secamos luego.

Limpiar las encimeras:

Si la encimera no es de mármol límpiala con una bayeta y vinagre diluido con agua. Pon el vinagre en un bote pulverizador. Mitad vinagre y mitad agua.

Pulveriza hasta mojar bien con esta mezcla la encimera y pasa un paño o bayeta secos para secarla a la vez limpias.

Si la encimera es de mármol o no estás segura de si el material es sensible al ácido (el vinagre recuerda que tiene ácido acético), hay que aclararla rápidamente con una bayeta empapada en agua y secarla después.

En cualquier caso de duda, haz una prueba antes en un sitio poco visible, porque puede estropearse y perder el brillo.



Limpiador de muebles de cocina y despensas:

Los muebles de la cocina quedan estupendos en la limpieza diaria. Pulveriza con vinagre diluido en agua y seca a continuación.

Es una limpieza que se hace en un momento y un modo de mantener siempre las puertas de los muebles limpias.

Para la limpieza interior de la despensa tiene la ventaja de que al no ser tóxico, no hay riesgo si tiene contacto con alimentos y no necesita ser aclarado.

Únicamente hay que dejar la puerta abierta un ratito para ventilar el mueble porque al ser un producto de olor fuerte, podría pasar el olor a ciertos alimentos.

Y hasta aquí llegan los principales usos del vinagre como limpiador en la cocina. Si te ha resultado interesante, lee también esta entrada en la que te cuento más utilidades, y esta otra, en la que se convierte en un producto básico de higiene y belleza.

Abrazos.
Pepa Tabero.