Os traigo este primer artículo sobre los distintos usos del vinagre como limpiador. El vinagre es un producto sencillo, barato y de uso muy habitual en la cocina. Tiene muchas más utilidades que aliñar ensaladas. Vamos a ver las diferencias entre el vinagre comestible y el de limpieza. También algunos usos del vinagre como limpiador.
Diferencias entre el vinagre de ensalada y específico de limpieza
En el mercado, podemos encontrar muchos tipos de vinagre, pero aquí nos centraremos en los dos más habituales: el de cocina corriente (el barato) y el especial de limpieza.
La diferencias básicas: aparte del precio (el de limpieza suele ser más caro), es el color, la acidez y la concentración.
El vinagre de cocina tiene un color dorado y su olor es más suave que el que venden como específico de limpieza.
Da lo mismo utilizar vinagre de vino blanco o de manzana, así que compra el que más te guste.
El vinagre de limpieza es transparente y tiene un olor más fuerte.
Un punto importante:
El vinagre de cocina: ES COMESTIBLE y además puede usarse para limpiar. El vinagre de limpieza: NO ES COMESTIBLE. Resulta tóxico por ingestión. ÚNICAMENTE sirve para limpiar
Uno de los puntos más negativos que le encuentro al vinagre específico de limpieza es que la botella es idéntica a la del vinagre comestible, sólo se diferencia en el color (transparente) y que en la etiqueta que pone “de limpieza”.
Yo soy muy cuidadosa en cuestión de seguridad doméstica (y más teniendo niños en casa). No me gusta tener un producto tóxico transparente como el agua, en una botella idéntica a la de un ingrediente habitual de cocina. Además ambos productos huelen igual, se llaman igual y en los dos la etiqueta indica “VINAGRE” .
La única diferencia es el añadido de la coletilla “de limpieza”.
Incluso sin tener niños en casa, sólo fijándome en el ritmo de vida apresurado que llevamos la mayoría, me parece innecesario arriesgarse a aliñar la ensalada con un producto de limpieza.
¿Qué tipo de vinagre utilizar?
En mi caso, suelo comprar vinagre de vino blanco o de manzana (el que esté más barato en ese momento). He probado el de vino blanco, el de manzana y el de limpieza, y no he encontrado diferencia salvo el color y el olor (el de manzana tiene un aroma más suave)
Utilizar para limpiar un vinagre comestible tiene la tranquilidad de que no lleva productos tóxicos incluidos. Esto hace que no sea necesario aclarar la superficie después de usarlo.
Dicho esto, y para no alargarme demasiado, paso a enumerar algunas de sus muchas utilidades:
5 usos del vinagre en La Cocina
Abrillantador:
El primer uso y más básico de todos, es el de utilizar el vinagre para abrillantar el fregadero y los grifos de la pila. Sobre todo si son de acero inoxidable, es fácil que queden restos de cal, gotitas y pequeñas marcas de agua difíciles de limpiar.
Para solucionarlo mojamos una bayeta con vinagre y limpiamos con ella esas manchas. Luego secamos bien con un paño de algodón. No hace falta aclarar, y aunque mientras está mojado huele, al secarse el olor desaparece por completo.
Antical:
Derivada de la primera utilidad, viene la de su uso como producto antical. A veces no solo tenemos “mancha de agua”, sino que tenemos el grifo y el fregadero con incrustaciones de cal.
Utilizaremos el vinagre puro, sin diluir, para fregar esas incrustaciones del mismo modo que cualquier producto de los que venden específicos contra la cal. Al terminar, secamos bien con paño suave de algodón que no suelte pelusa o una bayeta de microficha.
Pulir las placas de cocción:
Las placas, ya sean vitroceramica o inducción, quedan estupendas si después de limpiarlas con nuestro producto habitua le pasamos una bayeta humedecida en vinagre puro y secamos luego.
Limpiar las encimeras:
Si la encimera no es de mármol límpiala con una bayeta y vinagre diluido con agua. Pon el vinagre en un bote pulverizador. Mitad vinagre y mitad agua.
Pulveriza hasta mojar bien con esta mezcla la encimera y pasa un paño o bayeta secos para secarla a la vez limpias.
Si la encimera es de mármol o no estás segura de si el material es sensible al ácido (el vinagre recuerda que tiene ácido acético), hay que aclararla rápidamente con una bayeta empapada en agua y secarla después.
En cualquier caso de duda, haz una prueba antes en un sitio poco visible, porque puede estropearse y perder el brillo.
Limpiador de muebles de cocina y despensas:
Los muebles de la cocina quedan estupendos en la limpieza diaria. Pulveriza con vinagre diluido en agua y seca a continuación.
Es una limpieza que se hace en un momento y un modo de mantener siempre las puertas de los muebles limpias.
Para la limpieza interior de la despensa tiene la ventaja de que al no ser tóxico, no hay riesgo si tiene contacto con alimentos y no necesita ser aclarado.
Únicamente hay que dejar la puerta abierta un ratito para ventilar el mueble porque al ser un producto de olor fuerte, podría pasar el olor a ciertos alimentos.
En esta entrada os explico cómo hacer jabón casero, concretamente el jabón de Castilla. Éste es un jabón auténticamente multiusos realizado con la receta base original sin añadidos de esencias, colorantes u otros productos químicos. Es por eso que se puede utilizar sin riesgo de reacción alérgica o en caso de personas con sensibilidad a los productos químico.
Sirve para limpiar todo lo que necesite limpiarse con agua. Desde cuidar la piel por un brote de dermatitis, a sacar una mancha rebelde incrustada en un tejido. Rallado y disuelto en un cubo de agua caliente, usado con regularidad, proporciona un brillo muy bonito y natural a los suelos de mármol o terrazo.
Ingredientes
1 litro de aceite de oliva (nuevo, o de la freidora bien filtrado)
1 litro de agua
200g de sosa cáustica en escamas
Materiales
Un barreño de plástico
Una paleta de madera
Molde no metálico (fiambrera de plástico, caja de madera, brik de leche cortado a lo ancho…)
Papel de periódico o de cocina
Protecciones (delantal, guantes, mascarilla…)
Vinagre (del barato)
Cómo hacer jabón casero o jabón de Castilla
Ponemos el agua en el barreño.
En un lugar bien ventilado y, desde lo más lejos que podamos (la distancia del brazo), volcamos “de una vez” la sosa cáustica en el agua. Suelta vapores tóxicos, así que hay que tener precaución. La reacción desprende mucho calor, así que esperamos un rato, hasta que deje de hervir.
IMPORTANTE: Si en cualquier momento nos salpicase la preparación, lavar rápidamente la zona afectada con vinagre evitará la quemadura porque el vinagre neutraliza la mezcla.
Cuando toquemos el barreño y este caliente pero no queme, vamos poniendo el aceite poco a poco y vamos removiendo con la paleta en movimientos circulares, siempre en la misma dirección.
Removemos hasta que quede el aceite bien integrado y la textura de la mezcla se vuelva espesa y amarilla pajiza, como la mayonesa.
Volcamos la mezcla en el molde y dejamos reposar y endurecer hasta el día siguiente, en que lo cortaremos en pastillas del tamaño deseado; envolvemos de forma individual en papel de periódico o de cocina y dejamos en el trastero un mes madurando.
Al cabo del mes ya se puede utilizar porque con el reposo la cáustica ha quedado totalmente neutralizada.
Y aquí os dejo un video que he hecho con todo el proceso, para que veáis lo fácil que es, y os quede todo claro. Espero que os guste. Si tenéis alguna duda, preguntadme en los comentarios.
Pues esto es todo. Es realmente sencilla esta receta de cómo hacer jabón casero. Animaos y comentadme si tenéis alguna duda.
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Los desteñidos de la colada es algo que a todas las personas responsables de poner la lavadora, nos ha pasado alguna vez. Se nos cuela una prenda de color con la ropa blanca, y al abrir la lavadora es un desastre. Nos encontramos con toda la colada, o bien llena de manchurrones, o directamente teñida de un color imposible.
Solucionando los desteñidos de la colada blanca
Si las prendas son blancas, lo que mejor resultado da de todo lo que yo he probado, son los sobres de quitadesteñidos. Son muy fáciles de usar. Lo único que hay que hacer es separar la prenda culpable y volver a poner la lavadora con uno de estos sobres. Siempre siguiendo las instrucciones de la caja y respetando las temperaturas máximas de las prendas. Cuanto más caliente, mejor es el resultado.
Cuando los desteñidos ocurren en la ropa de color
Si la ropa estropeada es de color es un poco más complicado.
Si te das cuenta justo en el momento de sacar la ropa de la lavadora:
Vuelve a lavarla poniendo varias toallitas antitransferencia de colores. Aunque en principio son para evitar que una prenda destiña y manche el resto de la ropa de la colada, si nos damos cuenta enseguida y volvemos a poner la lavadora sólo con las prendas manchadas, muchas veces ayudan a sacar el tinte de la ropa manchada.
Si te diste cuenta mientras la doblabas, estando ya seca:
hierve un puñado generoso de hojas de laurel en unca cazuela. Ahora introduce las prendas desteñidas en el agua con el laurel de modo que queden sumergidas. Déjala en ese remojo hasta que se enfríe por cómpleto. Cuando se enfríe el agua, saca la prenda y ponlaca secar.
Puede resultar un poco tedioso, porque lo tienes que hacer con las prendas una en una y dependiendo del tipo de tinte y del tipo de tejido, los resultados varían. Algunas quedarán impecables y otras seguirán con las manchas. Eso sí, no lo hagas nunca con ropa blanca porque perdería el blanco brillante (aunque eso se puede solucionar fácilmente como explico en este vídeo)
En esta entrada os explico como mantener limpias las juntas del suelo si se han oscurecido. Lo que generalmente es una tarea pesada, resultará muy sencilla con este método.
En mi casa, los suelos tanto la cocina como los cuartos de baño, tienen baldosa de gres y entre baldosa y baldosa, juntas. Unas juntas, que cuando te vienes a vivir estrenando, están blancas relucientes pero que con el tiempo y pisoteo se acaban poniendo grises o directamente negras, dando al suelo aspecto descuidado y sucio aunque esté recién fregado.
Cómo mantener limpias las juntas del suelo
Para mantener blancas las juntas del suelo, si están muy mal, lo primero es limpiarlas bien. Yo lo hago de la siguiente manera:
Primero, barro bien el suelo y paso la fregona como siempre. Ya tenemos limpio el suelo.
Cuando está seco, cojo una botella de lejía tipo pato de esas de pitorrito, como las que se usan para limpiar el inodoro, y le voy poniendo un hilo de esa lejía densa por todas las juntas de losas del suelo. Cierro la puerta y me marcho.
No se cuanto tiempo lo dejo. Mucho. A lo mejor lo pongo a primera hora en cuanto acabo de desayunar, y no lo limpio hasta que necesito volver a entrar en la cocina después de arreglar la casa e ir a la compra, o lo hago justo después de cenar, mientras los niños se ponen el pijama y se lavan los dientes, y ya lo dejo hasta que me voy yo a la cama. En cualquier caso, procuro que sea siempre al menos una hora, pero intentado que sea el máximo posible.
Viene bien dejar el cubo de la fregona con agua limpia delante de la puerta cerrada. Así no se te olvida que cuando vayas a entrar a la cocina, tienes primero que recoger la lejía del suelo. Si es lejía con detergente como la que yo pongo, sale mucha espuma y hay que cambiar el agua del cubo varias veces para que el suelo quede bien aclarado.
Si es la primera vez que lo haces, tus juntas están muy feas, y ves que no quedan bien puede ser que necesites ponerte guantes, y de rodillas (con ropa vieja y delantal), ir frotando con un cepillo las juntas reblandecidas con la lejía antes de pasar la fregona.
Para ésto, es mejor usar un cepillo pequeño, como los que tienen en mercadona para limpiarse las uñas. Como es sólo para la junta, más grande pesa más y es más incómodo de manejar, cubre más superficie de manera innecesaria, y te cansas antes.
Luego ya coges la fregona para aclarar normalmente con agua limpia.
Con hacerlo una vez al mes es más que suficiente para mantenerlas blancas.
Hasta aquí esta entrada par mantener limpias las juntas del suelo. Déjame un comentario aquí abajo y suscríbete al blog para no perderte las novedades.
Hoy os explico como reutilizar el agua de la secadora de condensación, esas que en en lugar de tener un tubo que sale con los vapores, generalmente por una ventana, desvía toda la humedad a un depósito que hay que vaciar.
La ventaja de este tipo de secadoras, aparte de no necesitar una ventana cerca, es que toda la humedad de la ropa se puede volver a aprovechar en distintos usos.
Reutilizar el agua de la secadora
Yo utilizo el agua de la secadora que queda en el depósito principalmente en tres cosas:
1º Para el centro de planchado: En las instrucciones del fabricante, dice que solo admite agua destilada, de modo que en lugar de comprarla, yo relleno la garrafa con el agua del depósito de la secadora. Como en verano no pongo la secadora (aunque tambien plancho menos), alguna vez he tenido que comprar garrafas, así que aprovecho esas mismas botellas de 5 litros para el agua de la secadora, así no corremos el riesgo de bebernos ese agua destilada, ni de poner a la plancha agua sin destilar.
2º Para rellenar el acuario: En verano, con el calor, se evapora mucha agua del acuario y de vez en cuando tengo que rellenar un poco. En un foro de expertos leí que el agua destilada era ideal para hacer los rellenos, ya que al no tener minerales o cal, ayudaba a mantener los niveles del agua en los valores adecuados. Llevo más de un año rellenando con este agua y hasta ahora no he tenido ningún problema.
3º Para regar las macetas: Se dice que la mejor agua para regar las macetas es el agua de lluvia por su ausencia de minerales, así que un día que tenía todas las garrafas que uso para el centro de planchado llenas y el acuario no necesitaba relleno, me encontré con un deposito de la secadora hasta arriba de agua, y como me dio pena tirarla por el lavabo pero no tenía en qué aprovecharla, pues se me ocurrió ésta nueva forma de aprovecharla. Lo mejor de todo, es que hasta ahora no se me ha muerto ninguna planta por regarlas con este agua…
Y esto es todo por hoy. Espero que te sirva el truco para reutilizar el agua de la secadora.
Déjame algún comentario si tienes dudas, o simplemente para decirme qué te ha sido útil la entrada.
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En muchas ocasiones he escuchado quejas y desahogos por culpa de las dichosas juntas de los azulejos, que a las primeras de cambio pierden el blanco y hay que ir repasando de forma periódica para mantener en buen estado.
En el mercado, hay infinidad de productos comercializados para blanquearlas, que no deben dar demasiado buen resultado, porque la gente va pasando de uno a otro, al punto de que yo no conozco a nadie que sea eternamente fiel a ninguna marca en concreto….
El truco de mi madre
A nadie, excepto a mi madre, que cuando me casé y estábamos preparando el piso, me dio uno de sus maravillosas recomendaciones mientras limpiábamos los azulejos de la pared de mi primera cocina: ahora cuando acabemos, bajas a la droguería y compras una latita de bruguer acrilic blanca, una botella de aguarrás, y un par de pinceles, pero que sea bruguer acrilic, que no te de otra, que las otras amarillean… pincha aquí para ver la pintura . Ahora ya la han sacado que se limpia con agua y no hace falta el aguarrás. Antes hacía falta disolvente y era más engorroso 😉
Manos a la obra
Dicho y hecho, en cuanto subí, nos pusimos manos a la obra y le dimos a las juntas con la pintura, que una vez seca es muy sencilla de quitar de los azulejos con un estropajo verde seco. La técnica es muy simple: con el pincel, directamente de la lata (se remueve antes) hay que ir pintando las rayas sin importar que se manchen un poco los azulejos. Cuando se seca, se le da con el estropajo verde para sacar la pintura, se pasa un paño para sacar brillo, y ya nos podemos olvidar de repasar juntas casi el resto de nuestra vida.
En aquel piso estuvimos 3 años, y nunca tuve que volver a repasar ninguna junta. Luego nos mudamos a una casa nueva, y una de las primeras cosas que hice fue comprar mi latita de pintura y mi pincel. Llevamos viviendo aquí ya casi 11 años, y mis juntas siguen blancas como el día que las pinté. Cuando las veo un poco feas, las friego, y vuelven a quedar como recién pintadas.
Así qué mi consejo, si estrenáis casa, es que después de fregar bien las paredes de azulejos, en lugar de aplicar uno de esos productos blanqueadores que siempre se acaban cayendo y obligando a repasar cada poco tiempo, compréis una latita de esta pintura y un pincel.
No importa si ya aplicaste otro producto.
Si ya lleváis tiempo aplicando blanqueadores, también se puede probar a pintar, pero antes habría que rascar bien las juntas para sacar el máximo posible de producto. No se sí habría que volver a repintar las juntas en el futuro, imagino que si, porque la gracia es que el esmalte se adhiera a la lechada limpia, pero lo que es seguro, es que con el bruguer acrilic las juntas durarán blancas más tiempo que con un blanqueador corriente.